Anoche se terminó una era en la televisión nocturna estadounidense y el adiós fue tan épico como agridulce. Stephen Colbert cerró once años de 'The Late Show' en CBS con un broche de oro: recibió a Paul McCartney en el mismísimo Teatro Sullivan de Nueva York, el lugar donde los Beatles debutaron en Estados Unidos en 1964. Y juntos cantaron 'Hello, Goodbye'. Un cierre redondo que, sin embargo, llegó envuelto en una polémica mayúscula por la cancelación del programa.
La noche en que McCartney convirtió el adiós en un concierto
El ensayo no engaña: el presentador y el ex Beatle se sentaron frente a frente y, entre recuerdos y guiños, McCartney soltó una perla que ya es historia viva del late night. Rememoró cómo en aquel debut americano de los 64, el maquillaje les dejó un tono de piel «naranja brillante». Colbert, sin perder la sonrisa, remató: «Ahora ya sabemos dónde empezó todo». El dardo a Trump estaba servido sin necesidad de nombrarlo, y el teatro estalló en carcajadas.
Luego llegó la música. La banda del programa se unió a McCartney para interpretar la icónica canción de despedida de los Beatles. Un momento de esos que se quedan para los libros: la televisión, el rock and roll y la libertad de expresión se daban la mano en un mismo escenario mientras los créditos finales empezaban a rodar.
El monólogo que puso el broche político a once años de ironía
Antes de la entrevista, Colbert había leído su último monólogo de apertura con la misma mezcla de gratitud y mala leche que marcó su trayectoria. «En la primera noche prometí que os haría sentir las noticias. Y, chico, las hemos sentido», dijo. No hizo falta un discurso largo para que todos entendieran de qué iba su enfado. El presentador no nombraba directamente a Trump, pero cada palabra era una acusación velada a la decisión de la cadena.
El motivo de fondo, y aquí viene lo gordo, es que el 'Late Show' se cancelaa —sí, con esa ese extra que a veces se cuela cuando uno escribe con rabia— por razones que nadie en la redacción del programa se cree del todo. CBS alegó motivos económicos, pero el dato mata el cuento: Colbert lideraba la audiencia nocturna sin competencia. Así que en la calle, y en el propio teatro, todos tenían claro que había otra causa.
¿Cancelación por dinero? La sombra del «soborno descarado»
El cierre se produjo meses después de que Paramount, empresa matriz de CBS, pagara 16 millones de dólares (unos 15 millones de euros) para resolver una demanda de Trump. El asunto legal nacía de una entrevista en el programa '60 Minutes', y el acuerdo llegó mientras la compañía esperaba luz verde de la Administración Trump para vender parte del negocio a Skydance Media. Colbert lo llamó «un soborno cuantioso y descarado». Y los hechos, por mucho que CBS lo niegue, dibujan una maniobra difícil de digerir.
No es la primera vez que las críticas al presidente y la presión empresarial chocan en la televisión estadounidense, pero aquí el precedente es casi de manual. La cancelación de un programa líder porque su propietario necesita contentar al poder político nos traslada a épocas que creíamos superadas. El propio Jimmy Kimmel, desde su show en ABC, pidió a su audiencia que no volviera a sintonizar CBS como respuesta a la censura. Mientras tanto, la cadena ya ha anunciado que cubrirá la franja con 'Comics Unleashed', un programa de monologuistas que su nuevo presentador, Byron Allen, promete sin política.
La despedida de Colbert no fue solo un adiós a un presentador. Fue un mensaje en toda regla sobre hasta dónde llegan los tentáculos del dinero y el miedo. Y el eco de 'Hello, Goodbye' con McCartney sonó como una advertencia disfrazada de nostalgia.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Stephen Colbert, el presentador más afilado de la noche americana, y Paul McCartney, leyenda viva de los Beatles.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Colbert se despidió entre lágrimas y un dardo a Trump tras once años líder de audiencia, cancelado por presión política.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque la mezcla de nostalgia beatle, censura empresarial y un adiós inmenso en un solo programa es puro material de edición especial.




