El muro de carga camuflado: cómo gana este piso de 62 m² en Madrid cocina y teletrabajo

El estudio Bardo Arquitectura retiró el muro de carga de un piso de 62 m² en Puerta del Ángel y levantó en su lugar un volumen curvo de DM verde que reordena toda la casa. Te contamos qué se puede copiar y qué exige proyecto técnico.

Este piso de 62 m² en Madrid convirtió su muro de carga en el eje de una cocina grande y un escritorio. Lo firmó el estudio Bardo Arquitectura en el barrio de Puerta del Ángel, y el resultado tiene poco que ver con lo que suele hacerse en viviendas pequeñas: aquí no hay pasillos estrechos ni rincones que sobren.

El encargo venía con dos prioridades. El propietario, un treintañero italiano que trabaja desde casa, quería abrir el espacio al máximo y tener una cocina grande, porque le encanta cocinar. Al cruzar la puerta, el arquitecto Emiliano Domingo, de Bardo Arquitectura, se encontró lo contrario de una planta dócil: un muro de carga —el que sostiene la estructura del edificio y no se puede retirar sin más— plantado en el centro de la casa.

La solución no fue esconderlo, sino desmontarlo y convertir su ausencia en el gesto principal del proyecto. Se retiró el muro, se dejó al desnudo una viga de acero que asume la carga del edificio —hoy pintada de un amarillo sin complejos— y en su lugar se levantó un volumen curvo de DM crudo teñido en verde oliva que reordena toda la planta y camufla la estructura. La viga sigue ahí, pero deja de mandar en la casa.

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Ni una puerta de más.

¿Qué se hizo con el muro de carga y por qué funciona?

Es el corazón de la casa. El volumen curvo abraza el baño en su interior y guía el tránsito de la vivienda sin necesidad de pasillos ni puertas oscuras. A su alrededor se colocan la cocina, el salón y esa entrada que, en cualquier otro planteamiento, habría quedado residual.

En un piso pequeño, el obstáculo no se esconde: se convierte en la pieza que ordena todo lo demás.

La parte técnica tuvo su miga. El propio Domingo reconoció que lo más complicado fue llevar la bajante —la tubería que canaliza las aguas residuales— desde un punto hasta otro muy lejano por detrás de la cocina. El gesto curvo, en cambio, le salió rápido: la planta quedó resuelta en una sola mañana.

El baño no tenía ventana, así que se remató la parte superior de la pared curva con una hilera de pavés de vidrio. El truco tiene doble premio: de día entra luz, y de noche el propietario enciende la luz del baño y la usa como luz ambiente del salón. Por dentro, azulejos a rayas negras y blancas que miran de reojo a la interiorista francesa Andrée Putman.

Cómo se gana una cocina grande y un rincón de teletrabajo en 62 m²

Para el teletrabajo, el estudio aprovechó una esquina de la entrada que habría acabado como parte del pasillo y la convirtió en un escritorio curvo a medida. Ocho horas al día son muchas horas, y el propietario necesitaba varias zonas de trabajo dentro de una casa de dimensiones reducidas.

En la cocina, el mármol rojo se lleva todo el protagonismo y convive con los tonos crema y melocotón de los muros y con la tarima de madera. El objetivo, explicó el arquitecto, era esquivar la frialdad industrial que suelen dejar los espacios diáfanos. Apúntalo: el color cambia el ánimo de una casa sin apenas presupuesto.

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Lo que nadie te cuenta antes de tirar un muro de carga

Conviene ser honesta con esto: la retirada de un muro de carga exige proyecto técnico, y no es un truco de fin de semana ni de presupuesto ajustado. Que la viga quede a la vista y bonita es la parte fácil de de contar; la de verdad es el cálculo estructural, el desagüe que hay que reconducir y, si el elemento afecta a zonas comunes, el visto bueno de la comunidad de propietarios.

Aquí no hay atajos.

Ese es el aprendizaje. Dicho eso, el planteamiento sí es replicable. En los barrios madrileños con caserío antiguo —Puerta del Ángel, sin ir más lejos— los muros de carga son la norma, y muchos proyectistas han dejado de verlos como una condena. El pavés que este estudio recuperó lleva asomando en reformas desde 2025, y el volumen curvo de DM es, en el fondo, carpintería a medida: encarece el presupuesto, pero amortiza cada centímetro útil que gana la casa.

Cabanon —así se bautizó el proyecto— demuestra una cosa bastante sencilla. Un piso pequeño no se arregla sumando metros, sino decidiendo bien qué se hace con el obstáculo que ya está ahí.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: Un piso de 62 m² en Madrid retiró su muro de carga y levantó en su lugar un volumen curvo que ordena cocina, baño y salón.
  • 💡 Por qué te importa: Si tu casa es pequeña y tiene un muro en medio, la clave no es esconderlo, sino decidir qué construyes en ese hueco.
  • 📊 Apunta estas cifras: 62 m² de vivienda, una viga de acero a la vista y una hilera de pavés para iluminar un baño sin ventana.