Lo que es mentira y lo que es verdad sobre la crisis de Ceuta, explicado punto por punto y bulo por bulo

La mayor entrada de migrantes en una frontera terrestre europea ha venido acompañada de la mayor oleada de desinformación.

Casi dos meses después de que más de 70.000 personas cruzaran desde Marruecos hasta la ciudad autónoma de Ceuta en apenas 48 horas, la crisis migratoria más grave de la historia reciente de España sigue generando un volumen de desinformación sin precedentes.

Medios de verificación como Maldita.es, Newtral y EFE Verifica han desmentido ya más de 80 bulos relacionados con lo ocurrido desde aquel 30 de julio, mientras la situación sobre el terreno continúa lejos de la normalidad. El Gobierno de Pedro Sánchez declaró el 25 de agosto la "situación de interés para la Seguridad Nacional" y activó un mando único encabezado por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, pero a día de hoy la tensión en las calles de Ceuta no ha desaparecido, los llamamientos para un nuevo intento de cruce masivo el próximo 23 de septiembre siguen circulando en redes sociales y la batalla política se ha recrudecido.

Para entender la magnitud de la desinformación, hay que remontarse a las semanas previas al suceso. El Tribunal Supremo dictó en junio la sentencia 814/2026 sobre los rechazos en frontera, que establecía las condiciones bajo las cuales la Policía podía devolver a quienes intentaran entrar por mar. Esa resolución fue distorsionada en grupos de Facebook, WhatsApp e Instagram marroquíes hasta convertirse en una consigna simplificada y falsa que, según el informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), se puede resumir en la idea de que quien entrara a nado no podría ser devuelto.

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La sentencia no decía exactamente eso, pero la manipulación comunicativa funcionó como un imán que atrajo a miles de personas hacia las playas de Fnideq y Belyounech la madrugada del 30 de julio, coincidiendo con la celebración del Día del Trono en Marruecos, una jornada festiva en la que las fuerzas de seguridad del país vecino estaban volcadas en otros menesteres.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) preparando el traslado de los inmigrantes que se encuentran en las playas de el Trampolín y Benítez (Ceuta)
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) preparando el traslado de los inmigrantes que se encuentran en las playas de el Trampolín y Benítez (Ceuta) | Fuente: Agencias

El resultado fue la mayor entrada de personas en una frontera terrestre europea de la que se tiene registro. El Gobierno de España estimó en unas 72.000 las personas que accedieron irregularmente a Ceuta entre el 30 y el 31 de julio, mayoritariamente a pie por las rocas del espigón de El Tarajal o a nado. Las fuerzas de seguridad españolas quedaron desbordadas y se desplegaron unidades militares para apoyarlas. Las cifras de fallecidos, según el CENIF, ascienden a 82 cadáveres recuperados en aguas españolas, mientras Marruecos reconoció oficialmente 14 muertos en su lado de la frontera, lo que sitúa el balance humano por encima del centenar de víctimas mortales.

Lo que ha sido desmentido y lo que no sobre Ceuta

La avalancha de desinformación arrancó el mismo día del cruce de inmigrantes y no ha parado desde entonces. El mecanismo más utilizado ha sido el de reciclar vídeos e imágenes de otros países y presentarlos como si fueran de Ceuta.

En Maldita.es han documentado decenas de casos: una procesión en Turquía difundida como si fuera la llegada de migrantes, destrozos callejeros grabados en Francia en mayo de 2026 presentados como altercados ceutíes, un vídeo de un hombre destrozando el interior de una iglesia que en realidad se grabó en Cali (Colombia), robos filmados en un centro comercial de Londres atribuidos a Ceuta e incluso una pelea entre mujeres grabada en Arabia Saudí en 2018 que circuló como si hubiera tenido lugar en las calles de la ciudad autónoma.

También se han difundido con éxito imágenes de disturbios en Palos de la Frontera (Huelva), una disputa vecinal en Argentina y un ataque con cuchillo ocurrido en Inglaterra en 2024, todo ello etiquetado como si hubiera sucedido en Ceuta en las últimas semanas.

Junto a ello, uno de los terrenos más fértiles para la desinformación ha sido el de los animales. Desde principios de agosto circulan acusaciones de que los migrantes están matando, maltratando o comiéndose perros, gatos, gaviotas y palomas en Ceuta. La inmensa mayoría de esas afirmaciones ha sido desmentida.

Hay un vídeo de un hombre lanzando un perro al mar que se grabó en Perú en abril de 2026, tres meses antes de la crisis. La fotografía de un gato blanco muerto junto a un contenedor era de agosto de 2025 en Valsequillo, Gran Canaria. Una imagen viral en la que supuestamente un inmigrante sujetaba un gato muerto por las patas resultó ser un fotograma manipulado con inteligencia artificial a partir de un vídeo de El País del 9 de agosto, en el que el mismo hombre sostenía un trozo de madera. La herramienta de OpenAI para detectar contenido editado confirmó la marca de agua de SynthID en la imagen manipulada.

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Tampoco es cierto que en Ceuta se haya prohibido sacar a pasear a los perros porque supuestamente molestan a los marroquíes, algo que tanto la Delegación del Gobierno como el Gobierno de Ceuta han negado de forma categórica.

Asentamientos de migrantes en las naves del Tarajal, a 14 de septiembre de 2026, en Ceuta
Asentamientos de migrantes en las naves del Tarajal, a 14 de septiembre de 2026, en Ceuta | Fuente: Agencias

La inteligencia artificial ha jugado un papel relevante en esta crisis como herramienta de fabricación de contenidos falsos. Además de la imagen del gato, circuló una supuesta fotografía de zapatos de personas migrantes flotando en una playa de Ceuta que había sido generada por IA. También aparecieron imágenes artificiales de militares españoles arrojando productos porcinos a migrantes, de un soldado atacando con una piedra a un inmigrante y de distintas escenas de enfrentamientos que nunca tuvieron lugar.

Se difundieron incluso gráficas electorales de Ceuta con aspecto de datos oficiales, elaboradas con inteligencia artificial, que pretendían demostrar cómo cambiarían los resultados electorales sin el voto de población extranjera. Y es que, como hemos mencionado al inicio, la plataforma Newtral ha verificado hasta la fecha más de 80 bulos vinculados a esta crisis, una cifra que da una idea del volumen de contenido falso que ha inundado las redes.

Hay que dejar claro, eso sí, que no toda la desinformación ha provenido de un solo lado. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, señaló el 3 de septiembre en el Congreso a Rusia, Israel y a una "internacional ultraderechista" como responsables de la campaña de desinformación que habría provocado la crisis. Sin embargo, ningún informe de los servicios de inteligencia españoles atribuye a esos países la organización de la entrada masiva. Hasta la fecha, no ha encontrado evidencia para afirmar que haya habido injerencia extranjera que contribuyera de forma concreta a desencadenar el cruce del 30 de julio, y Rusia e Israel negaron cualquier implicación.

El CENIF, por su parte, apuntó a la participación de agentes de las fuerzas de seguridad marroquíes en la organización y desarrollo de la entrada masiva, aunque el director de la Policía Nacional aseguró al ministro Marlaska que el informe no atribuía a Marruecos "la planificación o ejecución" de la crisis. Sánchez también sostuvo que no existían pruebas sólidas de que el Gobierno marroquí hubiera planificado la entrada, si bien reconoció que la gendarmería del país vecino había permitido el cruce.

Lo que sí ha ocurrido y está documentado

Frente a la marea de bulos hay hechos verificados que son los que de verdad tenemos que tener en cuenta. Por ejemplo, la Policía Nacional confirmó varias denuncias por agresión sexual a menores marroquíes tras la entrada masiva. La Fiscalía cifró en 17 los casos de violencia sexual contra menores que habían entrado durante la avalancha de julio.

Es verdad también que en aeropuertos de Italia se realizaron controles específicos a los pasajeros procedentes de España y que se colgaron carteles para que hicieran colas separadas.

Es verdad que el PSOE pidió a sus militantes no participar en las concentraciones de apoyo a Ceuta del 2 de septiembre. Es verdad que existen grupos en WhatsApp, Facebook e Instagram que se organizaron para intentar una nueva entrada el 15 de agosto —que finalmente fue frustrada por las fuerzas de seguridad marroquíes— y que ahora señalan al 23 de septiembre, día de las elecciones legislativas en Marruecos, como nueva fecha.

También es un hecho que un niño migrante marroquí de ocho años recibió un disparo de perdigones en la cabeza el 7 de septiembre en un asentamiento del barrio de El Príncipe, disparado presuntamente por encapuchados desde una motocicleta. La Policía detuvo ese mismo día a cuatro menores, uno de ellos marroquí, por utilizar armas de aire comprimido para robar a otros menores migrantes, y la Policía Judicial investiga si hay conexión entre ambos hechos. En la madrugada del 10 de septiembre se produjeron quemas de vehículos en El Príncipe y las autoridades sanitarias informaron de la llegada a urgencias de dos migrantes a los que les habían cortado las orejas.

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Militares patrullan el asentamiento de migrantes en la playa El Trampolín, a 14 de septiembre de 2026, en Ceuta
Militares patrullan el asentamiento de migrantes en la playa El Trampolín, a 14 de septiembre de 2026, en Ceuta | Fuente: Agencias

Hay contradicciones documentadas dentro del propio Gobierno que también merecen atención. El ministro Óscar Puente tuiteó el 1 de agosto que la crisis estaba resuelta, celebrando que Sánchez la había solucionado. Veinticinco días después, el Consejo de Ministros declaró la situación de interés para la Seguridad Nacional. La ministra de Defensa, Margarita Robles, aseguró que el CNI había alertado antes del 30 de julio de lo que se estaba fraguando, mientras el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negó durante días haber tenido acceso a los informes.

El CNI envió el 29 de julio un documento a la inteligencia marroquí alertando de una posible entrada masiva, aunque previamente había avisado a la Delegación del Gobierno por WhatsApp de los llamamientos que se estaban haciendo en redes sociales. El debate sobre si el Gobierno conocía la magnitud de lo que iba a ocurrir sigue todavía abierto y es la principal arma arrojadiza entre bandos políticos.

A 20 de septiembre de 2026, la situación en Ceuta dista mucho de estar resuelta. Miles de migrantes permanecen en la ciudad mientras otros son trasladados, el mando único sigue activo con una vigencia prevista hasta el 31 de diciembre, los militares patrullan las calles con armas cargadas desde el 1 de septiembre y la preocupación por un posible nuevo intento de entrada masiva el 23 de septiembre —coincidiendo con las elecciones marroquíes, cuando el aparato policial del país vecino estará centrado en los comicios— mantiene en alerta a los servicios de inteligencia de ambos países.

Lo que parece claro es que la desinformación ha sido tanto causa como consecuencia de esta crisis: alimentó el cruce al difundir una interpretación falsa de la sentencia del Supremo y, una vez producida la entrada, ha servido para que distintos actores políticos construyan relatos interesados sobre lo ocurrido, dificultando que los ciudadanos distingan los hechos probados de las invenciones malintencionadas.