La inflación y los salarios: los trabajadores vuelven a perder poder adquisitivo en el súper y el alquiler

El salario bruto cayó un 1% en el segundo trimestre y la inflación se fue al 4,3% en agosto. Los alimentos frescos ya suben el 4,5% y el plan de respuesta del Gobierno caduca el 30 de septiembre.

La inflación se come otra vez el sueldo: los precios subieron un 4,3% en agosto, su nivel más alto desde febrero de 2023.

Lo confirmó el INE: el IPC (el Índice de Precios de Consumo, lo que mide cuánto sube la vida) se disparó el mes pasado hasta el 4,3%. En la eurozona se quedó en el 3,3% y España, como viene siendo costumbre, lo nota más que sus vecinos.

El problema no es solo que todo cueste más. Es que el sueldo no acompaña. La última Encuesta Trimestral de Coste Laboral, publicada en la web del INE, deja una foto incómoda: el coste salarial medio subió un 0,8% entre abril y junio y un 4,2% en términos interanuales.

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Suena a buena noticia hasta que se cruza con la inflación acumulada del año, un 1,8% en ese mismo segundo trimestre. El resultado es una caída del salario bruto del 1%. Traduciendo: lo que cobras pierde terreno frente a lo que cuesta vivir.

Eso sí, si miramos los doce meses hasta junio, el salario bruto todavía crecía por encima de la inflación: un 4,2% frente al 3,2% del IPC. Esa ventaja se rompió el 28 de febrero, cuando EEUU e Israel atacaron Irán y el petróleo y el gas empezaron a escalar.

Entre 2021 y 2025, los precios subieron un 18,4% y los salarios un 17,2%. La brecha dejó de ser un susto puntual y es ya la norma.

Y no es un bache corto. El BCE (el banco que fija los tipos de interés en la eurozona) no descarta que la inflación toque el 6% antes de que acabe 2026, aunque el consenso más extendido apunta a que el año cierre en torno al 4%.

Cuánto sube la vida (y cuánto tu nómina)

Vamos por partes. La buena noticia, si se puede llamar así, es que la inflación subyacente (la que no cuenta energía ni alimentos frescos) se mantiene en el 2,9%. Por debajo del 3%.

La mala es todo lo demás. Los alimentos frescos pasaron de un 1,7% de inflación en julio a un 4,5% en agosto, el doble. Los elaborados siguen estancados en el 1,3%.

Pero donde se nota de verdad es en la energía. El diésel y la gasolina acumulan más de un 30% de subida en lo que va de 2026. La luz, según Facua, sube un 30,5% respecto a septiembre de 2025.

Del súper a la gasolina: lo que se encarece de verdad

El encarecimiento ya salta de la energía al resto. Según los cálculos de Esade con datos del INE, el transporte se encareció un 9,4% en agosto; la hostelería, un 4,8%, y los suministros de los hogares, más de un 6%.

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Los precios turísticos también fueron un 10% superiores a los de agosto del año anterior. Y en la cesta de la compra, la cosa aprieta: los alimentos frescos subieron el doble en agosto que en julio.

Hay un detalle que incomoda. Parte de esa subida no viene solo del petróleo. 'Aquí hay un problema de subida de precios por la energía, por los márgenes empresariales y por las cadenas de suministro', explicaba a Público el economista Juan Torres.

Por qué subir los tipos no arregla la factura

Con la inflación disparada, los bancos centrales han tirado del único manual que conocen: subir los tipos de interés. El BCE lo ha hecho dos veces en lo que va de año y la Reserva Federal de Estados Unidos, una.

El problema es que esa receta abarata el dinero, no el petróleo. Subir los tipos frena la economía, enfría el consumo y, de paso, puede destruir empleo. 'Subir los tipos no abarata el petróleo ni el gas, pero sí puede frenar la economía y destruir empleo. Eso es matar moscas a cañonazos', resumía el economista Nacho Álvarez.

La foto recuerda a la de 2021. Entonces la escalada también empezó por la energía y tardó más de dos años en normalizarse. La diferencia ahora es el punto de partida: la brecha entre precios y sueldos se arrastra desde hace cinco años.

Con ese precedente, la pelota está en el tejado del Gobierno. El plan de respuesta a la guerra en Oriente Medio caduca el próximo 30 de septiembre y el Ejecutivo estudia si lo prorroga. La limitación del precio de los combustibles ya decayó el pasado 30 de junio. Sumar pide reactivar la excepción ibérica (el tope al precio del gas para abaratar la luz). Sindicatos y patronal también aprietan.

Mi lectura: mientras la inflación venga de un conflicto y de los márgenes empresariales, los tipos hacen poco. El alivio real, si llega, se decide antes de que acabe el mes. Ahí es donde conviene mirar.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? La inflación sube al 4,3% y el salario bruto cae un 1% en el trimestre.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier asalariado, con más fuerza en el súper, la gasolina y la luz.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Revisar tu nómina y seguir la prórroga del plan que caduca el 30 de septiembre.