Quantcast
lunes, 24 enero 2022 5:19

¿Y cómo llega el Liverpool?

‘You’ll never walk alone’

La diosa fortuna deparó un grupo de ensueño, también catalogado por los gurús de cualquier disciplina deportiva como grupo de la muerte, en el que se encontrarían Liverpool, Nápoles y PSG. Todo ello con el cuarto en discordia, el Estrella Roja, que, a priori, sería la ‘Cenicienta’ rodeada entre tanto coco. Los hombres de Jürgen Klopp iniciaron su andadura en la competición frente al multimillonario proyecto parisino, bajo la atenta mirada de Anfield, uno de los campos más espectaculares del panorama futbolístico mundial. El partido, en principio, sería realmente igualado, siendo conscientes ambos de la importancia de comenzar sumando para no descolgarse en ningún momento del objetivo de la clasificación a octavos.

Serían los reds los que golpearían en primer lugar, y por partida doble, merced a las dianas convertidas por Daniel Sturridge y James Milner, este último desde los 11 metros.  Thomas Meunier acortaría distancias en el electrónico justo antes del entreacto, mientras que Kylian Mbappé igualaría la contienda a falta de menos de 10 minutos para llegar a la conclusión del choque entre británicos y franceses. Pese a ello, Roberto Firmino se erigió como el héroe de los suyos en el tiempo de prolongación, preciso instante en el que se desató la locura en el graderío de Anfield con el 3-2 que, a la postre, sería definitivo.

San Paolo sería la siguiente parada en el calendario del Liverpool en la Champions League. Después del agónico triunfo contra el PSG en territorio inglés, tocaba desplazarse a Italia para medirse a uno de los mejores equipos de la Serie A: el Nápoles. De hecho, es el único club que en los últimos años ha competido un poco a la Juventus de Turín la consecución de los títulos en Italia, ya que cabe recordar que la Vecchia Signora ha conquistado el Scudetto siete años consecutivos. Carlo Ancelotti se ponía a los mandos de un proyecto interesante en su país natal, que iba a experimentar un halo de luz al final del túnel en el tramo decisivo de la contienda. Lorenzo Insigne, uno de los cracks del bando napolitano, noquearía al plantel red casi en la última acción del envite para que los tres puntos se quedaran en el país transalpino (1-0).

Llegaba el turno de recibir al Estrella Roja, un encuentro que tendría que servir para recuperar las sensaciones (y los puntos) perdidas en San Paolo, si bien es cierto que las tropas comandadas por Klopp acariciaron el empate hasta el tanto de Insigne. El temible tridente ofensivo del Liverpool, integrado por Firmino, Sadio Mané y Mohamed Salah, fue una losa demasiado pesada para un conjunto balcánico que aguantó el ciclón rojo lo mejor que pudo. El brasileño inauguró el marcador, secundado por el egipcio, que firmaría un doblete (el segundo de sus goles desde la pena máxima). Por su parte, el extremo de Senegal redondearía la goleada (4-0) para que The Kop volviese a rugir con los suyos, que se situaban con seis puntos de nueve disputados en su grupo.

Una de las primeras sorpresas del campeonato iba a tener lugar en la cuarta jornada de la fase de grupos, en concreto en el Estadio Rajko Mitić, escenario en el que se enfrentarían de nuevo Estrella Roja y Liverpool. Los serbios querían vengarse tras el contundente correctivo al que se vieron sometidos en Anfield, mientras que los ingleses deseaban lograr un nuevo triunfo que los llevara en volandas hacia los siempre apasionantes cruces del mejor torneo de clubes del planeta. Milan Pavkov se pondría el mono de trabajo y acabaría convirtiéndose en una pesadilla para la escuadra dirigida por Klopp, dado que firmó un doblete que dejó absolutamente tirado en la lona a un cuadro red que sufría una nueva derrota a domicilio (2-0).

Tocaba viajar a París, la ciudad del amor, para revertir la tesitura vivida en Belgrado. El Liverpool quería borrar cuanto antes de su recuerdo la pesadilla sufrida en Serbia, por lo que acudía al Parque de los Príncipes con la intención de volver a convertir su historia con la Champions en un cuento de hadas. Sin embargo, el PSG no estaba por la labor de cooperar con el pentacampeón del trofeo, igualado en este histórico palmarés con FC Barcelona y Bayern Múnich, estando únicamente superado por AC Milan (siete) y Real Madrid, el verdadero dominador de la competición con 13 ‘orejonas’. Juan Bernat y Neymar Jr., quien vuelve a estar en el punto de mira, asestaron sendos mazazos a los británicos, que se sobrepusieron antes del descanso con el tanto de Milner desde el punto fatídico. Aun así, los reds se fueron una vez más de vacío lejos de su hogar (2-1).

Salah acude al rescate

Era la hora de la verdad. Con el PSG clasificado como primero de grupo, Nápoles y Liverpool se jugaban el todo por el todo, a una carta, en Anfield. Los italianos partían con ventaja, ya no únicamente por haberse impuesto en su feudo a los reds, sino porque el empate en Anfield era más que suficiente para avanzar a los octavos de final. Aun así, Klopp y los suyos salieron enchufados desde el pitido inicial del colegiado para deleitar a su fiel e incondicional afición con una nueva noche para enmarcar en Europa. Salah, uno de los futbolistas más talentosos que hay en la actualidad, fue el responsable de anotar la única y solitaria diana de la noche, uno de los goles más importantes de su carrera para saborear las mieles del triunfo por la mínima (1-0) y permitir que la bola con el nombre del Liverpool estuviera presente en el bombo para el sorteo de los cruces.

El Bayern Múnich, que acabó primero de grupo, sería el escollo que tendría que afrontar el Liverpool en octavos. Sin duda, una de las eliminatorias más igualadas de dicha ronda de la competición, junto con ese interesante duelo entre Borussia Dortmund y Tottenham Hotspur. Los ingleses demostraron su superioridad y acabaron sellando el pase a cuartos de final en Baviera, en el imponente Allianz Arena, después de que la táctica defensiva y conservadora de Niko Kovač funcionase en Anfield para que el resultado gafas (0-0) campeara en el luminoso tras la disputa de los 90 minutos reglamentarios de la ida. Mané, por partida doble, y Van Dijk fueron los encargados de perforar el fondo de las mallas custodiada por Manuel Neuer (1-3), uno de los mejores cancerberos del mundo, al que las lesiones han lastrado en demasía su rendimiento (cabe precisar que estuvo casi un año inactivo).

Cuartos de final. Los ocho mejores equipos del Viejo Continente medirían sus fuerzas en uno de los momentos más relevantes del campeonato. La suerte le había sonreído en cierta medida al Liverpool, ya que su rival sería el Oporto de Iker Casillas, al que deseamos una pronta recuperación y que vuelva a estar lo antes posible defendiendo los palos del cuadro luso. Sin hacer alarde de un juego exquisito, Klopp y sus pupilos amarraron un 2-0 más que fructífero de cara a la vuelta en Portugal, todo ello gracias a los tantos transformados por Naby Keïta y Firmino.

El Estadio do Dragão se uniformaba de lujo para acoger la que podía ser la última gran noche europea de la temporada, puesto que la renta que había materializado el Liverpool en la ida en Anfield se antojaba realmente compleja de voltear. El big three ofensivo de los reds, con Firmino, Salah y Mané, volvió a hacer diabluras en el terreno de juego, desatando la euforia de su parroquia y desesperando por completo a un Oporto que sufría una auténtica oleada de fútbol total por parte de los ingleses. Éder Militão salvó la honra de los portugueses, al tiempo que Van Dijk se sumó a la fiesta goleadora de los visitantes para cerrar el luminoso en los compases finales de la batalla (1-4).

Las semifinales de la Champions League iban a deparar, en principio, una final anticipada. FC Barcelona y Liverpool se verían las caras en una eliminatoria a doble partido, donde los pronósticos estaban al 50 %, aunque todo el mundo recalcaba la presencia de Leo Messi como factor fundamental para desequilibrar la contienda y darle el paso al Barça a la final para conquistar esa Copa tan linda. El objetivo culé parecía posible después de lo vivido en el Camp Nou, escenario sobresaliente donde el plantel liderado por Ernesto Valverde consiguió una cuantiosa ventaja (3-0) merced al tanto inaugural de Luis Suárez, incansable el uruguayo, y al doblete del que, bajo mi humilde punto de vista, es el mejor futbolista del planeta: Lionel Andrés Messi Cuccittini.

La magia de Anfield

Pese a ello, el Barça no se fiaba, especialmente por lo padecido hace poco más de un año en Roma. En aquella ocasión, el bando azulgrana logró un 4-1 en la ida de cuartos en la Ciudad Condal, renta que dilapidó por completo al caer en la capital italiana por 3-0 después del testarazo inapelable efectuado por Kōnstantinos Manōlas. El Liverpool presentaba bajas realmente importantes en su once titular, tales como Keïta, Salah y Firmino, quien ya llegó entre algodones a la cita en el Camp Nou. Pese a ello, dos nombres serían los protagonistas de la noche, en una de las remontadas más épicas e históricas que se recuerden en esta vibrante competición: Divock Origi y Georginio Wijnaldum.

El 1-0 con el que se llegó al descanso no hacía presagiar lo que sucedería tras la reanudación, pero el doblete del centrocampista holandés en apenas dos minutos hizo que los culés revivieran por momentos la pesadilla de Roma. La jugada más ridícula, a la par que avispada por parte del Liverpool, ocurriría al filo del minuto 80 de la contienda en Inglaterra. Trent Alexander-Arnold recogería el cuero que le sirvió en bandeja de plata el recogepelotas, pillando a la zaga blaugrana totalmente desprevenida, siendo Gerard Piqué el único que se percató de la estrategia de los reds para ponerse por delante de una eliminatoria que, en ese instante, se encontraba empatada. El centro del joven británico fue aprovechado por Origi, quien batió a Marc-André ter Stegen y provocó la locura en Anfield para sellar un 4-0 inolvidable, un resultado que perdurará eternamente en la retina de los aficionados de ambos clubes.

En teoría, el Liverpool saldrá con Alisson Becker bajo palos; la línea de cuatro en defensa estaría formada por Alexander-Arnold, Joel Matip, Van Dijk y Andrew Robertson; la medular de los reds la formarán Fabinho Tavares, Jordan Henderson y Wijnaldum; mientras que la parcela ofensiva estará representada por uno de los tridentes más completos y poderosos del panorama deportivo actual: Salah, Mané y Firmino, con el brasileño sin estar al 100 %, pero hará lo indecible para ser de la partida este sábado 1 de junio en el Wanda Metropolitano.

Pronóstico

El Tottenham hará las veces de local en el estadio rojiblanco, mientras que el Liverpool tendrá toda la presión bajo sus hombros después de la sensacional remontada que realizó en semifinales frente al Barcelona. Los reds llegan a la final de la Champions League por segundo año seguido, una vez que el curso pasado cayeran en Kiev por tres dianas a una contra el Real Madrid. No cabe duda que los de Klopp parten con ligero favoritismo por encima de los londinenses, pero la ilusión que despiertan los Spurs por arribar a su primera final de la competición será un factor extra de motivación para lograr la ‘orejona’. Mi apuesta es que el Liverpool alzará el trofeo al cielo de Madrid, pero no me sorprendería que el duelo se fuese a la prórroga. 2-1 en el tiempo extra con un testarazo de Van Dijk para devolver la gloria a los de Anfield.