Cómo reformar una casa de los años 70 sin perder su identidad: la guía definitiva

Alrededor del 20 % del parque inmobiliario español se levantó en esa misma década, así que la probabilidad de acabar viviendo en un piso setentero es alta. Estas son las soluciones que mejor funcionan para actualizarlo sin renunciar a su carácter.

Casi una de cada cinco viviendas españolas se construyó en los años 70. Es la década que más edificios levantó, así que si vas a reformar una casa de los años 70 te cruzarás con terrazo, madera oscura y algún tabique de más. No hace falta borrar esa identidad.

Los elementos que delatan a un piso setentero son inconfundibles: puertas y armarios de madera oscura, suelos de terrazo, celosía o pavés, vidrio ámbar, baldosa de barro y azulejos color miel. Con medio siglo encima, esa sobredosis retro se atraganta y no deja ver la belleza de lo original. No es que sean feos.

¿Qué merece la pena conservar de una casa de los años 70?

Lo primero es separar la identidad del desgaste. La interiorista Marie Bonnard lo comprobó al retirar el papel pintado de un piso que nunca se había renovado: debajo apareció una estructura de hormigón con armarios de caoba intactos. Esos dos materiales acabaron ordenando la reforma, con acero inoxidable, textiles coloridos y un punto lúdico.

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Ojo también con los suelos de barro, uno de los hallazgos más impopulares para quien compra un piso setentero. Levantarlos no es barato y borra de un golpe el carácter mediterráneo del salón. Merece la pena.

Hay un caso que resume bien la filosofía. El interiorista Serge Castella conservó el suelo de terracota, las ventanas color miel y el acero inoxidable de una casa del Ampurdán sin tocar en cinco décadas, y la combinó con muebles de diseño de la misma época: piezas de Marzio Cecchi, Ado Chale, Jordi Vilanova o Charlotte Perriand.

Conservar no significa congelar: una casa de los 70 reformada bien se nota en lo que mantiene, no en lo que exhibe.

Paso a paso: las soluciones que mejor funcionan

Vamos por partes. Lo primero es la luz: las superficies lacadas, tan típicas de la década, siguen siendo un truco infalible para iluminar un interior. En un piso con carpintería oscura al estilo Jansen, el estudio Asaï mantuvo esa madera, le puso un papel de cuadros a tono y dejó que las lacas y el suelo de piedra hicieran el resto.

Después, decide qué dejas visto. La reforma de Arnout de Sutter demolió todos los añadidos de una casa de Amberes —techos enlucidos, pavimentos, paneles de madera— y destapó lo que había debajo: madera oscura, ladrillo visto, acero inoxidable y hormigón. Hasta el baño, con paredes de pavés, demuestra que se puede ser moderno sin renegar del origen.

La distribución también se reescribe sin tocar la estructura. En una casa vizcaína de 330 metros cuadrados con la impronta de Secundino Zuazo, Garmendia & Cordero Arquitectos recuperaron el lenguaje de los materiales y de la cubierta para levantar una vivienda nueva anclada en su historia.

Otra vía es el cubo de madera de iroko que Viraje Arquitectura instaló en un piso cerrado durante 35 años: distribuye, esconde dos baños y la lavandería y suma almacenaje. Y no hace falta una fortuna en muebles: la arquitecta y paisajista Alba Illanes llenó una casa brutalista de Majadahonda, firmada por Luis Alfonso Pagán en 1979, con muebles de segunda mano que devuelven el contexto.

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Ahora, la letra pequeña. Restaurar los materiales originales encarece la obra: recuperar terrazo, pavés o una carpintería a medida exige oficio y, en muchos casos, sale más caro que tirar y poner todo de catálogo. Antes de decidir, pide dos presupuestos con el mismo alcance. Cuenta con ello.

Por qué se reforman tantos pisos setenteros

Alrededor del 20 % del parque inmobiliario español se levantó en esa década, la más prolífica de nuestra historia reciente. El propietario de la casa que firmaron Ico y Luisa Parisi lo resume sin nostalgia: hace dos décadas aquello se veía anticuado y hoy se mira como una obra maestra. La lavadora, de 1973, sigue ahí.

Eso sí, no conviene confundir la nostalgia con el diagnóstico. La mayoría de los pisos setenteros arrastra medio siglo de instalaciones y aislamiento: antes de tirar un tabique o levantar un suelo, revisa fontanería y electricidad. La reforma bonita sin la reforma invisible se queda a medias.

El reportaje de Architectural Digest España reúne una decena de ejemplos con una idea común: la identidad no se compra nueva, se conserva y se combina con lo contemporáneo.

Apunta esto: mira dos veces antes de coger la maza.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: Actualizar una casa de los años 70 sin borrar el terrazo, la madera oscura ni el barro original.
  • 💡 Por qué te importa: Es la promoción más numerosa del parque español y la que más reformas va a acumular.
  • 📊 Apunta estas cifras: Alrededor del 20 % del parque inmobiliario español se construyó en los 70; los ejemplos del reportaje van de los 100 a los 600 metros cuadrados.