Sabrina Carpenter no está para juegos. Después de que un completo desconocido se plantara en la puerta de su casa en Los Ángeles tres veces en tres días —y una de ellas recién salido del calabozo—, la cantante ha decidido tomar cartas en el asunto por la vía judicial. La situación es tan grave que el juez ya le ha concedido una orden de alejamiento temporal.
Qué ha pasado exactamente en la casa de Sabrina Carpenter
El detonante fue la visita del pasado 23 de mayo. Un hombre de 31 años, identificado como William Applegate, se presentó en la vivienda de la artista sin previo aviso. Según recogen los documentos legales, intentó abrir la puerta principal, tocó el timbre y, cuando el equipo de seguridad lo confrontó, se negó a marcharse. Llegó a fingir que conocía a Sabrina, pero no coló. La policía se lo llevó detenido.
Lo que nadie esperaba es que, menos de 24 horas después de salir bajo fianza, Applegate volviera a la misma dirección. Ocurrió el 24 de mayo. El sujeto se fue sin incidentes cuando seguridad le ordenó marcharse, pero la tregua duró un día. El 25 de mayo, se presentó por tercera vez, lo que obligó a llamar de nuevo a la policía. La insistencia es lo que ha llevado a Carpenter a actuar.
En la petición judicial, la cantante de 'Espresso' dejó las cosas muy claras: 'William Applegate es un completo extraño para mí. Nunca lo he conocido ni me he comunicado con él de ninguna manera. No tengo ningún deseo de conocerlo ni de hablar con él'. La declaración, dura y sin margen de duda, refleja el miedo tras ver al mismo desconocido en su propia puerta una y otra vez.
Por qué la seguridad de los famosos vuelve a estar en el foco
El juez ha emitido una orden de alejamiento temporal que no solo protege a Sabrina, sino también a su hermana Sarah y al novio de esta, George. Cualquier contacto de Applegate con ellos sería una violación directa de la medida cautelar. La cantante ha reconocido sentirse 'profundamente alarmada' por lo sucedido, y no es para menos: tener a un fan obsesivo plantado en tu jardín tres veces en tres días es la peor pesadilla de cualquier persona con exposición pública.
Un desconocido se presentó tres veces en su casa, una de ellas apenas horas después de salir de la cárcel. La sensación de vulnerabilidad de la cantante es total.
Este caso pone sobre la mesa una realidad incómoda: la fina línea que separa la admiración del acoso. No es la primera vez que un artista lidia con un fan que sobrepasa todos los límites, y en los últimos años la seguridad de los famosos ha escalado. El hecho de que Applegate insistiera justo después de ser arrestado demuestra que, para algunos, una detención no es un freno, sino un mero trámite.
Lo que viene ahora: la audiencia de este mes
La orden temporal está vigente, pero no es definitiva. A finales de este mes de junio está prevista una audiencia en la que un juez decidirá si la medida se extiende o se convierte en una orden de alejamiento permanente. En situaciones de acoso probado y reincidente, lo más habitual es que los tribunales concedan la versión permanente, sobre todo cuando se ha puesto en riesgo la integridad física de la víctima y de su familia.
Mientras tanto, el equipo de seguridad de Sabrina Carpenter ha demostrado estar a la altura. La cantante, que está en uno de los mejores momentos de su carrera, no ha hecho más declaraciones públicas sobre el tema, y es comprensible: quiere que la maquinaria judicial haga su trabajo sin añadir más ruido. De momento, las puertas de su casa —y las de su hermana— se han blindado.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Sabrina Carpenter y William Applegate, un supuesto fan que se presentó tres veces en su casa.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? El sujeto fue arrestado, volvió al día siguiente y una tercera vez, ignorando todas las advertencias.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque la pesadilla de un acosador que insiste incluso tras pasar por comisaría ha puesto el foco en la seguridad de los famosos y en la vulnerabilidad real que sufren.



