Fans de las Torrijas, ya queda menos. Parece mentira pero en menos de lo que nos pensamos tenemos con nosotros la semana Santa. Y si hay un postre icónico de esta época, son las torrijas. Este es un plato que prácticamente gusta a todo el mundo. De hecho, hay concursos a lo largo de nuestro territorio sobre la mejor de las torrijas. Está muy de moda y ya se puede comprar y consumir en todas partes. Pero lo suyo es hacerla en nuestra casa, ya que como las domésticas, ninguna.
En los últimos tiempos, incluso los cocineros más famosos se han apuntado a la moda de crear sus torrijas particulares. De torrijas, hay una receta, y luego ya puedes innovar en lo que quieras. Las puedes hacer de leche o las puedes hacer de vino. Les puedes dar un toque de canela e incluso hay quien les pone algo de picante. Todo lo que sea por comer algo diferente dentro de los platos más típicos de la gastronomía de Semana Santa. Vamos a darte la receta de las torrijas perfectas. Y le vamos a meter un secreto con el que sorprenderás a quien las coma. Coge papel y lápiz y apunta.
Ingredientes de las torrijas

- Pan de torrijas o pan normal del día o duro
- 600 mililitros de leche
- 3 huevos
- Canela en polvo
- Canela en rama
- Aceite de oliva
- 100 gramos de azúcar blanco
Paso 1 de las torrijas

Vamos a coger un cazo y vamos a poner allí los 600 mililitros de leche. También podremos la canela en rama, con dos ramitas estará bien. Y el azúcar. Calentamos la leche para hervirla. Mientras se calienta, cortamos el pan en rebanadas con un grosor de 1 dedo.
Aquí viene uno de los secretos de la receta, el pan de torrijas. Hay pan especial para torrijas, pero puedes usar también pan del día anterior. Incluso con pan del mismo día te va a salir el pan. Para que no se deshaga, hay que controlar el tiempo que está sumergido en la leche.
Y como es lógico, a más tiempo sumergido, más se empapará y más opciones hay de que se deshaga. Si el pan es reciente, debes ponerlo poco tiempo. Si el pan está más duro, puedes dejarlo algo más de tiempo. Controla esto siempre y tendrás unas torrijas perfectas de textura.
Paso 2

Debes dejar que la leche del cazo se caliente y llegue a entrar en ebullición. En cuanto empiece a hervir, pondremos la leche, la canela y el azúcar en un plato hondo. Aquí es donde iremos colocando el pan para empaparlo.
En otro plato deberemos poner los tres huevos y batirlos bien. Ahora deberemos ir empapando el pan en la leche. Debes ir una por una para controlar el tiempo que están metidas en ese plato. Según lo duro del pan, deberán estar más o menos para que no se deshagan.
Una vez que estén con textura blanda, deberás rebozarlas por el plato con los huevos batidos. Lo mismo que antes, una por una para poder tener más control de las texturas. Si pones todas a la vez, al final vas a conseguir que se deshagan y se eche a perder la receta.
Paso 3 de las torrijas
Cuando ya estén mojadas en leche, blanditas, y en huevo, coges una sartén y echas un poco de aceite para que no se pegue. Deberás ponerlas a fuego fuerte. Y cuando esté muy caliente, ir friendo las torrijas.
Debes freírlas rápidamente para que solo se frían y no absorba el pan el aceite. Así que a fuego fuerte y rápidamente las pasamos por un lado y cuando esté tostada, le damos la vuelta, este paso suele ser rápido, así que también controla el tiempo.
Cuando ya estén tostadas, deberás sacarlas de la sartén y ponerlas en una fuente. Aquí deberás colocar un poco de papel absorbente. Así vas a conseguir que el aceite sobrante se quede en el papel y sean algo más sanas.
Un truco y otros consejos de las torrijas
Una vez que hayas pasado las torrijas a la fuente, debes aplastarlas con una espátula. Así se van a abrir y va a quedar una mejor textura. Posteriormente debes espolvorearlas con la canela en polvo.
En caso de que a alguien no le guste la canela o prefieras ponerle otra cosa, puedes echar azúcar glas o azúcar normal o moreno, aunque no van a quedar tan espectaculares. Estos dos pasos debes hacerlos justamente tras ponerlas en la fuente.
Las torrijas te pueden servir como postre o como desayuno. Las puedes comer solas, aunque te recomendamos acompañarlas con nata montada. También es un excelente plato si por encima les echas natillas. Van a gustar a todo el mundo. Y no solo se pueden hacer en Semana Santa. Con el truco del pan, controlando el tiempo sumergidas en la leche, las puedes hacer durante todo el año.











































