10 monumentos imprescindibles en Plasencia (Cáceres)

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Plasencia, junto al río Jerte y en el norte de Cáceres, es una de las ciudades más monumentales de Extremadura. Fundada en 1186 por Alfonso VIII, fue sede episcopal, lo que explica la abundancia de palacios e iglesias. Su casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico, conserva la trama medieval con muralla, casonas y templos góticos. Esta lista reúne diez monumentos imprescindibles para comprender su evolución, desde la Catedral hasta el Acueducto y la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad desde hace siglos.

El criterio de selección ha sido la relevancia histórica y arquitectónica, así como la variedad de estilos, usos y funciones. Se ha querido reunir tanto edificios religiosos como civiles, representativos de distintas épocas. La lista abarca desde el conjunto catedralicio hasta la Plaza Mayor, pasando por palacios nobiliarios y elementos urbanos como la Muralla y el Acueducto. Además, la mayoría de ellos pueden visitarse fácilmente o contemplarse desde el espacio público, lo que permite un agradable paseo a pie por la historia de Plasencia.

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Palacio de los Monroy (Casa de las Dos Torres)

Palacio de Monroy (Casa de las Dos Torres) Plasencia

El Palacio de los Monroy, más conocido como Casa de las Dos Torres, se alza en la calle Blanca, junto a la plaza de San Nicolás, y está considerado la mansión señorial más antigua de Plasencia: su núcleo más remoto data del siglo XIII, aunque el edificio que hoy se contempla tomó forma en el XIV, cuando lo levantó la influyente familia Monroy. Debió su nombre popular a las dos torres almenadas que flanqueaban la fachada de sillería, pero solo queda una: la otra, muy dañada por el terremoto de Lisboa de 1755, fue derribada en 1913. En lo alto de la torre superviviente se ve el blasón de los Carvajal, linaje que adquirió la casa en el siglo XV, y la portada gótica original conserva dos altorrelieves de leones: según la tradición, simbolizaban que la casa no estaba sujeta a ninguna jurisdicción distinta de la propia, privilegio que delata el rango de sus dueños. La fachada se remodeló en el XIX con grandes vanos neogóticos que conviven con los elementos medievales, y ese diálogo entre siglos forma parte esencial de su interés.

La historia del palacio justifica por sí sola la parada. En sus estancias nació María Rodríguez de Monroy, la Brava, protagonista de las guerras de banderías salmantinas del siglo XV, y en 1488 se alojó el rey Fernando el Católico, que instaló su corte en Plasencia para arrebatar a los Zúñiga el dominio de la ciudad; también pasaron por aquí San Pedro de Alcántara y el cardenal Bernardino López de Carvajal. Con la Guerra de la Independencia el inmueble se destinó a hospital del ejército y más tarde quedó fraccionado en viviendas. Hoy es una propiedad privada sin visita interior, así que se contempla desde la calle, donde su perfil de torre y almenas marca el paisaje del casco antiguo. El Plan General de 2015 lo reconoció como monumento de interés local y se han acometido obras de consolidación, lo que garantiza la conservación de una pieza clave para entender la Plasencia medieval, a medio camino entre las catedrales y el palacio de Mirabel.