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Màrius Serra propone un «rompecabezas» sobre la cultura del juego y la religión en su nueva novela

El escritor y filólogo Màrius Serra propone un «rompecabezas» en la novela negra ‘Fora de joc a Montserrat’ (Editorial Empúries), que explora una serie de crímenes y muertes misteriosas con la cultura del juego y la religión como protagonistas.

«El juego tiene mucho de sagrado y tiene una relación profunda con el nacimiento del teatro y las religiones», ha defendido Serra este miércoles en la presentación del ‘thriller’ junto al experto en juegos Oriol Comas i Coma, que también es personaje de la novela y comparte la autoría de la misma con Serra.

La trama de esta novela «ludocriminal» arranca cuando un monje aparece colgado en la Abadía de Montserrat durante un encuentro de expertos internacionales de juegos de mesa con el objetivo de escoger los 100 mejores juegos de la historia.

Comas, ayudado de su sobrina Sol, «un personaje disruptivo y desacomplejado», relacionará la desaparición de un monje con la muerte de otros que parecían accidentales, y ambos empezarán a aunar indicios de que los crímenes tienen relación con unos hechos sucedidos años atrás en la Escolania.

‘Fora de joc a Montserrat’ es la tercera entrega de una misma serie, después de ‘La novel·la de Sant Jordi’ y ‘Jugar-s’hi la vida’ y plantea «un escenario a doble tiempo» con capítulos intercalados entre la actualidad de la post pandemia del Covid-19 y la de los años 70 en la Escolanía.

ABORDA CASOS DE ABUSOS EN LA IGLESIA

Serra ha defendido que la novela es un homenaje «a la Montserrat culta, rebelde», la biblioteca del monasterio y a su incidencia en la cultura catalana, además de una reivindicación del juego como hecho cultural y social.

Para Serra, sería absurdo rehuir los casos de presuntos abusos sexuales a menores cometidos por religiosos y al hecho de que «la Iglesia tiene un problema evidente con la sexualidad».

LA LITERATURA INVITA A LA REFLEXIÓN

Aunque ha explicado que no es el tema principal de la novela, ha dicho que habría hecho «un flaco favor a la ficción y la condición de autor si se hubiera planteado una trama criminal y ni tan sólo se hubieran comentado estos hechos, que están al orden del día y dejan a la humanidad muy compungida».

Ha señalado que trata el tema con voluntad literaria y no periodística ni de denuncia, porque, según él, la literatura invita a la reflexión desde el planteamiento de preguntas, no de respuestas: «La novela y la ficción son un terreno de juego y la intencionalidad no está en manos de la autoría, sino en manos del lector».