Olvida Madrid y Barcelona: en San Sebastián o Bilbao, ahorrar para la entrada de un piso lleva más de 30 años

Ahorrar para comprar una vivienda ya no es solo difícil: en ciudades como San Sebastián, Bilbao o Mallorca se ha convertido en una carrera de más de tres décadas. Mientras Madrid y Barcelona acaparan el debate, un nuevo estudio revela que el mayor muro para acceder a un piso está ahora en otros puntos del mapa.

¿Y si las ciudades más caras de España para comprar casa no fueran las que imaginas? Durante años hemos mirado a Madrid y Barcelona como el epicentro del problema de la vivienda, pero un nuevo estudio acaba de darle la vuelta al mapa. El verdadero muro económico está en otro lado.

Hoy, para miles de jóvenes y familias, comprar una vivienda se ha convertido casi en una misión imposible. No por falta de ganas, sino por cifras que directamente no encajan con la realidad del sueldo medio en España. Entradas inasumibles, ahorros que parecen eternos y cuotas que consumen más de lo que muchos pueden permitirse.

Y lo más sorprendente es que este techo de cristal ya no está solo en las grandes capitales. San Sebastián, Bilbao, Palma de Mallorca o Málaga encabezan un ranking que demuestra que acceder a una casa propia puede llevar más de tres décadas de esfuerzo. Sí, treinta años solo para poder reunir la entrada.

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San Sebastián y Bilbao: el epicentro del desajuste

San Sebastián y Bilbao: el epicentro del desajuste
San Sebastián y Bilbao en lo más alto de la lista de ciudades donde comprar una vivienda es casi un lujo. Fuente: Agencias

El estudio de Raisin coloca a San Sebastián y Bilbao en lo más alto de la lista de ciudades donde comprar una vivienda es casi un lujo reservado para unos pocos. En San Sebastián, por ejemplo, solo reunir la entrada y los gastos iniciales de una vivienda media exige ahorrar cerca de 187.000 euros. Es una cifra fuera del alcance de prácticamente cualquier familia que no cuente con un sueldo muy por encima de lo habitual. En Bilbao, aunque las cifras son algo más moderadas, el esfuerzo es similar, más de 33 años para reunir el dinero previo a la hipoteca.

El problema no es solo lo que cuesta llegar a la compra, sino lo que ocurre después. Incluso asumiendo que alguien consiga reunir esa entrada, la cuota mensual supera con creces la capacidad real de gasto medio. En San Sebastián, el saldo mensual queda más de mil euros en negativo; en Bilbao, más de 700. Un escenario que hace evidente que el problema no es falta de interés por la vivienda, sino un mercado completamente desconectado del bolsillo real de quienes viven allí.

Mallorca y Málaga: cuando vivir donde quieres se vuelve inalcanzable

Mallorca y Málaga: cuando vivir donde quieres se vuelve inalcanzable
Reunir los casi 150.000 euros necesarios para la entrada exige más de 22 años de ahorro. Fuente: Agencias

Palma de Mallorca se cuela también entre las ciudades más inaccesibles. Reunir los casi 150.000 euros necesarios para la entrada exige más de 22 años de ahorro constante, una cifra que ya de por sí desanima a cualquiera que esté pensando en dar el paso. Y una vez dentro, la cuota mensual termina siendo tan alta que la vivienda se convierte en una carga difícil de sostener. En una isla donde el coste de vida ya es superior a la media, la combinación es explosiva.

Málaga, pese a su boom inmobiliario y su atractivo para quienes buscan calidad de vida, no se queda atrás. Para poder comprar una vivienda de unos 100 metros cuadrados, una persona media tendría que ahorrar durante más de dos décadas. Las cuotas, además, dejan a muchos hogares con un margen tan pequeño que prácticamente no queda espacio para imprevistos o cualquier gasto extra. Al final, el sueño de vivir en estas ciudades se transforma en un cálculo que no sale por ningún lado.

Más allá del mapa: el problema real es estructural, no se trata de Madrid y Barcelona

Más allá del mapa: el problema real es estructural
En 12 de las 26 ciudades analizadas, la cuota hipotecaria supera el ingreso disponible tras los gastos básicos. Fuente: Agencias

Lo que deja claro el informe no es solo que ciertas ciudades son más caras, sino que el modelo se está tensando en todo el país. En 12 de las 26 ciudades analizadas, la cuota hipotecaria supera el ingreso disponible tras los gastos básicos. Es decir, aunque se ahorre durante años para cubrir la entrada, la hipoteca sigue siendo inviable para la mayoría. El acceso a la vivienda ya no se decide tanto por el esfuerzo, sino por la capacidad de partida de cada hogar.

Todo esto ocurre en un contexto complicado, salarios que crecen por debajo de la vivienda, falta de obra nueva y un déficit acumulado de pisos disponible. Incluso quienes optan por ciudades más asequibles (como Mérida, Murcia o Tarragona) no se libran del reto de dedicar casi una década a reunir la entrada. El contraste es enorme, pero el mensaje es el mismo en todas partes, comprar una casa hoy exige más que planificación, exige un nivel de ahorro que muchos no pueden asumir.

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