El barrio madrileño de Puente de Vallecas es conocido por su raíz castiza y cuna del rock n' roll, lugar donde caben todo tipo de culturas pero que a lo largo de su historia este estilo de música es el que más le caracteriza. Sin embargo, el pasado sábado, 15 de abril de 2023, abrió sus puertas por última vez uno de los garitos heavys más famosos de la zona, el Vkaos.
Vkaos

A pesar de no tener un rótulo con su nombre en la entrada, el Vkaos es muy fácil de reconocer pues es una casa baja que llama la atención por estar rodeada de edificios residenciales. Este garito de rock vallecano logró sobrevivir a la noche madrileña durante 35 años. Al Vkaos se iba a comer pipas y escuchar heavy por lo que cada fin de semana se creaba una alfombra de cáscaras de pipa que no dejaba ver el suelo.
Historia del Vkaos

Según cuenta Jose, dueño del Vkaos y fan del rock junto a su hermana Ana, abrió este bar el 15 de abril de 1988 y por eso decidieron cerrarlo el mismo día. “El 15 de abril del 2023. Han sido 35 años justos”. Aunque ahora estaba en Vallecas, este bar estuvo cuatro años en Lavapiés y nueve en la calle Atocha al principio bajo el nombre ‘Y punto’. Fue en 2001 cuando se trasladaron a Vallecas y rebautizaron el local bajo el nombre de Vkaos.
Un cambio de generación

Jose fue una de los privilegiados que vio el nacimiento y crecimiento del heavy metal en España. Sin embargo ahora ve una clara tendencia de los jóvenes hacia otro tipo de música. “Yo creo que el rock n’ roll no va a morir nunca, pero cada vez lo escucha menos gente. Antes había 20 bares como el nuestro y ahora quedan muy pocos. Nos vamos a quedar muy huérfanos”. Además, Jose ha sufrido este cambio en sus propias carnes “Los chavales jóvenes ya no vienen. Yo antes venía a abrir y a las 8 de la tarde había 20 chavales en la puerta. Ahora el heavy metal y el rock no se escuchan tanto. Están con el reguetón y otras historias”.
Artistas que han pasado por el Vkaos

Antes de que Fito Cabrales e Iñaki Antón , miembros del grupo de Platero y tú, fueran conocidos eran clientes asiduos de Jose cuando venían a Madrid, de hecho el madrileño todavía guarda el primer disco de los Platero firmado por todos los miembros. No son los únicos que han pasado por este bar “Mägo de Oz siempre nos ha apoyado. Lujuria, Tierra Santa, Guadaña… El cantante de Helloween estuvo aquí hace muchos años con Mariano Muniesa, que lo trajo”.
Anécdotas del Vkaos

Otro de los cantantes españoles que va al Vkaos es Fortu, cantante de Obús. “Cuando viene el Fortu se suele meter en la barra a poner copas. Dice que es para que no le agobien, pero realmente le mola”, cuenta Jose. También el líder de Extremoduro, Robe Iniesta, era parroquiano del bar, de hecho, se preocupaba mucho de que la gente no se fuera sin pagar sus consumiciones recuerda Jose “Se ponía en la barra y decía: ‘¿Jose, te han pagao? ¡Que no se vaya nadie sin pagar, eh!’. Ya sabes que los músicos a veces van a su bola y se olvidan, pero este se preocupaba mucho y mira que en aquella época estaba muy metido en la heroína…”.
Tradición de pipas

En este garito de Vallecas se podían llegar a gastar hasta más de 5 kilos de pipas al día, tanto que en muchas ocasiones no se veía el suelo “Pisas pipas nada más. Se barren bien, es lo bueno. Te da lo mismo barrer cuatro que 25.000.” dice Jose. Este madrileño no tiene muy claro de donde salió la idea, cree que puede salir de un bar que se llamaba ‘El Pipas’ al que solía ir cuando terminó la mili sin embargo no está seguro si fue eso o que simplemente un día se le ocurrió poner pipas y a la gente le gustó.
Otros garitos de rock vallecanos que cerraron sus puertas

El rock de Vallecas se está quedando cada vez más pobre y es que el Vkaos no es la primera sala de rock en Vallecas que cierra. En 2012 cerró Excalibur al que le siguieron la Urbe del Kas en 2016 y la Hebe en 2018. A ellos se les suma ahora el Vkaos tras 35 años de historia. Para disfrutar del rock de Vallecas todavía queda abierto el Cathouse y el antiguo Kimmy Jazz que ahora se llama Godfather.
Cierre definitivo

El Vkaos cerró sus puertas definitivamente tras 35 años. Después de varios conciertos, muchas historia musical, muchas pipas y muchos calimochos de vino peleón. Ahora a su dueño, Jose, le gustaría que el local “pasase a un rollo similar”. Mientras tanto dedicará su tiempo a hacer algún voluntariado, posiblemente en la Cruz Roja o quizá retome los estudios de francés que dejó en el colegio.

















































































