Muchas personas piensan que la ropa de cama no hay que cambiarla de manera tan frecuente pues casi no debe ensuciarse, cuando la realidad es todo lo contrario.
Se recomienda que los cambios de las sábanas de tu cama sean frecuentes, todas las semanas incluso te llegan a decir, más que nada cuando te encuentras en la época de verano, donde las personas tienden a sudar en mayor cantidad debido al calor, perjudicando aún más la higiene de tus sábanas.
El verano y el calor

Cuando llega el verano, la tarea de dormir se vuelve un verdadero desafío para muchas personas, ya que las altas temperaturas no les dan tregua. Un gran modo de poder aliviar un poco la sofocante sensación de calor que sufres durante las noches de verano es utilizar sábanas apropiadas, que sean acordes a tu región y temperatura.
De seguro con lo que has alcanzado a leer hasta ahora te han surgido preguntas como: ¿Influye en qué estación del año nos encontremos con qué frecuencia se deben cambiar las sábanas de la cama? Y cómo y cada cuanto debes lavarlas.
Atiende a la respuesta a esta interrogante y a sus razones

La respuesta a esta pregunta es que la estación en la que te encuentres sí influye. Por ejemplo, en la estación de verano debido al calor las personas tienden a sudar más. Este sudor que sale del cuerpo ensucia las sábanas que entran en contacto con nosotros al dormir. A menudo, nunca se nos viene a la mente esto, pero las personas pasan un tercio de su tiempo estando en contacto con la ropa de cama.
Científicos británicos recientemente realizaron un estudio donde demostraron que una persona adulta mientras duerme, llega a producir más de 100 litros de sudor por año, es por esto que ellos dicen que la cama donde dormimos es un medio ideal para que se cultiven distintos tipos de hongos que son nocivos para la salud.
Residuos que nuestro cuerpo desprende y que además ensucian las sábanas

Toda la suciedad que se aloja en las sábanas de tu cama no se debe únicamente al sudor, sino a muchos otros residuos que nuestro cuerpo suelta y terminan estando en las sábanas, como la saliva, células muertas, restos de orina, pelos, secreciones y otras sustancias. La cantidad de residuos corporales que terminan quedándose en las sábanas de tu cama luego dormir es mucho mayor si tienes la tendencia a dormir con poca ropa o sin nada puesto.
El dormir desnudo o con poca ropa es un método que las personas aplican mayormente en la estación de verano cuando el calor ataca, ya que de este modo, logran refrescarse un poco más sin nada que los cubra, pero hay personas que aunque no sea verano, aplican siempre este método de dormir desnudos, ya que les parece más cómodo a la hora de dormir.
La suciedad no solo es de tu cuerpo

La suciedad que se encuentra en las sábanas de nuestra cama no se debe únicamente a nuestros residuos corporales, sino también a otros restos que podemos dejar en ellas, como el maquillaje. En las sábanas de tu cama no solo encontrarás desechos de tu cuerpo, sino también maquillaje, cremas, pelos de animales, hongos, polen, bacterias, polvo y otros cosméticos.
Para que puedas hacerte una idea de lo que te estamos hablando, un estudio demostró que en una almohada que se ha estado usando durante 6 años, el 10% de su peso le corresponde a piel muerta, ácaros vivos, ácaros muertos y excremento de ácaros.
Además, se encontraron unas 17 especies de hongos diferentes ubicados en almohadas y sábanas que tenían un tiempo de uso de 1 año y medio.
Sábanas y almohadas

Algo que tienen de diferentes las almohadas y las sabanas es que las almohadas están directamente en contacto con el rostro, lo que compromete y pone en riesgo partes muy importantes como los ojos, boca, oídos y nariz.
Algo que salta a la vista el día de hoy es que cada vez somos más alérgicos, y la contaminación ambiental y el polen juegan un papel clave en lo que viene siendo la higiene de las sábanas.
Cuando no se lleva la higiene correcta en la ropa de cama, como las almohadas y sábanas, esto puede llegar a provocar una irritación en la piel, eccemas y otros problemas cutáneos. Al principio, esto puede llegar a provocar molestias a la hora de dormir, pero después con el pasar del tiempo, podría terminar en un problema considerablemente importante.
¿Con qué frecuencia se recomienda cambiar las sábanas de tu cama?

En general, el realizar cambios de una vez por semana es suficiente, según un microbiólogo y patólogo de la escuela de Medicina de Universidad de Nueva York. Pero ahora, si hablamos de la estación de verano, la frecuencia con la que se cambian las sábanas debe ser mayor, cada tres o cuatro días. Si hablamos de personas que tienen casos de sudoración extrema, las sábanas deberían cambiarse de manera diaria, ya que esto favorece la proliferación de microorganismos.
Recomendaciones para el lavado

El lavado que le hagas a tu ropa de cama, como las sábanas, se recomienda que se haga utilizando agua caliente, ya que de este modo, puedes lograr acabar con los ácaros que se encuentren en ellas.
Cuando lavas tus sábanas con agua a temperatura ambiente, no logras eliminar por completo a los ácaros que se encuentran en ellas, por lo que vuelven a multiplicarse con rapidez cuando vuelves a colocar las sábanas sobre tu cama.
Según John Maunder “Cuando las personas lavan sus ropas de cama utilizando bajas temperaturas, lo único que logras es tener parásitos más limpios en ellas”.
Otra cosa de la cual debes estar muy pendiente es que cuando vayas a colocar las sábanas en tu cama una vez que hayan terminado su lavado, te asegures de que estas se encuentran secas y no están nada húmedas.
Cuando colocas las sábanas en tu cama y siguen húmedas, esto solo favorece a los ácaros y los demás microbios. De igual modo, esto sucede con el sudor, el cual puede dejar tus sábanas húmedas, reduciendo la higiene y favoreciendo a los ácaros.




































