10 monumentos imprescindibles en Plasencia (Cáceres)

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Plasencia, junto al río Jerte y en el norte de Cáceres, es una de las ciudades más monumentales de Extremadura. Fundada en 1186 por Alfonso VIII, fue sede episcopal, lo que explica la abundancia de palacios e iglesias. Su casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico, conserva la trama medieval con muralla, casonas y templos góticos. Esta lista reúne diez monumentos imprescindibles para comprender su evolución, desde la Catedral hasta el Acueducto y la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad desde hace siglos.

El criterio de selección ha sido la relevancia histórica y arquitectónica, así como la variedad de estilos, usos y funciones. Se ha querido reunir tanto edificios religiosos como civiles, representativos de distintas épocas. La lista abarca desde el conjunto catedralicio hasta la Plaza Mayor, pasando por palacios nobiliarios y elementos urbanos como la Muralla y el Acueducto. Además, la mayoría de ellos pueden visitarse fácilmente o contemplarse desde el espacio público, lo que permite un agradable paseo a pie por la historia de Plasencia.

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Parador de Plasencia (Palacio de los Condes de Alba de Aliste)

Parador de Plasencia

Una aclaración necesaria: el Parador de Plasencia no ocupa el palacio de los condes de Alba de Aliste, título que corresponde al edificio que hoy alberga el Parador de Zamora. El establecimiento placentino se instaló en el antiguo convento dominico de San Vicente Ferrer, levantado a mediados del siglo XV por impulso de los duques de Plasencia, la familia Zúñiga, y muy en particular de Leonor de Pimentel, que consiguió de Enrique IV una ayuda de 50.000 maravedíes y de Sixto IV la bula que cedía unos terrenos ocupados antes por la sinagoga y el cementerio judío. Obra del cantero Pedro González, el conjunto, de gótico tardío con acentos renacentistas, se desarrolló entre los siglos XV y XVII junto a la iglesia de Santo Domingo y el palacio del marqués de Mirabel, con los que compone uno de los complejos monumentales más notables de Extremadura. A sus aulas se vincularon además los primeros estudios universitarios de la región, asociados al convento salmantino de San Esteban.

Lo que hace imprescindible la visita es la cantidad y la calidad de lo conservado. El claustro isabelino, de planta cuadrada y unos 800 metros cuadrados, conserva artesonados mudéjares con esgrafiados y pinturas murales; la sala capitular se cubre con una bóveda de crucería estrellada, y el refectorio renacentista luce un friso de azulejos de Talavera del siglo XVI con los emblemas de los fundadores y un púlpito de piedra. Sobre todos sobresale la escalera monumental de 1577, la llamada Escalera del Aire, considerada una de las más hermosas de España. El edificio es además un monumento vivo: la antigua bodega del siglo XVI funciona como bar y los fondos europeos Next Generation han financiado una rehabilitación de unos 1,4 millones de euros que incluye la restauración integral del claustro y el acondicionamiento de los espacios abovedados para abrirlos al público, todo ello dentro del conjunto histórico de Plasencia, protegido desde 1958.