En el octágono instalado en el jardín sur de la Casa Blanca, con Donald Trump sentado en primera fila junto a Melania, Justin Gaethje derrotó a Ilia Topuria y le arrebató el cinturón de peso ligero de la UFC.
El combate estelar del UFC Freedom 250, pensado para celebrar a la vez el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos y el 80 cumpleaños del presidente Trump, se cerró de la manera más dramática posible: no con un nocaut ni con una sumisión, sino con la intervención del médico reclamada por el propio hermano del campeón. El "Matador" perdía por primera vez. Su invicto de 17 victorias seguidas era historia.
El guion que la noche tenía reservado para Gaethje parecía sacado de una película de Hollywood de las de bandera en pantalla grande. El estadounidense llevaba toda su carrera intentando pasar la barrera del cinturón interino, nunca había ganado el título absoluto de la UFC a sus 37 años. Estaba ante su última oportunidad y, precisamente, el hecho de no tener nada que perder es lo que le convirtió en una gran amenaza. Su mánager, Ali Abdelaziz, lo había dicho días antes sin tapujos: si ganaba, quería que fuera Trump quien le pusiera el cinturón. El presidente cumplió.
Topuria, por su parte, llegaba como campeón indiscutible, bicampeón de la organización y uno de los mejores libra por libra del planeta. Pero meses de ausencia por motivos personales pesaron más de lo que muchos esperaban. El español entró al jardín sur con el aura de invencible intacta, pero el combate fue desnudando las grietas desde muy pronto.

El primer asalto comenzó con Gaethje llaveando y buscando el contacto, mientras Topuria respondía acortando distancias para evitar el castigador juego de piernas del americano. El hispano-georgiano recibió mucho en las primeras rondas, con el rostro más marcado de lo habitual, pero aguantaba sin mayores inconvenientes a excepción de una brecha que se fue abriendo sobre su ojo tras un upper de Gaethje. Esa apertura fue el principio del fin. En el segundo asalto Topuria se vino arriba con más agresividad, tiró al suelo al americano y buscó la sumisión, pero no fue capaz de cerrarla. Gaethje tiene una mandíbula que lo aguanta prácticamente todo.
Un tercer asalto que lo cambió todo
En el tercero, Gaethje se fue viniendo arriba. Le derribó de una derecha a Topuria, que se levantó entre coros de "USA, USA". La Casa Blanca también peleaba. El español acusaba cierta fatiga, la musculatura ganada para competir en el peso ligero también suma kilos en momentos de desgaste. Y el ojo seguía empeorando.
Al terminar ese tercer asalto, la esquina de Topuria ya miraba con cara de preocupación seria. "Hay que llamar al doctor porque no ve nada", dijo Aleksandre Topuria, el hermano de Ilia que le hace la esquina. "¿Puedes ver?", le preguntó Javi Climent, su entrenador de boxeo. "No veo casi nada", respondió Ilia, pero quería continuar. El médico recomendó parar. Topuria se negó. Tiene la estirpe del campeón y quizás también la inconsciencia del valiente.
La hinchazón provocada por la posible fractura nasal se había extendido hasta la zona cercana a los ojos, afectando seriamente su campo visual. Con esas condiciones, cualquier intento de defensa dentro del octágono era una apuesta demasiado peligrosa. Pero Ilia salió al cuarto asalto de todas formas. Con el amor propio intacto aunque el cuerpo dijera otra cosa.
La decisión del hermano cierra el reinado del Matador
El cuarto asalto fue un combate de desgaste en el que Gaethje apretó con todo y Topuria se rehízo como pudo. Aunque pedía continuar la pelea una vez finalizado el tercer asalto, los jueces y médicos habían considerado que era muy arriesgado seguir. Finalmente le dieron el visto bueno para salir al cuarto, pero al término de ese asalto su hermano Aleksandre decidió parar la pelea. El médico intervino a petición de la esquina y declaró vencedor a Justin Gaethje.
El estadounidense celebró su victoria en el escenario más cinematográfico posible: en la Casa Blanca, bajo la mirada de Trump, siendo americano y tras una pelea épica de guion hollywoodiense. Para él, el sueño de toda una carrera. Para Topuria, la primera mancha en un expediente que hasta este domingo era impecable.
Con la cara ensangrentada y la visión comprometida, Topuria perdía la condición de invicto en su carrera y el título de campeón del peso ligero de la UFC. Nada puede quitarle el mérito de haber peleado cuatro asaltos con una posible fractura nasal y sin poder ver con claridad, pero la realidad es que el cinturón que había conquistado ante Charles Oliveira cruzó el Atlántico en dirección contraria.




