He probado el truco de la Nivea de la lata azul para maquillaje corporal (y también para las cejas)

Ruth García, maquilladora de Atresmedia, mezcla una pequeña cantidad de la crema clásica con maquillaje corporal para rebajar la cobertura y unificar el tono. El mismo producto le sirve para peinar cejas y baby hairs con un gupillón.

He probado el truco de la lata azul de Nivea para maquillaje corporal. Funciona, pero no como te lo han contado en redes.

La mezcla exacta de Ruth García (y por qué funciona tan bien)

La responsable del invento es Ruth García, maquilladora de Atresmedia, que lo contó a la revista Woman. Su fórmula: una pequeña cantidad de la crema clásica mezclada con maquillaje corporal. Nada más. El resultado, según su experiencia en rodajes y campañas, es un tono sutil de color con acabado uniforme, natural y luminoso. La crema no cubre: diluye y difumina el pigmento.

Y ahí está la gracia. La Nivea Creme de siempre está pensada para hidratar y proteger, así que ejerce de vehículo graso del maquillaje. Estira el producto, le baja intensidad a la cobertura y deja esa textura de piel buena que no parece maquillaje. Si te pasas de crema, el invento se va al garete.

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La maquilladora usa además la crema en codos y rodillas, zonas que se resecan con facilidad, y en manos cuando son las protagonistas de una sesión de fotos con joyas o relojes. En exteriores la emplea como barrera frente al frío, el viento o el calor, porque ayuda a que la piel no pierda humedad.

De las cejas a los baby hairs: los otros dos usos que no esperabas

Coge un gupillón, carga una cantidad mínima de producto y peina las cejas hacia arriba. Eso es todo. Según García, sirve para domar cejas rebeldes y los pelitos cortos que crecen alrededor del rostro. La clave está en la dosis: una lenteja de crema, no un dedazo.

El mismo principio vale para los baby hairs, esos finos que se escapan en la frente y las sienes y que ningún fijador parece controlar. La grasa de la crema los pega lo justo sin dejarlos acartonados, que es exactamente lo que pasa con un gel de cejas cuando te pasas.

La Nivea no maquilla ni fija: rebaja, suaviza y peina. Todo lo contrario de lo que prometen los productos que cuestan el triple.

Yo lo probé un martes por la mañana, con prisa y sin tiempo para experimentos. Mezclé una nuez de crema con una base fluida que casi nunca uso porque me queda demasiado cubriente. Media cara con la mezcla, media sin ella. La diferencia es real: el lado mezclado se ve más fundido, menos plano, y aguanta decentemente hasta la hora de comer. A partir de ahí empieza a brillar, eso sí.

Lo he probado: dónde te compro el truco y dónde no

No es la primera vez que el bote azul se cuela en la conversación beauty. Antes le tocó el turno como prebase, como mascarilla capilar e incluso como supuesto truco para difuminar arrugas. Aquí conviene bajar el hype: es una crema hidratante excelente, no un producto de maquillaje. Como prebase funciona en pieles secas; en mixtas o grasas puede acabar en brillo incómodo.

Para el cuerpo, en cambio, me parece un hallazgo de los buenos. Mezclar crema con maquillaje corporal es más barato y más fácil de controlar que comprar un body glow específico, y el error se corrige con agua y jabón. Eso sí, cuidado con la ropa clara: la crema mancha y no siempre sale a la primera. Y no la lleves a la cara si tienes tendencia acneica sin probar antes en una zona pequeña.

La lata azul lleva décadas en las estanterías de perfumería e higiene de cualquier supermercado, así que el desembolso es mínimo comparado con según qué bases. Si tienes el bote en casa medio olvidado, ya tienes plan para esta semana. Ya me contarás.

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🛒 Directo al grano

Precio: el bote clásico de 150 ml se mueve entre los 5 y los 6 € según la cadena; el formato pequeño baja de los 3 €. Fecha de la promo: precio habitual, no hay oferta anunciada. Sección donde encontrarlo: pasillo de perfumería e higiene del supermercado o en la web oficial de Nivea.