Este mes de septiembre, España ha sido testigo de un fenómeno meteorológico que ha dejado su huella en todo el territorio: una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que ha desencadenado fuertes lluvias y tormentas. En momentos como estos, la seguridad al volante se convierte en una prioridad aún mayor. Las carreteras se llenan de agua y las precauciones deben extremarse para evitar incidentes. Sin embargo, hay aspectos menos evidentes de la conducción bajo la lluvia que también requieren nuestra atención, ya que pueden resultar en multas inesperadas impuestas por la Dirección General de Tráfico (DGT).
5Problemas en la carretera
Esto se debe a que el artículo 46 del Reglamento General de Circulación establece que el conductor debe moderar la velocidad cuando pueda salpicar o proyectar agua, gravilla, u otros elementos a otros usuarios de la vía. Si no respeta esta normativa y salpicamos a otros conductores, se considera que no se ha cumplido con la velocidad adecuada para la situación.
