Un estudio desvela que las olas de calor mortales son 35 veces más probables por el cambio climático

Las olas de calor extremas que han azotado Norte y Centroamérica en los últimos meses son 35 veces más probables debido al cambio climático, según un estudio de atribución climática publicado recientemente. La investigación, llevada a cabo por expertos de diversos países, ha analizado las temperaturas "peligrosas" registradas en la región desde marzo y ha llegado a conclusiones alarmantes.

El calentamiento global, responsable de temperaturas extremas

El estudio indica que el uso de combustibles fósiles ha provocado que las temperaturas extremas sean cuatro veces más probables desde el año 2000. En concreto, el cambio climático ha provocado que el periodo de cinco días con temperaturas máximas más altas en la región se haya vuelto 1,4ºC más cálido y 35 veces más probable. Las noches también se han visto afectadas, con un aumento de 1,6ºC en las mínimas nocturnas y un aumento de 200 veces en la probabilidad de temperaturas extremas.

Los expertos advierten que estas tendencias se volverán aún más pronunciadas en un mundo con un calentamiento global de 2ºC. Las consecuencias de este aumento de las temperaturas extremas son devastadoras, especialmente para las poblaciones más vulnerables.

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Impacto en la región y medidas de adaptación

Las olas de calor extremas en Centroamérica se han visto agravadas por las condiciones de sequía existentes, lo que ha dificultado la dispersión de contaminantes, disminuido la disponibilidad de agua y afectado a la generación de energía hidroeléctrica.

Para mitigar los efectos de estos eventos extremos, los expertos recomiendan la implementación de sistemas de aviso temprano, planes de acción para la preparación ante el calor y la protección de los trabajadores que realizan actividades al aire libre.

Además, es fundamental fortalecer la resiliencia de la red eléctrica, conservar el agua y mejorar la planificación urbana, incluyendo la creación de espacios verdes y la mejora de la infraestructura en los asentamientos informales. Estas medidas son cruciales para proteger a las poblaciones más vulnerables frente a las consecuencias del cambio climático.

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