El Riyadh Air Metropolitano acoge esta noche la ida de las semifinales de la Champions League entre el Atlético de Madrid y el Arsenal, y lo hace con un único precedente en eliminatoria que la afición rojiblanca guarda con especial cariño.
Era la primavera de 2018, las semifinales de la UEFA Europa League, y el estadio colchonero vivía una de sus primeras grandes noches europeas. Aquel recuerdo, donde un zarpazo de Diego Costa y la resistencia numantina en Londres forjaron el camino a Lyon, vuelve hoy con más fuerza que nunca.
Aquella vez, el premio fue la Europa League. Hoy, el botín es mucho mayor: la final de la máxima competición continental en Budapest. El equipo llega con la lección aprendida y con el cuchillo entre los dientes, sabiendo que en estas noches el escudo y el corazón pesan más que cualquier presupuesto millonario de la Premier League. Es el momento de que el Metropolitano vuelva a ser esa caldera que devora rivales.
Atlético y Arsenal, dos gigantes sin corona europea
Atlético de Madrid y Arsenal comparten un dato histórico que da aún más valor a esta eliminatoria: son los dos clubes con más partidos en la historia de la Champions League que todavía no han levantado la "Orejona". Los gunners acumulan 223 duelos y los rojiblancos 190. Entre los dos suman cuatro finales perdidas, una losa que ambos quieren sacudirse de encima de una vez por todas.
El Atleti ha rozado la gloria en tres ocasiones, con las heridas de Lisboa y Milán todavía cicatrizando en el alma de los colchoneros. El equipo de Arteta, por su parte, solo ha disputado una final en 2006. Esta noche no es solo fútbol, es una cuestión de justicia poética. Uno de los dos dará el primer paso para dejar de ser el "gigante sin corona" y entrar por fin en el olimpo del fútbol europeo.

Si algo tiene claro el vestuario de Simeone es que el pase a la final pasa por lo que ocurra hoy en el barrio de San Blas. El historial del Atlético en casa en eliminatorias europeas es, sencillamente, brutal. Antes del tropiezo contra el Barcelona, el equipo encadenaba 21 partidos invicto como local en fases finales de Champions. Nadie quiere venir a Madrid, porque aquí se sufre, se pelea y, sobre todo, se pierde si no vienes preparado para la guerra.
Además, los precedentes contra equipos ingleses en el Metropolitano invitan al optimismo. El Arsenal ya sabe lo que es morder el polvo aquí, pero también lo saben el Liverpool o el Chelsea. El Atleti ha ganado las tres semifinales europeas que ha jugado contra rivales de la Premier. La mística del Cholo contra el fútbol de las islas es una realidad estadística que hoy debe volver a ponerse de manifiesto sobre el verde.
Julián Alvarez y la mística de las grandes citas
El Arsenal llega como el gran favorito para la prensa internacional tras su impecable fase de liga, pero en el Metropolitano los favoritismos se quedan en el túnel de vestuarios. La goleada encajada en octubre (4-0) en el Emirates escuece, pero este Atleti es otro. Con un Julián Alvarez en estado de gracia —seis participaciones de gol en los últimos cuatro partidos—, el ataque rojiblanco tiene la pegada necesaria para castigar cualquier duda de la defensa londinense.

Antoine Griezmann ya lo avisó: quería un infierno. Y la afición no va a fallar. Se espera un lleno absoluto y un ambiente de los que ganan partidos antes de que ruede el balón. La combinación entre la experiencia de los veteranos y la ambición de "La Araña" debe ser la llave que abra la puerta de Budapest. Porque en el Atlético de Madrid sabemos que el camino es difícil, pero también sabemos que rendirse no es una opción.
Quedan noventa minutos en casa para demostrar que este equipo tiene mentalidad y pasión de sobra para tumbar a cualquiera. El Arsenal de los millones y el juego vistoso se encontrará esta noche con un muro de sentimiento y un estadio que empuja como ninguno en el mundo. El recuerdo de 2018 está vivo, pero el hambre de 2026 es mayor.
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