Un cubano modifica su Fiat para que funcione con carbón vegetal

Juan Carlos Pino, mecánico de 56 años, ha montado un gasificador en su Fiat para sortear la escasez crónica de gasolina en La Habana. La técnica viene de los años 40, pero funciona. Y dice mucho del momento que vive la isla.

Juan Carlos Pino, mecánico cubano de 56 años, ha convertido su Fiat en una máquina que funciona con carbón vegetal. Sí, carbón. Como en 1940. Porque la gasolina en Cuba lleva siendo un mito urbano desde hace meses y la creatividad allí no es opción, es supervivencia.

La historia, recogida por Xataka, suena a guion de película post-apocalíptica de bajo presupuesto, pero ocurre ahora mismo en La Habana. Y lo más loco no es que funcione: es que tiene lógica termodinámica detrás.

Cómo funciona el vehículo

El sistema que ha montado Pino se llama gasificador, y no se lo ha inventado él. La técnica viene de la Segunda Guerra Mundial, cuando media Europa tiraba de coches con leña porque la gasolina estaba racionada para los tanques. Se calcula que más de un millón de vehículos circularon así durante los años cuarenta, según la documentación histórica disponible en archivos como los del Smithsonian Magazine sobre movilidad en tiempos de guerra.

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El truco es este: el carbón vegetal se quema en un depósito cerrado con muy poco oxígeno. Esa combustión incompleta genera un gas, principalmente monóxido de carbono e hidrógeno, llamado gas pobre o syngas. Ese gas se filtra, se enfría y se mete directamente en el motor en lugar de la gasolina. El motor del Fiat funciona con humo de carbón filtrado, literalmente. No hace falta cambiar el motor, solo añadirle un sistema de admisión modificado.

¿Resultado? El coche pierde potencia, claro. Hablamos de un 30-40% menos de caballos. La autonomía depende de cuánto carbón puedas cargar en el maletero. Y el arranque es lento porque el gasificador necesita varios minutos para alcanzar temperatura. Pero anda. Que es lo que importa cuando llevas tres semanas sin poder llenar el depósito.

Por qué Cuba está inventando soluciones de hace 80 años

La crisis energética cubana no es nueva, pero en los últimos meses se ha vuelto absurda. Apagones de 12 horas, gasolineras cerradas durante semanas, importaciones de combustible bloqueadas por la deuda externa con Venezuela y Rusia. La isla lleva décadas siendo el laboratorio mundial de la reparación imposible — los famosos almendrones, esos Chevrolet de los cincuenta que siguen rodando con motores Hyundai trasplantados, son solo el aperitivo.

Lo de Pino encaja en esa tradición. Allí no se tira nada, se adapta todo. Hay mecánicos que han hecho funcionar lavadoras con motores de moto, generadores eléctricos con bicicletas estáticas, y ahora coches con carbón. Cosas que pasan en 2026.

Pino no es el único, además. Según se rumorea en foros locales y en algunos vídeos que circulan por redes, hay al menos una docena de mecánicos en La Habana y Santiago experimentando con sistemas similares. Caos, pero caos del bueno.

Aquí viene la lectura interesante. Lo que está haciendo Pino no es excentricidad: es exactamente lo que hicieron Suecia, Francia y Alemania entre 1939 y 1945. Hay manuales del FAO de los años ochenta explicando cómo construir gasificadores caseros para zonas rurales sin acceso a combustibles fósiles. La propia FAO publicó documentación técnica al respecto que sigue circulando.

Y aquí está el matiz que me parece relevante: cuando una sociedad desarrollada se queda sin acceso a combustible, recurre a la misma tecnología que un mecánico cubano en 2026. No hay magia, no hay innovación disruptiva, no hay startup de Silicon Valley. Hay química básica y ganas de llegar a fin de mes con el coche andando.

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El detalle que todo el mundo está pasando por alto: estos sistemas son extremadamente contaminantes y peligrosos. El monóxido de carbono mata, y un gasificador mal sellado es una bomba silenciosa. Pino lleva años trabajando con motores y sabe lo que hace; replicarlo en casa siguiendo un tutorial de YouTube es otra cosa muy distinta.

¿Qué pasa ahora? Si la crisis sigue, veremos más Fiats, Ladas y Moskvichs convertidos. Y si alguna marca europea ve esto y se anima a sacar un kit de gasificador legal y certificado, no sería el peak de la innovación, pero sería honesto.