Éric Cantona lo ha vuelto a hacer. El francés ha aterrizado en el Festival de Cannes con un documental sobre su vida y no ha tardado en soltar la frase que lo incendia todo: 'No me arrepiento de la patada. Le daría más fuerte'.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 9/10. Un icono del fútbol que, treinta años después, sigue dando titulares con la misma patada. Cannes como escenario de lujo y una frase que ya es historia del deporte. Va a correr ríos de tinta (y de tuits).
La patada que paralizó al fútbol en 1995
El 25 de enero de 1995, en un Crystal Palace - Manchester United, Cantona fue expulsado y, de camino al vestuario, se lanzó contra un espectador. Una patada voladora que fue más que un golpe: fue un misil contra el racismo más rancio del fútbol inglés. Matthew Simmons le había gritado '¡Vete a la mierda, francés de mierda!' y el jugador respondió con lo que la prensa bautizó como la legendaria patada kung-fu. La sanción fue ejemplar: el resto de la temporada fuera, una multa de 20.000 libras y hasta dos semanas de cárcel conmutadas. Pero jamás pidió perdón.
Tres décadas después, el gesto sigue dividiendo a la opinión pública. Pero si algo ha demostrado Cantona en Cannes es que el tiempo no todo lo cura.
El documental que reaviva el mito en Cannes
El documental, dirigido por David Tryhorn y Ben Nicholas, se presentó en una proyección especial a la que acudió el propio Cantona. El filme no es solo un repaso a su carrera, es un viaje íntimo por la psique de un icono. Entre imágenes de archivo y una larga entrevista, el francés se planta frente a la cámara y se define como una 'flor del mal', citando a Baudelaire. Y luego suelta la bomba: 'Le tenía que haber pateado más fuerte. Lo merecía. Lo hice y no lo lamento'.
El documental también tira del hilo familiar. La sombra de su abuelo, Pere Raurich, anarquista que combatió en la Guerra Civil, planea sobre el relato. Cantona siempre ha mantenido en en su discurso que heredó de él ese sentido de la justicia. Una justicia que, en el campo, se tradujo en patadas voladoras.
Alex Ferguson, su mentor, aparece definiéndolo como 'el Laurence Olivier del fútbol'. Juntos ganaron cuatro ligas y construyeron una leyenda que él mismo se encarga de mantener viva.
¿Ángel o demonio? El legado de un rebelde sin arrepentimiento
La pregunta que sobrevuela el documental es si la violencia puede tener justificación. Cantona no tiene dudas: seguiría defendiendo su integridad a patadas si hiciera falta, y eso es lo que le convierte en un mito tan incómodo como fascinante. No es el único. Maradona con su 'barrilete cósmico' o Zidane con el cabezazo a Materazzi también han dejado para la historia gestos que trascienden lo deportivo.
El contexto actual, con el racismo aún presente en los estadios, da una nueva lectura a aquella patada. Quizá por eso el documental no sentencia: deja que el espectador decida si Cantona es un justiciero o un tipo con mal genio. Él lo tiene claro: 'No soy un hombre, soy Cantona'.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Éric Cantona, el mítico delantero del Manchester United, y su legendaria patada a un ultra racista en 1995.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? En Cannes, durante la presentación de su documental, Cantona aseguró que no se arrepiente y que le daría 'más fuerte'.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque 30 años después, el gesto sigue siendo un símbolo de rebeldía que divide al mundo del fútbol y enciende las redes.


