El Real Madrid vive días difíciles tras su eliminación de la Champions League frente al Bayern de Múnich. Al equipo blanco ya no le quedan títulos por los que pelear este año. Con la Liga casi perdida ante el FC Barcelona, los jugadores deben afrontar los últimos 39 días de competición sin objetivos reales.
Esta situación genera un clima de tensión entre la plantilla y una afición que no perdona una temporada sin trofeos, la segunda. Los partidos que quedan en casa se ven ahora como un examen constante para unos futbolistas que han fallado en los momentos clave del curso.
La temporada ha sido una cadena de derrotas dolorosas. Todo empezó con la pérdida de la Supercopa de España en Arabia y continuó con la eliminación en la Copa del Rey ante el Albacete. La caída en Europa la semana pasada fue el golpe definitivo.
Ahora, el equipo está a nueve puntos del Barcelona con muy pocos partidos por jugar. El riesgo de acabar el año en blanco es una realidad que pesa en el vestuario. El estadio Santiago Bernabéu suele ser muy exigente en estas situaciones y se esperan pitos para los jugadores que no han dado el nivel esperado en los meses decisivos.
Álvaro Arbeloa, actual entrenador del primer equipo, ha pedido calma a los socios. Sabe que el ambiente está muy cargado y que el público señalará a los culpables de este fracaso.
El técnico confía en que el madridismo valore el esfuerzo hecho en la eliminatoria contra los alemanes, pero los resultados mandan. La relación entre el banquillo y la grada es fría.
Arbeloa llegó para intentar salvar los muebles tras la salida de Xabi Alonso, pero no ha logrado levantar ningún trofeo. Su continuidad está en el aire y parece casi imposible que siga el año que viene si no ocurre un milagro en la Liga.
Señalamiento a las estrellas del Real Madrid y miedo al pasillo en el Clásico
El juicio del público no será igual para todos. En partidos anteriores, la grada ya mostró su enfado con líderes como Vinicius y Bellingham. Se les acusa de no aparecer en los días grandes o de estar lejos de su mejor forma física.
Fede Valverde es otro de los jugadores señalados, sumado a jóvenes como Camavinga o Mastantuono que no han terminado de explotar. El único que parece librarse de la quema por ahora es Kylian Mbappé.
El delantero francés cuenta con el apoyo de la mayoría, pero su rendimiento tampoco ha servido para evitar la debacle del equipo en las tres competiciones principales.

El calendario guarda además una fecha marcada en rojo: el 10 de mayo. El Real Madrid debe visitar al FC Barcelona en Cataluña. Existe la posibilidad real de que el equipo azulgrana gane el título de Liga esa misma jornada. Lo que más teme la afición blanca es tener que hacer el pasillo al eterno rival en su propio campo.
Sería la humillación final para una temporada desastrosa. Tres días después, el equipo jugará en casa contra el Oviedo. Si el Madrid sale goleado o humillado del Clásico, el recibimiento en el Bernabéu será uno de los más duros que se recuerdan en la última década.
La directiva ya trabaja en el futuro para evitar que esta crisis se alargue. La sensación en el club es que el ciclo actual necesita un mando con más experiencia que Arbeloa.
Aunque el salmantino conoce bien la casa, el Real Madrid no puede permitirse dos años seguidos sin ganar nada importante. El crédito de los entrenadores de la casa se agota rápido cuando los trofeos no entran en las vitrinas. El palco busca un perfil de técnico que sepa manejar un vestuario con muchas estrellas y que garantice victorias inmediatas desde el primer día de la próxima pretemporada.
La lista de candidatos para ocupar el lugar de Arbeloa en el banquillo
Varios nombres suenan ya con fuerza para sustituir a Arbeloa. El más deseado por Florentino Pérez es Jurgen Klopp. El alemán está actualmente en un puesto directivo en Red Bull y sacarlo de allí será difícil y caro. Klopp exigiría tener el control total de los fichajes, algo que no siempre encaja con la política del club. Otra opción más sencilla es Mauricio Pochettino. El argentino siempre ha gustado en la planta noble del Bernabéu y conoce bien el fútbol español. Tras el Mundial de este verano, quedaría libre para asumir el reto de reconstruir al equipo blanco.

Didier Deschamps también aparece en las quinielas. El seleccionador francés dejará su puesto tras la cita mundialista y conoce perfectamente a Mbappé y al resto de internacionales franceses del equipo.
Es un experto en gestionar grupos difíciles y en ganar títulos bajo presión. Por último, en el Real Madrid suena el nombre de Massimiliano Allegri. El italiano es un viejo deseo del club y destaca por su mano dura y su orden táctico. Cualquiera de estos nombres llegaría con la misión de cortar la sequía de títulos más larga que ha vivido el club en los últimos quince años.
Mientras tanto, los jugadores tienen que cumplir con el expediente de jugar los partidos que faltan. El duelo contra el Alavés de esta noche es el primero de una serie de encuentros sin alma. Competir con orgullo es lo único que puede suavizar el enfado de los socios. Si el equipo baja los brazos antes de tiempo, la reacción del Bernabéu será feroz. El Real Madrid entra en una fase de limpieza donde cada minuto sobre el césped servirá para decidir quién se queda y quién se va el próximo verano. Es un final de trayecto amargo para un proyecto que prometía mucho y ha acabado en nada.
El futuro del Real Madrid se decide en estos 39 días de suplicio. No hay redención posible en el campo, solo queda planificar bien el siguiente año. La afición espera cambios profundos tanto en el banquillo como en la plantilla. El club debe demostrar que sigue teniendo hambre de gloria y que este año en blanco ha sido solo un error en el camino. Los pitos del Bernabéu serán la banda sonora de un equipo que necesita urgentemente recuperar su identidad ganadora para volver a reinar en España y en Europa.



