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WWF identifica las zonas clave para proteger el 30% del mar Mediterráneo

WWF ha publicado un nuevo informe en el que identifica las zonas clave para proteger el 30% del mar Mediterráneo. En el caso de España, señala la costa levantina y el mar de Alborán como zonas cuya conservación resulta clave para recuperar la biodiversidad y poblaciones de peces de gran valor comercial.

El informe señala que el Mediterráneo es uno de los puntos calientes de la crisis global, con un 75% de las pesquerías evaluadas sobreexplotadas y cuya temperatura del mar se incrementa un 20% más rápido que el promedio. Sin embargo, las poblaciones de peces del Mediterráneo, incluidas las merluzas y meros de mayor valor comercial, podrían recuperarse si el 30% del mar se protege de forma eficaz en 2030, según WWF.

En la actualidad, solo el 9,68% del Mediterráneo se ha designado como área de protección, pero en realidad solo un 1,27% cuenta con una gestión eficaz. El nuevo informe, que lleva por título ’30 para el 30: Escenarios para recuperar la biodiversidad y las poblaciones de peces en el Mediterráneo’, es el primer estudio que identifica las áreas espaciales que proporcionarían mayores beneficios para la biodiversidad y la recuperación de poblaciones de peces si se conservaran con planes de gestión eficaces.

Entre ellas, destaca el mar de Alborán, el Levante, el Mediterráneo noroccidental, el canal de Sicilia, el mar Adriático, el arco Helénico y el Mar Egeo. El estudio se ha llevado a cabo en colaboración con científicos del CNRS-CRIOBE francés, la Iniciativa Internacional Ecopath y el ICM-CSIC español.

Frente a ello, el informe de WWF confirma que, si se protegen de manera efectiva áreas específicas que cubren el 30% del Mediterráneo, y se gestionan de manera sostenible las actividades en el resto de la cuenca, las poblaciones de peces comerciales aumentarían y todo el ecosistema marino se recuperaría, beneficiando a las millones de personas que dependen del medio marino.

El estudio calcula que las capturas potenciales de besugo podrían aumentar entre un 4 y un 20%, y las de los grandes peces demersales, como los lenguados, hasta en un 5%.

En el Mediterráneo occidental donde se dispone de más datos científicos, el análisis muestra incrementos potenciales impresionantes: la biomasa de especies depredadoras, como los tiburones, podría aumentar hasta en un 45%, mientras que se prevé que las especies comerciales, como el mero, aumenten en un 50% y la merluza europea podría llegar a duplicar su biomasa. Incluso el atún rojo, la especie más emblemática y comercialmente valiosa del Mediterráneo, podría recuperar potencialmente su biomasa con un aumento récord de hasta un 140%.

«Tenemos la evidencia científica de que proteger áreas claves del Mediterráneo es una forma efectiva de repoblar especies de peces importantes y de detener la pérdida de biodiversidad que amenaza el mar», afirma el coordinador de áreas marinas protegidas de WWF, Óscar Esparza.

Y añade: «estas áreas marinas tienen un enorme potencial para el sector pesquero y las economías locales, impactadas por la Covid-19, y para aumentar nuestra capacidad para afrontar el cambio climático. La próxima década debe situar al Mediterráneo en el centro de las agenda ecológica y económica de nuestros gobiernos si queremos asegurar un futuro a casi 500 millones de personas que viven en la región».

A finales de 2021, se espera que los líderes mundiales adopten un nuevo Marco Global de Biodiversidad para detener y revertir la pérdida de naturaleza. Más de 50 países ya están pidiendo un compromiso para proteger el 30% del planeta para el año 2030.

Este mismo compromiso debería ser replicado por los países del Mediterráneo en el marco regional de biodiversidad que se adoptará en diciembre en la COP22 de la Convención de Barcelona. Con este propósito, WWF pide a todos los gobiernos del Mediterráneo que desarrollen con urgencia planes de acción regional y nacional más ambiciosos para lograr una protección eficaz del Mediterráneo.