Descubren un cocodrilo bípedo y desdentado del Triásico que caminaba como un avestruz

El llamado 'cocodrilo de la bruja' vivió hace 200 millones de años y su aspecto recuerda más a un avestruz que a un reptil actual. Te contamos por qué este hallazgo cambia la historia.

A mí las historias de fósiles raros me pueden: un cocodrilo que andaba a dos patas y sin dientes.

Han desenterrado en Nuevo México un reptil de hace más de 200 millones de años al que han bautizado como cocodrilo de la bruja. La razón: su pinta era la de un avestruz con escamas, patas largas y una boca sin dientes en forma de pico.

El hallazgo, publicado en Journal of Vertebrate Paleontology, ha puesto patas arriba lo que sabíamos de la evolución de los cocodrilos. Porque sí, este bicho tan raro es un antepasado directo de los caimanes y los cocodrilos actuales, aunque a simple vista parezca más un primo deforme del avestruz.

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Un bicho que no debería existir (y existe)

El Labrujasuchus expectatus —nombre científico que ya avisa de lo inesperado— pertenecía a los Shuvosauridae, un grupo de arcosaurios que dio lugar a los cocodrilos de hoy. Pero su cuerpo tiene más en común con los dinosaurios terópodos bípedos, como los ornitomimosaurios del Cretácico, esos que te vienen a la cabeza cuando piensas en un dinosaurio correcaminos.

Los científicos creen que fue el miembro más reciente de los Shuvosauridae, un grupo con una estructura corporal de brazos diminutos y patas largas. Vamos, un diseño que parece sacado de un chiste evolutivo: 'vamos a hacer un reptil que camine como un ave, pero sin plumas ni dientes para masticar'.

Un cocodrilo del Triásico con pico y patas de avestruz demuestra que la evolución tiene más sentido del humor del que creemos.

El yacimiento, en la formación Ghost Ranch (Rancho Fantasma) de Nuevo México, ya había regalado otras sorpresas. Pero este fósil era diferente: llenaba un vacío en la familia Shuvosaurinae de la región y, para colmo, su aspecto rompía todos los esquemas de lo que esperamos de un cocodrilo.

La leyenda del rancho embrujado y el nombre más épico de la paleontología

Si el nombre científico te parece rimbombante, espera a conocer la historia. 'Labrujasuchus' viene de 'Rancho de las brujas', la denominación española original del lugar, y 'suchus', cocodrilo en griego. La segunda parte, 'expectatus', es una declaración de principios: los investigadores no se creían lo que tenían delante.

Nate Smith, conservador del Instituto de Dinosaurios del Museo de Historia Natural del Condado de los Ángeles, explica que los rancheros locales llamaron así a la zona para ahuyentar a los curiosos de las operaciones de robo de ganado de los hermanos Archuleta. 'Queríamos hacer un guiño a esa historia tan pintoresca', dice el paleontólogo.

Lo que este cocodrilo nos cuenta sobre el presente

Los expertos insisten en que, aunque el Triásico parezca un mundo aparte, algunas estructuras corporales de aquellas criaturas resuenan en animales modernos que hoy están en peligro. Entender cómo se adaptaron y desaparecieron puede darnos pistas para proteger lo que nos queda. Una excusa perfecta para soltar el dato en la cena y dejar a todos con la boca abierta.

🧠 Para soltarlo en la cena

Cocodrilos del Triásico caminaban a dos patas y sin dientes.

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