Si tienes un pasaporte español y planeas viajar a Estados Unidos, revisa bien la portada. Si no ves un chip pequeño ni el símbolo rectangular que lo identifica, tu documento no es biométrico. Y sin él, el visado ESTA no te servirá para entrar. Así de claro.
Qué ha cambiado desde el 22 de mayo
Hasta ahora, para un español, pisar suelo estadounidense era relativamente sencillo: bastaba con solicitar online el ESTA (Sistema Electrónico para la Autorización de Viaje) y esperar su aprobación, que solía ser inmediata o, como mucho, tardar 48 horas. Pero desde el 22 de mayo de 2026, Estados Unidos exige que el pasaporte sea biométrico para cualquier entrada, aunque tengas el ESTA en regla. La regla no es nueva del todo: los pasaportes con chip existen en España desde 2016, pero hasta ahora se permitía la entrada con el modelo anterior. Ese margen se ha acabado.
En la práctica, la medida afecta sobre todo a quienes renovaron su pasaporte antes de 2016 y todavía conservan la versión sin datos electrónicos. También a los que, por despiste, sacaron el documento justo en el cambio de modelo y no se fijaron en el chip.
Así puedes saber si tu pasaporte vale (y qué hacer si no)
El pasaporte biométrico español se distingue a simple vista: en la portada, bajo las palabras «UNIÓN EUROPEA» y «ESPAÑA», aparece un símbolo rectangular dorado con un círculo y la palabra «PASAPORTE ELECTRÓNICO». Si tu ejemplar no lo lleva, tendrás que renovarlo sí o sí.
¿Cuánto cuesta y cuánto tarda? Pedir cita previa en una comisaría de expedición (en la web de la Policía Nacional) y pagar la tasa correspondiente. El precio actual del pasaporte biométrico ronda los 30 euros para la mayoría de los casos. Los plazos de entrega habituales oscilan entre dos y tres semanas, aunque en grandes ciudades y épocas de vacaciones pueden alargarse. Conviene no dejarlo para el último momento.

Por qué llega este cambio ahora
Aunque parezca repentino, la exigencia viene de lejos. Desde 2006, Estados Unidos pidió pasaportes electrónicos a los ciudadanos de los países acogidos al Programa de Exención de Visado, del que España forma parte. Pero concedió un amplio periodo de adaptación a los Estados que aún expedían documentos no biométricos. En el caso español, ese periodo se ha prolongado hasta mayo de 2026, en parte porque los pasaportes tradicionales seguían siendo válidos y la renovación masiva no era una urgencia administrativa.
La decisión de cerrar la puerta a los pasaportes antiguos va en la línea de otros aliados: Japón, Australia o los propios países de la UE ya exigen el chip para determinados trámites. Para el viajero joven que planifica un verano en Estados Unidos, el mensaje es práctico: revisa la portada, calcula el tiempo de renovación y no te la juegues. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) es implacable con los requisitos documentales, y un pasaporte no biométrico te puede dejar en tierra en el aeropuerto.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? El ESTA ya no se acepta si tu pasaporte español no es biométrico, desde el 22 de mayo.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier persona con pasaporte expedido antes de 2016 o sin el símbolo del chip en la portada.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Comprobar la portada, y si hace falta, pedir cita para renovación con antelación suficiente al viaje.




