“Nadie es profeta en su país”: Francia da la espalda a Felipe VI y premia a Juan Carlos I contra todo pronóstico

El paso de Juan Carlos I por la Asamblea Nacional francesa confirma que su figura sigue polarizando a la opinión pública. Mientras en Francia se le rinde tributo como una pieza fundamental de la historia europea del siglo XX, en España el debate sobre su residencia fiscal y su conducta privada continúa abierto.

La presencia del rey emérito en la Asamblea Nacional francesa este sábado 11 de abril ha traspasado la mera anécdota literaria para convertirse en un evento de calado institucional. Juan Carlos I acudió al Palacio Borbón para recibir el Premio Especial del Jurado del Libro Político por sus memorias, tituladas Reconciliación.

La obra, gestada junto a la historiadora Laurence Debray, ha servido de base para un homenaje que, si bien la organización define como estrictamente cultural, ha despertado una notable polvareda política tanto en el país vecino como en España, dada la compleja situación que rodea al monarca desde su marcha a Abu Dabi.

El acto tuvo lugar en la sala de fiestas de la cámara baja gala, un entorno de máxima solemnidad donde el anterior jefe del Estado volvió a situarse bajo los focos internacionales. Acompañado por la plana mayor de la asociación Lire la Société y bajo la atenta mirada de la presidenta de la Asamblea, Yaël Braun-Pivet, el monarca afrontó una jornada marcada por la reivindicación de su trayectoria.

Publicidad

No obstante, la entrega del galardón no fue pacífica en los días previos; varios autores finalistas mostraron su desconcierto ante el hecho de que una figura envuelta en tantas controversias en su país de origen fuera objeto de una distinción de este nivel en el corazón de la democracia francesa.

El discurso de Juan Carlos I y su defensa de la transición democrática

“Ni una sola noche”: El rotundo ‘no’ de Felipe VI a la petición más desesperada de Juan Carlos I
El discurso de Juan Carlos I y su defensa de la transición democrática | Fuente: Europa Press

Sentado y mostrando una fragilidad física evidente que le dificultó seguir la lectura en ciertos tramos, Juan Carlos I pronunció un discurso en francés donde la palabra "reconciliación" fue el eje central. El emérito defendió su papel tras la muerte de Francisco Franco, subrayando que su objetivo primordial fue conducir a España desde la dictadura hacia una democracia plena de la manera más pacífica y ágil posible.

Según su relato, al heredar el trono recibió un poder absoluto que decidió ceder voluntariamente: lo devolvió "a su legítimo propietario, el pueblo español", una frase con la que buscó apuntalar su lugar en la historia.

En su intervención, no evitó mencionar el peso del presente y la amargura que le produce su situación actual. Consciente de las críticas que recibe en España y de su largo periodo fuera del país, lanzó una reflexión cargada de significado: “Miro atrás y el presente también me puede entristecer. Nadie es profeta en su país. Habrá siempre juicios”, manifestó ante los asistentes. A pesar de reconocer ese sentimiento de tristeza, insistió en que siempre tuvo “claro” que “la democracia, el respeto de los derechos humanos y el progreso de la sociedad española eran los objetivos por los que debía trabajar”.

El valor de las memorias frente al silencio familiar

Hoy sale a la venta 'Reconciliación', el libro de la discordia de Juan Carlos I que une a Sánchez y Zarzuela en su contra
El valor de las memorias frente al silencio familiar | Fuente: Europa Press - Edición propia

Uno de los momentos más destacados de su intervención fue cuando reveló que su padre, el conde de Barcelona, le había aconsejado en su día no escribir nunca unas memorias. Sin embargo, Juan Carlos I defendió su decisión de romper ese silencio para ofrecer una visión personal de los acontecimientos que han marcado la historia reciente de España.

Según explicó, consideraba que a los numerosos libros publicados sobre su figura les “faltaba el relato en primera persona”, un vacío que ha pretendido llenar con esta obra publicada por la editorial Stock en Francia y por Planeta en español.

El libro no es solo una loa a sus logros, sino que también incluye pasajes donde el emérito admite sombras en su gestión y en su conducta privada. Durante la ceremonia, el monarca fue muy claro al respecto: “He podido volcar en estas páginas, junto a hechos y datos que considero relevantes para la Historia y de los que me siento legítimamente orgulloso, emociones, sentimientos y esperanzas que pertenecen a mi historia personal, así como las debilidades y los errores que he podido cometer como ser humano y de los que no puedo sentirme orgulloso. Todo ello forma parte de mi vida y siento que debía ser compartido públicamente con total libertad. Eso es lo que he hecho y estoy muy orgulloso de ello”.

Publicidad

La postura de la organización frente a las investigaciones judiciales

"¡Viva el Rey!": Juan Carlos I reaparece por sorpresa en España y minimiza la figura de Felipe VI
"La postura de la organización frente a las investigaciones judiciales | Fuente: Europa Press

El premio ha sido concedido por unanimidad por un jurado independiente liderado por la historiadora Annette Wieviorka. A pesar del prestigio de los integrantes, las críticas sobre la idoneidad del galardonado fueron constantes debido a los procesos judiciales, ya archivados en España, relacionados con su fortuna en el exterior.

La investigación suiza, encabezada por el fiscal Yves Bertossa, puso el foco en los 100 millones de dólares recibidos de Arabia Saudí en 2008 y en estructuras como las fundaciones Lucum y Zagatka. Estos hechos provocaron en 2020 que Felipe VI renunciara a la herencia de su padre y le retirara su asignación oficial.

Luce Perrot, presidenta de Lire la Société, ha sido tajante al defender la independencia del premio frente a la situación política en España. Ante las preguntas sobre la idoneidad del homenaje, Perrot subrayó que su asociación se centra exclusivamente en el valor de las obras literarias.

“Mire, a nosotros nos dan igual las polémicas en España. Tenemos nuestras reglas. Y nuestro asunto son los libros, no otros temas. Estamos rindiendo homenaje a una obra, a una parte de la historia de la segunda parte del siglo XX. Y siempre invitamos a los laureados, no vamos a hacer una excepción con el rey Juan Carlos”, declaró.

Respaldo familiar y político en un escenario de exilio

El rey emérito no estuvo solo en París. Sus hijas, las infantas Elena y Cristina, junto a su nieto Felipe de Marichalar, le acompañaron en este acto institucional, evidenciando un cierre de filas familiares en un momento de especial relevancia para él.

En el plano político francés, la asistencia de figuras como los exprimeros ministros Manuel Valls y Élisabeth Borne reforzó la idea de que, en ciertos sectores de la República, la imagen de Juan Carlos I como arquitecto de la democracia española sigue pesando más que las sombras de su etapa final como jefe del Estado.

La obra Reconciliación, que ya ha superado los 150.000 ejemplares vendidos en español, refleja la nostalgia de un hombre que reconoce sentirse solo en Abu Dabi. En un pasaje especialmente revelador del libro, el monarca escribe: “España me dio mucho y también me lo quitó todo”, admitiendo que cuando abandonó el país hace cinco años no imaginaba que su estancia en el extranjero se prolongaría tanto tiempo.

Este premio en la Asamblea Nacional representa el reconocimiento más solemne que ha recibido desde su marcha, coincidiendo con un momento en el que diversas voces políticas en España debaten sobre la conveniencia de su regreso definitivo y la recuperación de su residencia fiscal en territorio nacional.