El Heliodoro Rodríguez López enmudeció el lunes 2 de noviembre cuando Jesús de Miguel quedó tendido sobre el césped en el tiempo añadido del Tenerife-Andorra, correspondiente a la jornada 12 de Segunda División. El delantero blanquiazul, de 30 años, había recibido un fuerte rodillazo del portero visitante, Jesús Owono, que vio la tarjeta roja directa. El colegiado detuvo el partido en el minuto 96 para atender al dorsal 9 local y el encuentro ya no se reanudó, tal y como figura en el acta arbitral.
Lamentablemente, Jesús de Miguel falleció a las ocho de la mañana del martes en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, como comunicó el propio club. La Policía Nacional ha abierto una investigación bajo supervisión judicial, un trámite que el TSJ de Canarias aplica de oficio ante cualquier muerte sin causa natural, y el fiscal jefe de Santa Cruz de Tenerife ve muy difícil que derive en un proceso penal.
La causa del fallecimiento sigue pendiente de la autopsia, pero médicos de urgencias y técnicos sanitarios han explicado qué marca la normativa, qué decide cada club y qué cambios se pueden aplicar en los protocolos sanitarios del fútbol español para ganar tiempo en situaciones como estas.

Qué dice el protocolo cuando se desploma un futbolista en un campo español
El primer eslabón es el médico del club. El Reglamento General de la RFEF obliga a cada equipo a tener adscrito un facultativo con licencia que debe estar presente en partidos y entrenamientos. A su lado trabaja el dispositivo sanitario que aporta el equipo local, cuya composición cambia según la categoría. En Primera Federación, las normas de la temporada exigen una ambulancia de soporte vital básico en cada encuentro, mientras que en la Liga F la federación pide una de soporte vital avanzado desde una hora antes del inicio hasta 15 minutos después del final.
Cada estadio concreta después su propio recorrido. En el Heliodoro, la ambulancia medicalizada espera aparcada en la calle La Mutine, junto a los vestuarios, porque la forma del recinto hace más rápido llevar al herido en camilla que meter el vehículo por esquinas y pasillos. Existe una rampa de acceso al césped por la grada de San Sebastián, pero los médicos solo la emplean cuando el paciente necesita una inmovilización total sobre el terreno. El lunes se optó por estabilizar al delantero en el campo y sacarlo hacia la puerta 17, donde la reanimación continuó dentro de la ambulancia antes del traslado al hospital.
La respuesta pensada para el público sí se ha reforzado en los últimos años, puesto que, en agosto de 2024, LaLiga, la Oficina Nacional de Deportes, la RFEF y la Asociación Española de Médicos de Equipos de Fútbol (AEMEF) acordaron un protocolo que creó la figura del enlace de terreno de juego, un agente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en contacto permanente con el árbitro, e incorporó médicos de grada para atender a los espectadores. Ese acuerdo se diseñó para las emergencias en las gradas y no describe una secuencia específica para un jugador en parada sobre el césped.
En 2024 se acordó un protocolo para crear la figura del enlace entre emergencias y el árbitro en contacto permanente
Donde sí hay un procedimiento reglado es en los golpes en la cabeza. Desde la temporada 2024/25, Primera y Segunda permiten una sustitución adicional permanente por conmoción cerebral, según la circular del Comité Técnico de Árbitros, y LaLiga y la AFE lanzaron la campaña Juega Seguro para que futbolistas y técnicos reconozcan los síntomas y retiren al afectado, con el apoyo de un sistema de revisión de vídeo de Hawk-Eye.
Fuera de España, la UEFA fija en su normativa médica unos requisitos mínimos de equipamiento a pie de campo, ambulancia y personal, y un delegado los inspecciona el día anterior al partido. Otras competiciones, como la La Liga MX mexicana, han publicado para la temporada 2026-27 un protocolo específico de paro cardíaco súbito que deben conocer jugadores, cuerpos técnicos, árbitros y paramédicos.
Lo que piden revisar algunos profesionales sanitarios
Las primeras voces del ámbito sanitario coinciden en pedir, ante todo, prudencia. Guillermo Burillo, secretario científico de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) en Canarias, advierte en Gaceta Médica que no conviene aventurar diagnósticos ni juzgar la actuación hasta conocer la autopsia, aunque su impresión es que todo se hizo de forma adecuada. Carlos Alonso, también de SEMES, dijo en COPE que no cree que, pese a las críticas sobre la actuación, hubiera mala praxis, y subrayó el valor de la atención en el lugar del suceso. El especialista en medicina del deporte Pedro Manonelles también considera en Redacción Médica que el protocolo aplicado fue correcto.
El debate de fondo gira en torno al orden de prioridades cuando un deportista entra en parada. El técnico en emergencias sanitarias Javier G. Rendo, conocido en redes como @DiarioTES, sostiene que movilizar e inmovilizar al paciente consume un tiempo que debería destinarse a las compresiones y a colocar el desfibrilador cuanto antes. "El material para atender una PCR es portátil", resume Rendo, que propone además que todos los recintos permitan el acceso de vehículos sanitarios hasta el terreno de juego.

El mismo técnico menciona el commotio cordis, una arritmia que puede provocar un golpe seco en el tórax en una fracción concreta del ciclo cardíaco, para explicar por qué la desfibrilación precoz resulta tan determinante en los deportes de contacto, aunque aclara que no afirma que esa fuera la causa en este caso.
El traumatólogo Pedro Luis Ripoll, socio del centro médico de excelencia FIFA Ripoll y De Prado, ha lamentado en declaraciones a la agencia EFE que con frecuencia el protocolo de traumatismos no se active o que el juego se reanude sin la autorización preceptiva del médico. Su petición es que el reglamento se aplique siempre que haya un golpe en la cabeza, al margen de cómo concluya la investigación de este caso.
Por su parte, el médico Chema Almela, entrevistado por Onda Regional de Murcia, reclama profesionalizar los servicios médicos de las competiciones y activar protocolos de respuesta rápida, y pone como referencia la reanimación inmediata de Damar Hamlin sobre el campo en un partido de la NFL.
La cardioprotección de los campos tiene recorrido en el fútbol español, ya que la AFE y la RFEF repartieron hace más de una década unos 360 desfibriladores entre los campos de Tercera División, y los estadios de Primera, Segunda A y Segunda B ya contaban entonces con estos aparatos.
Por ejemplo, el Metropolitano del Atlético de Madrid presume de una red de desfibriladores capaz de atender cualquier emergencia cardíaca en menos de cinco minutos. En abril de este año, un aficionado que sufrió una parada en el Camp Nou fue reanimado en la escalera de la grada por los servicios médicos propios del Barcelona y evacuado después en una ambulancia del club.
Con el aparato ya presente en los estadios profesionales, lo que plantean los sanitarios críticos es cuántos minutos tarda en llegar al paciente y quién decide dónde se le atiende.




