4Macarrones: del trigo duro a la factura energética, la cadena que acaba en el paquete
El paquete de macarrones se ha convertido en uno de los termómetros más fiables de la escalada de la cesta de la compra. La OCU situó su encarecimiento en un 55% entre diciembre de 2020 y diciembre de 2023, tras analizar 122 productos en siete cadenas, un nivel solo superado por el aceite de oliva (225%), el azúcar blanco (91%), el zumo de naranja (81%), los huevos (67%), el arroz redondo (66%) y las zanahorias (65%). A esa tendencia se sumó el fin de la rebaja del IVA: la pasta pasó del 5% al 7,5% en octubre de 2024 y al 10% el 1 de enero de 2025, cuando el paquete de 500 gramos rondaba los 1,32 euros. FACUA registró además un repunte mensual del 5,6% en enero de 2025 y un alza interanual del 4,3% en junio de ese año.
Detrás del precio del envase hay una cadena que arranca en el trigo duro y termina en la factura energética. La industria emplea entre 1,3 y 1,6 kilos de sémola por cada kilo de pasta, y esa materia prima puede llegar a representar hasta el 55% o el 60% del precio final. En la campaña 2024/25 el trigo duro cotizó en España con una media de 280,21 euros por tonelada, con un mínimo de 275 y un máximo de 289. A ese coste se añaden la molturación, el secado y el envasado, intensivos en energía: entre diciembre de 2019 y agosto de 2022 los precios de la energía pagados por los agricultores se dispararon un 118%, aunque en 2023 la electricidad cedió un 47,2%. La horquilla final en el lineal va de los 0,80 euros de los 500 gramos de marca blanca a los 2,05 euros de la versión sin gluten.
