Los expertos revelan el truco para elegir tomates sabrosos (piel suave y sin demasiado brillo)

En verano y otoño los tomates de verdad tienen un sabor que te transporta. Y reconocerlos es más fácil de lo que crees: te contamos el truco de los expertos para no fallar en la frutería.

Reconócelo, a ti también te ha pasado: compras tomates con toda la ilusión y al probarlos saben a agua con pepitas. Es una de esas pequeñas traiciones de la cocina diaria que nos dejan con cara de 'pues vaya'. Y no, no es que se te haya olvidado cómo saben los tomates de verdad. Es que, simplemente, la mayoría de los que encuentras en el súper fuera de temporada no están pensados para tu paladar.

Por qué los tomates del súper saben a cartón la mitad del año

Los expertos lo tienen claro: el tomate es un fruto de verano. Ígor Lorenzo, dueño de El Colmado del Tomate en Madrid, lo explicaba sin pelos en la lengua a la Guía Repsol: "Desconfía de esos tomates perfectos que ves en los supermercados. Si tienen mucho brillo, no tienen punch". El motivo es sencillo. Cuando los cultivas en invernadero durante el invierno, la luz solar no basta para que acumulen los azúcares que les dan sabor. El frío es terrorífico para el tomate, y guardarlo en la nevera acaba de rematar la faena.

Según los datos de Yara España, un invernadero puede superar las 700 toneladas por hectárea en una temporada. Esa barbaridad de rendimiento se consigue a costa de elegir variedades híbridas que aguantan viajes y neveras, pero que han perdido por el camino el sabor de las variedades tradicionales. Salvador Soler, catedrático de Genética de la Politécnica de Valencia, lo resume: "Se ha mejorado en unas cosas, pero se ha empeorado en otras". Y tu paladar lo nota.

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El truco definitivo: textura suave y brillo controlado

Vale, ya sabemos que el tomate de invierno es un fiasco. Pero, ¿cómo distingo un tomate que de verdad va a saber a tomate de otro que va a saber a corcho? Aquí entra el truco que nos comparten desde Trendencias: fíjate en la piel. Un tomate sabroso tiene la piel suave y ligeramente brillante, pero sin pasarse. Ni mate como un tomate verde ni con un brillo exagerado que parece de exposición. Esa sutil diferencia es la que te dice que está en su punto justo de maduración. Nada de andar apretando a lo loco: la textura es suficiente.

De hecho, según la Wikipedia, muchas variedades híbridas actuales priman la productividad y la resistencia a enfermedades, pero a menudo eso va en detrimento del contenido de azúcares y compuestos aromáticos. Así que por muy rojo que se ponga, si no ha visto el sol del verano, difícilmente te va a emocionar. Ismael Ferrer, divulgador gastronómico, lo deja claro: "Ofrecer un tomate de Barbastro en febrero es engañar al consumidor". Y razón no le falta.

La temporada es la clave (y el frigorífico, tu enemigo)

Si hay algo que repiten todos los especialistas es que los tomates solo saben de verdad cuando se comen en su temporada, que va del verano al otoño. Comprarlos en esos meses no solo te garantiza más sabor, sino también mejor precio. Además, haces un favor al medio ambiente reduciendo el consumo de productos de invernadero intensivo. Luis Ferreirim, de Greenpeace, insiste: "Los tomates son de verano y las naranjas son de invierno". De poco sirve empeñarse en lo contrario.

Y una vez los tienes en casa, nada de nevera. Ígor Lorenzo lo califica de "delito": el frío paraliza la maduración y destroza el aroma. Guárdalos a temperatura ambiente, en un frutero alejado de la luz directa, y ve consumiéndolos a medida que alcancen ese punto de piel suave y brillo justo. Es la única forma de que el sabor no se te escape entre las manos.

🧠 Para soltarlo en la cena

El tomate perfecto tiene piel suave y brillo justo, y nunca ha visto el frío de una nevera.