Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha tenido mucha preocupación con respecto al tamaño de su pene, sobre todo por las implicaciones que tiene sobre las relaciones sexuales, y la importancia que, de una u otra manera se le da dentro de una sociedad en la que el terreno íntimo tiene tanta importancia.
A pesar de todas las creencias al respecto de sus dimensiones y cómo puede satisfacer a las mujeres, ahora la ciencia ha acabado con uno de los grandes mitos existentes con respecto al tamaño del pene, derribando así una creencia muy extendida dentro de la sociedad, pero que dista mucho de la realidad.
EL TAMAÑO DEL PENE Y EL PLACER SEXUAL

Mientras hay quienes buscan la forma de engrosar el pene, la ciencia asegura que el tamaño del falo no es un factor determinante en el placer sexual, como sí considera que lo son otros como la técnica, la comunicación o la conexión emocional. Sin embargo, la influencia de la pornografía y el modelo de sexualidad de este tipo de contenidos llevan a muchas personas a desarrollar incluso ansiedad por las dimensiones de su miembro.
Según ha explicado la sexóloga y psicóloga Anna Gil Wittke, en torno a un 55% de los hombres no se siente satisfecho con el tamaño de su pene, con todo lo que ello supone. Sin embargo, la realidad es que el 80% de las mujeres dice estar satisfecha con el tamaño del miembro viral de su pareja.
FALSOS MITOS SOBRE EL TAMAÑO DEL PENE

Este hecho hace que en muchas ocasiones se le acabe dando un valor mucho mayor del que realmente tiene el tamaño del pene y que se desarrollen todo tipo de teorías acerca de sus dimensiones, e incluso se juegue a tratar de adivinar si este es de un tamaño mayor o menor.
Una de ellas tiene que ver con la supuesta relación entre la altura y el tamaño del miembro. Históricamente, se ha dicho que las personas altas tienden a tener un pene más largo que las más bajas, pero la realidad es que no es así, tal y como ha asegurado el divulgador científico Ignacio Crespo.
LA CIENCIA ACABA CON UNO DE LOS GRANDES MITOS DEL TAMAÑO DEL PENE

El divulgador científico ha asegurado recientemente que, tras haber consultado numerosos estudios científicos, no existe ninguna relación entre la altura y el tamaño del pene. De esta forma, las investigaciones han terminado de una vez con uno de los grandes mitos con respecto al tamaño del miembro.
De manera histórica, sí que se ha pensado que cuánta más altura, más longitud del miembro masculino, pero los mejores estudios, que al mismo tiempo son los más recientes, han podido confirmar que no existe correlación entre ambos aspectos, por lo que es un punto a valorar.
CÓMO DEDUCIR LA LONGITUD DEL PENE

Aunque hay quienes recurren a cirugías de alargamiento y engrosamiento de pene, gracias a estos estudios podemos descartar un falso mito. Sin embargo, hay dos características que sí que pueden llevarnos a deducir de alguna manera su longitud. Una de ellas tiene que ver con la longitud de los dedos.
Según recogen varios estudios, si el dedo anular es considerablemente más largo que el índice, existe cierta correlación de que el tamaño del miembro será mayor, aunque siempre se habla de diferencias mínimas, sostiene el experto, descartando que aunque haya gran diferencia vaya a tratarse de algo fuera de lo normal.
NO ES POSIBLE ESTAR SEGURO DEL TAMAÑO DEL PENE

El otro de los detalles en los que nos podemos fijar para poder tratar de deducir si su tamaño va a ser mayor o menor tiene que ver con la nariz, concretamente con su anchura (y no la longitud, como se suele decir). Sin embargo, la realidad es que es aún menos significativo que en el caso de los dedos.
De esta forma, aunque hay estas pequeñas señas que nos pueden llevar a poder intuir al respecto del tamaño del miembro masculino, la realidad es que no hay nada a lo que poder agarrarse a ciencia cierta para poder tener la seguridad de que el tamaño va a ser mayor o menor. En cualquier caso, se ha demostrado que no importa, al menos, tanto como se cree.
EL MAYOR MITO SOBRE EL TAMAÑO DEL PENE Y EL PLACER

Uno de los mayores mitos que existen acerca del tamaño del pene es el creer que cuánto más largo y ancho es el pene, mejor se puede complacer a una mujer. Esto es falso, y es que, aunque a algunas mujeres les puede excitar que sea grande, la longitud y la circunferencia no son relevantes a la hora de dar placer a la pareja femenina.
Aunque en estado flácido, dos penes pueden tener diferencias considerables entre ellos. Cuando están erectos, la longitud media es de 12-14 cm, además de que un hombre con un gran pene flácido no necesariamente tendrá un gran pene erecto. Asimismo, hay que tener en cuenta que el 80% de las mujeres no llegan al orgasmo con la penetración, sino que necesitan estimulación directa del clítoris.
OTROS FALSOS MITOS SOBRE EL PENE

Existen otros muchos falsos mitos al respecto del pene, como es el hecho de que sea necesaria una erección para tener un orgasmo o pensar que no se puede romper por no tener hueso. La realidad es que hay situaciones en las que puede darse una fractura de pene durante las relaciones sexuales.
También existe el error de creer que el tamaño del pene se correlaciona con el del pie, una creencia común, pero errónea, tal y como se ha podido demostrar con distintos estudios. Asimismo, también es mentira que las erecciones espontáneas comiencen en la infancia, sino que incluso pueden comenzar en la tapa fetal, en el útero.
LA PREOCUPACIÓN SOBRE EL TAMAÑO DEL PENE

La preocupación por el tamaño del pene es muy común entre los hombres, llegando en algunos casos incluso a padecer problemas psicológicos como el estrés, la ansiedad e incluso la dismorfia corporal. Distintos estudios han confirmado que muchos hombres están preocupados por el tamaño de su pene, aunque sus dimensiones se consideren de un rango considerado normal.
Esta preocupación está presente entre hombres de distintas edades y contextos, y puede deberse tanto a factores culturales como a la influencia de medios de comunicación (sobre todo por la pornografía) y la comparación con otros hombres. Si es excesiva, puede derivar en ansiedad, estrés, insomnio y baja autoestima.








































































