Este sábado 19 de septiembre, los Cines Yelmo Premium Westfield La Maquinista, en Barcelona, acogen el primer Campeonato de Farmear Aura organizado en un cine español. La cita, promovida junto a la agencia Mine Talent y la tienda de tecnología PcComponentes, reparte como premio un ordenador personalizado valorado en 2.500 euros para quien "demuestre más aura" en enfrentamientos cara a cara ante el público.
Recordemos que el farmeo de aura es un término surgido de la cultura gamer para describir la acumulación de carisma o postureo frente a una audiencia y se ha popularizado este verano en plazas y centros comerciales de España y Latinoamérica entre los más jóvenes.
El anuncio del evento, difundido en la cuenta de X de la cadena, se ilustró con un cartel generado con inteligencia artificial, y por supuesto todo ha acabado desatando una oleada de críticas entre usuarios y aficionados al cine que consideran que Yelmo dedica su altavoz publicitario a subirse a una moda viral de TikTok en lugar de invertir esfuerzos en mejorar la experiencia de sus salas.
Molesta que una cadena de exhibición cinematográfica destine recursos y comunicación a un fenómeno de internet sin relación alguna con el cine o la cultura, mientras arrastra desde hace años quejas no resueltas sobre su funcionamiento cotidiano.
Cuatro años de sanciones por prohibir comida y bebida de fuera
Y es que lo de subirse al carro de que los chavales hagan six-seven y se señalen la mandíbula es una anécdota frente al historial de conflictos con los consumidores que se remonta, como mínimo, a 2023. La práctica más denunciada de Yelmo Cines ha sido, con diferencia, la prohibición de acceder a sus salas con alimentos y bebidas comprados fuera del establecimiento, una condición que la propia empresa justifica amparándose en la normativa de espectáculos públicos, pero que las administraciones autonómicas y locales han tumbado de forma reiterada por considerar que un cine no es un establecimiento de hostelería y, por tanto, no puede imponer ese derecho de admisión.
La sanción más reciente y también la más elevada llegó en abril de 2026, cuando la Delegación Territorial de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía en Cádiz multó a Yelmo con 45.000 euros por la prohibición de entrar con comida y bebida en su establecimiento de Algeciras, como consecuencia de las denuncias presentadas por FACUA. Según la propia asociación de consumidores, se trataba ya de la cuarta multa impuesta por las administraciones a la principal cadena de exhibición cinematográfica del país por este mismo motivo.
Antes de esa sanción, el Ayuntamiento de Sevilla había confirmado en 2025 una multa de 12.000 euros contra Yelmo por impedir la entrada con comida y bebida a sus salas del centro comercial Lagoh, después de que el Servicio de Consumo municipal desestimara el recurso presentado por la empresa. El consistorio hispalense dejó claro en su resolución que Yelmo desarrolla una actividad de "espectáculo cinematográfico" y que su establecimiento está definido como cine, por lo que no cabe aplicar como condición de admisión nada que tenga que ver con que el usuario porte comida o bebida del exterior, ya que no se trata de un local de hostelería ni de ocio y esparcimiento.

A esas dos sanciones se suma la que impuso la Junta de Andalucía a los cines de Yelmo en Torrecárdenas y Roquetas de Mar, en la provincia de Almería, cifrada en 25.000 euros por impedir el acceso con alimentos y bebida adquiridos en el exterior, tras otra denuncia de FACUA presentada en 2023. Y ya en diciembre de ese mismo año, Kontsumobide, el Instituto de Consumo Vasco, había sancionado a la cadena con 30.001 euros por impedir a los usuarios el acceso a sus instalaciones con alimentos adquiridos en el exterior, tras, nuevamente, la intervención de FACUA Euskadi.
Es algo que ha ocurrido también con la cadena de cines Cinesa, con los consumidores llevando a cabo reclamaciones ante la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
En todos los casos, la argumentación de fondo ha sido la misma: la actividad principal de un cine es la exhibición de películas y no la restauración, por lo que no resulta válido acogerse a esa excusa para impedir la entrada con comida y bebida cuando, además, dentro del propio recinto también pueden adquirirse alimentos.
Quieren que pagues sus palomitas más caras que la entrada
Detrás de esa insistencia en prohibir la comida externa hay un argumento económico que los propios clientes han señalado en sus quejas. Un combo estándar de palomitas y refresco en Yelmo puede costar 11,70 euros, más que la propia entrada en muchas ocasiones, lo que convierte la prohibición de acceder con alimentos de fuera en un mecanismo, según denuncian las asociaciones de consumidores, para empujar al cliente a gastar dinero en los productos de la propia cadena antes que en una medida de seguridad o de gestión del local. FACUA ha calificado alguna de las multas impuestas, como la de 12.000 euros en Sevilla, de "ridícula" en comparación con los beneficios que la empresa obtiene de esta práctica, y ha reclamado sanciones más disuasorias.
A esas quejas económicas se añaden las relativas a los precios generales de la cadena, que usuarios y medios de comunicación han señalado repetidamente como de los más altos del sector en España, en un contexto en el que la asistencia a salas de cine ya compite con plataformas de streaming mucho más baratas. Como hemos dicho, Yelmo Cines es, junto a Cinesa, una de las dos grandes cadenas del país que concentra el mayor número de denuncias por estas prácticas, aunque asociaciones como la OCU y FACUA han recogido también reclamaciones contra otras compañías de exhibición.

En ese contexto de desgaste acumulado por sanciones administrativas, precios elevados y quejas constantes de sus propios clientes es donde llega el Campeonato de Farmear Aura del 19 de septiembre, una iniciativa que para buena parte del público confirma que la cadena prefiere aprovechar una tendencia pasajera de internet antes que abordar los problemas de fondo que arrastra su reputación.



