El sorprendente plan privado de Felipe VI por Madrid sin la compañía de Letizia

La vida institucional de un monarca suele estar medida al milímetro por una agenda oficial que rara vez deja espacio para la improvisación. Sin embargo, recientemente hemos podido ser testigos de una jornada especialmente reveladora sobre los gustos y las aficiones que definen al Rey fuera de los muros de palacio.

Tú, que sigues la actualidad de la Casa Real, sabes perfectamente que la agenda oficial suele estar repleta de compromisos estrictos, actos protocolarios y viajes de Estado. Sin embargo, detrás de esa fachada institucional, los monarcas también necesitan sus momentos de respiro. En este caso, Felipe VI se ha dado una escapada por Madrid, sin Letizia.

Recientemente, hemos podido conocer en detalle cómo se organiza el rey cuando decide dejar a un lado sus obligaciones para disfrutar de la capital española. Te traemos en exclusiva todos los datos sobre la última salida de Felipe VI, una jornada completa en la que combinó su pasión por el deporte con la buena gastronomía, rodeado de su círculo de amistades más cercano y sin la presencia de la reina Letizia.

Felipe VI y su escapada gastronómica con sabor cántabro tras la agenda oficial

Felipe VI y su escapada gastronómica con sabor cántabro tras la agenda oficial
Felipe VI y su escapada gastronómica con sabor cántabro tras la agenda oficial | Fuente: Casa de S.M el Rey

La intensa jornada del jefe de Estado comenzó en el Palacio de la Zarzuela, cumpliendo puntualmente con el único compromiso formal que tenía programado para ese día. Allí, Felipe VI recibió en audiencia a Mattias Guyomar, el actual presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Una vez despachado este encuentro institucional, el monarca cambió por completo el registro para dar paso a un itinerario mucho más personal por las calles de Madrid.

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Acompañado por un grupo de amigos de confianza, Felipe VI se trasladó al restaurante La Maruca Santander. Este establecimiento, que cuenta con varios locales repartidos por el centro de la ciudad, se especializa en ofrecer una experiencia auténtica de la gastronomía cántabra.

Las imágenes exclusivas de la salida muestran a un rey muy distinto al que estamos acostumbrados a ver en los actos oficiales. Se le vio salir del restaurante con una actitud relajada y distendida, abrochándose la chaqueta del traje mientras intentaba pasar desapercibido entre la clientela habitual del local. Un detalle curioso es que, en ese momento de la tarde, no llevaba la corbata roja que luciría horas más tarde.

La elección de este local demuestra que el monarca aprecia la comida de calidad a precios muy razonables. La carta de La Maruca Santander resulta bastante asequible, ya que el coste de los platos no suele superar los 25 euros.

Durante este encuentro informal, el grupo tuvo la oportunidad de compartir especialidades tan típicas del norte como las anchoas, las famosas rabas de Santander, los bocartes fritos o un contundente taco de bonito acompañado con piperrada. Tras terminar la velada y despedirse del lugar, Felipe VI se subió a su coche oficial para poner rumbo a su siguiente destino de ocio.

Pasión futbolera de Felipe VI en el estadio Metropolitano

Pasión futbolera de Felipe VI en el estadio Metropolitano
Pasión futbolera de Felipe VI en el estadio Metropolitano | Fuente: Casa de S.M el Rey

El broche de oro a esta tarde madrileña tuvo lugar en el estadio Riyadh Air Metropolitano. Apenas unas horas después de su comida cántabra, Felipe VI apareció por sorpresa en el palco de autoridades para presenciar un partido de altísimo nivel. Se trataba de la emocionante semifinal de la Champions League que enfrentaba al Atlético de Madrid contra el conjunto inglés del Arsenal, un evento deportivo de primer nivel que no figuraba en su agenda pública.

Ya con la mencionada corbata roja anudada al cuello, Felipe VI compartió este espacio privilegiado con dos reconocidos aficionados rojiblancos. A su lado se encontraban Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, y José Luis Martínez-Almeida, alcalde de la capital. Lejos de mantener el hieratismo propio de su cargo, quienes estuvieron cerca aseguran que el monarca se mostró completamente entregado al espectáculo. Animó, comentó las jugadas y vivió la tensión del encuentro con la misma intensidad que cualquier otro aficionado presente en las gradas.

La ausencia de la infanta Sofía en una fecha marcada

La ausencia de la infanta Sofía en una fecha marcada
La ausencia de la infanta Sofía en una fecha marcada | Fuente: Casa de S.M el Rey

Resulta llamativo que este plan de desconexión coincidiera con una fecha muy significativa para la familia real. Ese mismo miércoles, su hija menor cumplía 19 años. Sin embargo, la infanta Sofía tuvo que celebrar su aniversario lejos de casa, concretamente en Lisboa, lo que impidió que Felipe VI y el resto de la familia pudieran organizar una celebración conjunta en Madrid.

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La joven se encuentra actualmente inmersa en la recta final de su curso académico en el Forward College. Sus obligaciones estudiantiles la mantienen en la capital de Portugal, donde está a punto de cerrar esta etapa formativa. De cara al futuro, sus planes académicos ya están trazados.

El próximo año comenzará a cursar Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el campus de París. La capital francesa será una parada intermedia en su formación, puesto que tiene previsto culminar este grado de tres años instalándose definitivamente en Berlín. A pesar de la distancia geográfica, es indudable que el recuerdo de su hija estuvo muy presente durante el día libre del rey.

El rincón peruano que conquistó el paladar de Felipe VI

El rincón peruano que conquistó el paladar de Felipe VI
El rincón peruano que conquistó el paladar de Felipe VI | Fuente: Casa de S.M el Rey

Pero la gastronomía cántabra no es la única debilidad culinaria del monarca. Si disfrutas descubriendo nuevos sabores, sabrás que la cocina peruana goza de un enorme prestigio internacional gracias a la inmensa variedad de sus ingredientes y la creatividad de sus platos.

Pues bien, Felipe VI también se declara un absoluto admirador de esta cultura gastronómica. Su mayor descubrimiento en la capital lleva por nombre Inti de Oro, un restaurante que se ha convertido en su refugio favorito para compartir mesa en un ambiente cotidiano.

La historia de este lugar es verdaderamente digna de mención. Fundado en el año 1991 por León Carrillo, este local rinde homenaje con su nombre a Inti, el Dios Sol de la antigua cultura inca. Su apertura marcó un hito histórico, ya que no solo fue el primer restaurante peruano en inaugurarse en España, sino también el pionero en toda Europa.

Con más de treinta años de trayectoria a sus espaldas, ha sabido evolucionar y adaptar sus propuestas sin perder jamás la esencia de las recetas tradicionales que lo consagraron como embajador de esta cocina.

El vínculo del rey con este establecimiento salió a la luz gracias a la popular creadora de contenido @edurnyx. Esta usuaria, que cuenta con una comunidad de más de 700.000 seguidores en Instagram y rebasa los tres millones en TikTok, desveló que Felipe VI ha acudido allí hasta en tres ocasiones diferentes.

Aunque la marca dispone de varios locales en Madrid, el preferido del monarca es el establecimiento original. Se encuentra ubicado en el número 12 de la calle Ventura de la Vega, en el corazón del emblemático Barrio de las Letras.

Cuando Felipe VI decide reservar mesa en este céntrico local, tiene muy claras cuáles son sus preferencias. Según relatan los testigos que han coincidido con él en el comedor, el monarca nunca perdona dos elaboraciones icónicas de la gastronomía andina a las que no se puede resistir.

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El primer plato que siempre pide es el ceviche clásico, preparado minuciosamente con dados de corvina que se marinan en zumo de lima, acompañados de ají limo, cebolla morada y una mezcla de especias peruanas.

Además de estos fijos en su comanda, la carta del Inti de Oro resulta ideal para pedir varias raciones y probar un poco de todo. Entre las opciones pensadas para compartir destacan el sabroso pulpo al olivo, las crujientes yuquitas fritas, los choros a la chalaca o unos deliciosos tequeños que van rellenos de queso y champiñón. Todo este festín se disfruta en un ambiente inmejorable.

Para los que deseen probar los mismos manjares que cautivan a Felipe VI, el restaurante ofrece un atractivo menú degustación por un precio de 39 euros. Esta opción tan completa incluye dos primeros platos fríos, dos segundos calientes, la posibilidad de elegir otras elaboraciones de la carta para disfrutar al máximo y, por supuesto, el postre.