Plasencia, junto al río Jerte y en el norte de Cáceres, es una de las ciudades más monumentales de Extremadura. Fundada en 1186 por Alfonso VIII, fue sede episcopal, lo que explica la abundancia de palacios e iglesias. Su casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico, conserva la trama medieval con muralla, casonas y templos góticos. Esta lista reúne diez monumentos imprescindibles para comprender su evolución, desde la Catedral hasta el Acueducto y la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad desde hace siglos.
El criterio de selección ha sido la relevancia histórica y arquitectónica, así como la variedad de estilos, usos y funciones. Se ha querido reunir tanto edificios religiosos como civiles, representativos de distintas épocas. La lista abarca desde el conjunto catedralicio hasta la Plaza Mayor, pasando por palacios nobiliarios y elementos urbanos como la Muralla y el Acueducto. Además, la mayoría de ellos pueden visitarse fácilmente o contemplarse desde el espacio público, lo que permite un agradable paseo a pie por la historia de Plasencia.
5Palacio del Marqués de Mirabel
Levantado en el siglo XV como casa fuerte de los Zúñiga, a quienes los Reyes Católicos acababan de nombrar duques de Plasencia, el Palacio del Marqués de Mirabel es el edificio civil más importante de la ciudad, declarado Bien de Interés Cultural en 1977. Su sobria fachada de sillería esconde un patio renacentista de dos plantas con arcos de medio punto y los escudos de la casa Zúñiga-Mirabel, uno de los conjuntos más logrados del Renacimiento extremeño. En la parte trasera sobresale un balcón plateresco único en la ciudad, mientras que un jardín colgante lo une con la iglesia y el convento de Santo Domingo, hoy Parador Nacional, abierto a la plaza de San Nicolás y salpicado de columnas y esculturas romanas procedentes de Cáparra y Mérida. Esa mezcla de fortaleza, residencia nobiliaria y colección arqueológica, todo en pie tras más de cinco siglos, lo convierte en una pieza excepcional para entender el poder de las grandes casas extremeñas.
La visita permite recorrer estancias que conservan el ambiente de una casa habitada: la familia Falcó, descendiente de los Zúñiga, sigue residiendo en el palacio y lo abre llamando al timbre, sin reserva previa, por unos 4 euros. Dentro se acumulan retratos de la familia, azulejos del monasterio de Yuste, piezas de la Roma clásica y un busto del emperador Carlos V esculpido por Pompeo Leoni en 1555, junto a un curioso museo de caza con trofeos que no deja indiferente a nadie. El punto culminante es la torre, desde la que se domina toda Plasencia: la catedral, la muralla medieval y el valle del Jerte. Eso sí, los horarios son irregulares y dependen de los propietarios; conviene llamar antes al 927 41 07 01 o acercarse con margen, porque si no hay cartel de visitable es fácil quedarse ante la puerta cerrada. Insistir merece la pena: pocos monumentos de la ciudad transmiten tanta autenticidad.
