Cuántos pasos al día necesitas para vivir más: la clave no es el número, es el ritmo

Un estudio con más de 100.000 personas seguidas durante ocho años concluye que 30 minutos a buen ritmo protegen más de lo que parece. La intensidad importa incluso si te quedas por debajo de los 5.000 pasos diarios.

La pregunta de cuántos pasos al día hay que dar tiene truco: importa menos el número que el ritmo.

El estudio que compara 5.000 pasos rápidos con 7.500 lentos

Lo dice un estudio de la Universidad de Monash, en Australia, publicado en la revista British Journal of Sports Medicine. Los investigadores analizaron a 103.684 personas de mediana edad del Biobanco del Reino Unido que llevaron un monitor de actividad durante siete días consecutivos, entre 2013 y 2015, y siguieron su rastro durante unos ocho años, hasta finales de noviembre de 2022.

En ese tiempo fallecieron 1.697 personas por cualquier causa y 502 por enfermedad cardiovascular. Con esos datos, el equipo cruzó dos variables: cuántos pasos daba cada uno al día y a qué cadencia los daba.

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Para medir la intensidad usaron un truco muy concreto: la cadencia máxima de 30 pasos, es decir, la frecuencia más rápida que cada persona mantenía durante su media hora más activa del día. Y ahí apareció lo interesante.

Quienes caminaban a un ritmo alto, de al menos 80 pasos por minuto, pero se quedaban por debajo de los 5.000 pasos diarios tenían una reducción del riesgo similar a la de quienes sumaban entre 5.000 y 7.500 pasos con una cadencia más tranquila, de unos 60 pasos por minuto.

La cadencia de tu media hora más activa predice tu riesgo mejor que el total de pasos que acumulas al final del día.

Es decir: menos volumen con más chispa puede valer casi lo mismo que más volumen a paso de tortuga. El estudio también deja claro que el tramo de 7.500 a 10.000 pasos diarios se asocia con el menor riesgo de muerte prematura, independientemente de la cadencia, y que mantener un ritmo rápido durante 30 minutos al día baja el riesgo aunque el total de pasos sea bajo.

Por qué 30 minutos a buen ritmo valen más de lo que crees

Traducido a la vida real, la recomendación que sale del estudio es más fácil de cumplir de lo que parece: no hace falta exprimir el día entero, basta con que tu media hora más activa sea de verdad activa.

¿Cómo sé si voy a 80 pasos por minuto? Es más de un paso por segundo, un ritmo que te deja hablar pero no cantar. Si mantienes una conversación cómoda mientras caminas, vas por debajo; si tienes que cortar las frases para respirar, vas por encima.

El hallazgo importa sobre todo para quien no tiene tiempo de sumar 10.000 pasos o no puede por limitaciones físicas o del entorno. Los propios autores señalan que estos datos pueden servir para diseñar intervenciones dirigidas a adultos de mediana edad y mayores con dificultades para aumentar su actividad.

Ojo con una cosa: es un estudio observacional. No demuestra causa y efecto, solo muestra asociaciones muy consistentes en una muestra enorme.

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No digo más.

Los 10.000 pasos eran un eslogan antes que una recomendación

La cifra redonda de los 10.000 pasos se suele atribuir a una campaña de márketing japonesa de los años sesenta, ligada a un podómetro con ese nombre. Funcionó tan bien que acabó convertida en recomendación popular, aunque nunca salió de un informe científico.

La evidencia posterior ha ido moviendo el foco. Este trabajo añade una pieza que faltaba: no solo cuenta cuánto caminas, también con qué ganas. Para alguien frustrado porque no llega al número, cambia el marco por completo.

Mi consejo: deja de mirar el contador a las once de la noche y busca esos 30 minutos rápidos. Puede ser el paseo al trabajo, la vuelta con el perro o subir cuestas en lugar de llanear. Ahí está el margen. Ya me contarás.

🧠 Para soltarlo en la cena

Una media hora rápida supera a diez mil pasos lentos.