Pese a ser una de las noticias más revelantes del año, lo cierto es que Fernando Alonso aún no piensa en su regreso a la Fórmula 1. Esto es, sobre todo, porque el piloto asturiano quiere cumplir escrupulosamente su calendario deportivo para no desconcentrarse. O mejor dicho; el reto al que más tiene todo en su sitio más enfocado: las 500 milas de Indianápolis y la Triple Corona.
Una carrera histórica que se presenta como la gran baza del de Oviedo antes que cualquier otra cita de competición. Por lo tanto, todos sus esfuerzos estarán centrados hasta el próximo 23 de agosto con una preparación y concentración intensa para la que será la carrera que tendrá a todos sus seguidores en vilo. Además, el piloto, que correrá con el equipo Arrow McLaren SP, tiene a un solo golpe lograr el hito de la Triple Corona, el logro más grande del automovilismo. Damos un repaso por la cita y por los pilotos que pelearon por el honorífico.
Fernando Alonso busca completar su ansiada Triple Corona, el hito más grande del automovilismo

La del 2020 será su tercera participación en la icónica carrera después de su debut en 2017, cuando lo hizo a bordo de un McLaren-Honda Andretti, y que, pese a a ser su primera participación, sorprendió a propios y a extraños con una carrera casi soñada hasta la última media hora, donde, luego de liderar la prueba con solvencia y ser un claro candidato a la victoria, el motor Honda se rompió tras 179 vueltas (de 200).
Esta vez, y después de su fallida carrera en 2019, Fernando Alonso peleará por ello con un coche a la altura, el Arrow McLaren SP, equipo que en la Indycar se hace ver muy bien para lograr cosas importantes, hoy en plena lucha por el campeonato estadounidense. Con todo, la victoria en la Indy500 de este mes de agosto convertiría al asturiano en el segundo piloto de la historia en completar la Triple Corona.
Que es lo que el de Oviedo más está buscando después de haber ganado el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 (2006 y 2007) y resultar campeón de las 24 horas de Le Mans (2018 y 2019). Por lo tanto se sumaría al británico Graham Hill en alzarse con el que es el hito más grande del automovilismo, y que desde su consecución en el año 1972 nadie ha podido conseguir. Por entonces, Graham lo consiguió triunfando en Le Mans al volante del Matra Simca. Era la única joya que le faltaba después de ganar las otras dos pruebas en 1962 y 1968... y ahora es Fernando Alonso quien busca avivar la historia.
Junto a Fernando Alonso, Juan Pablo Montoya es de los pocos pilotos en activo que pueden arrebatarle la Triple Corona

Compaginar varias competiciones era habitual para los mejores pilotos en el pasado, pero el paso que lleva dando Fernando Alonso desde 2017 cada vez resulta menos sorpresivo, provocando que la afición europea vuelva a su mirada al Indianapolis Motor Speedway. Una carrera que da acceso a esa Triple Corona y que, además de Graham Hill, otros once pilotos han estado en su búsqueda.
Sin embargo, no han llegado a ella en sus trayectorias al no conseguir ganar una de las tres. Es el caso de Juan Pablo Montoya quien, en activo, es de los pocos que pueden hacerle sombra al asturiano, ya que él también ganó en Mónaco 2003 y la carrera de la Indy500 la ganó dos veces en los años 2000 y 2015. Su diferencia es que aún le queda por hacerlo en las 24 horas de Le Mans, de la que la falta de oportunidades le han privado de conseguirla. Pero es postulante hoy con Fernando Alonso.
La pelea de Fernando Alonso por la Indy500 que ya ganó Jim Clark

Con todo, Fernando Alonso puede hacer historia si gana las 500 Millas de Indianápolis, puesto que sería el primer piloto en lograr la Triple Corona desde el año 1972, con Hill antes mencionado. Por lo que además del británico, nadie ha conseguido estas tres victorias en las tres carreras que todo piloto querría ganar. Sin embargo, otro piloto que estuvo parcialmente cerca de hacerlo fue Jim Clark.
El escocés volador, como así era concido el bueno de Jim, fue el piloto por antonomasia de los años 60, aquel al que todos temían, y seguían, allá donde fuese. En su búsqueda por la excelencia, Clark se dejó ver por Le Mans en los primeros años de su carrera, siendo tercero en 1960, y sus seis participaciones en Mónaco apenas se saldaron con un cuarto puesto en 1964 como mejor resultado.
No obstante, y con dos mundiales de Fórmula 1 en su poder, él también intentó el sueño de una hipotética Triple Corona después de haberlo intentado sin éxito en las 24 horas de Le Mans. Por lo que en una de sus pocas citas en la mítica pruba estadounidense, Jim Clark ganó las 500 millas de Indianápolis en 1965 tras haber terminado segundo en el año 1963 antes de volver a su búsqueda en 1966, también siendo segundo. Así, y pese a no haber conseguido la victoria en Le Mans ni en Mónaco, dejó una huella indeleble entre los aficionados y rivales americanos antes de su muerte en Hockenheim en 1968.
Como Fernando Alonso, Bruce McLaren también ganó en Mónaco y Le Mans, pero le faltó la victoria de las Indy500

Fernando Alonso siempre defiende que para ser considerado el mejor piloto del mundo tiene que ganar en diferentes circuitos y categorías, y por ello quiso probar otras disciplinas. La última en el Dakar. Sumando la segunda joya de la corona con Toyota en sus dos victorias de Le Mans, el asturiano sabe que es un reto mayúsculo, también porque el histórico Bruce McLaren también peleó (sin éxito) por la Triple Corona.
El británico, piloto y fundador de la hoy escudería McLaren de Fórmula 1, fue uno de los pilotos más jóvenes en debutar en aquella época, cuando ganó el Gran Premio de Mónaco en 1962 con Cooper. Por lo tanto, con la primera y única victoria en el Principado, Bruce McLaren se postuló para la victoria de las 24 horas de Le Mans de 1966, y lo consiguió pilotando un Ford GT-40. Sin embargo, la Triple Corona se quedaría por el camino despuñés de que un intento por clasificarse para las 500 Millas de Indianápolis de 1968, pero su inscripción fue eliminada en el último momento por el propio Carrol Shelby, que decía que su coche era demasiado poderoso. Nunca más lo pudo intentar.
Tazio Nuvolari, una de las estrellas de la época, se quedó a las puertas

La historia y trayectoria de Fernando Alonso nos anticipa a que puede seguir compitiendo a este nivel máximo durante muchos años, por lo que no hay duda de que volverá en más de una ocasión a las 500 millas de Indianápolis. Un caso al que se le asemeja el de Tazio Nuvolari, que es el más especial de toda esta lista.
Esto es porque el italiano no disputó el campeonato del mundo de Fórmula 1 como tal, que no existía antes de la II Guerra mundial. Fue una de las leyendas del periodo de entre guerras, entre otras cosas por su victoria en el Gran Premio de Mónaco de 1932 con Alfa Romeo. Por lo tanto, estaba en condciones de pelear la Triple Corona del automovilismo de la época. Allí, y siendo una de las grandes estrellas del momento, también ganó las 24 Horas de Le Mans en 1933. No obstante, en 1938 trató de clasificarse para la Indy 500, pero no lo logró.
Jochen Rindt y su intento por engrandecer su historia (victoria en Le Mans y Mónaco)

El siguiente caso que sigue al de Fernando Alonso, y que no es tan distinto, es el Jochen Rindt, que fue uno de los nombres más figurados del automovilismo ya que pasó por las carreras de Resistencia, el Mundial de Fórmula 1 y también tuvo una presencia fugaz en la mítica carrera estadounidense.
Así, Jochen Rindt comenzó a tiempo completo en el campeonato del mundo de F1 en 1965, donde en aquel entonces el austriaco todavía seguía con un pie en las carreras de resistencia, algo bastante seguido por los pilotos de aquella época, donde era más que habitual que corriesen en distintas categorías. Así, Rindt ganó las 24 Horas de Le Mans en compañía del americano Masten Gregory conduciendo un Ferrari 250LM.
Por lo que en su intento por engrandecer su historia, quiso pelear por la Triple Corona, que en aquel momento ya se andaba como la cumbre más alta perseguida solo por unos pocos. Por lo que decidió apostar y correr las 500 millas de Indianápolis, pero sin llegar nunca a conseguir la victoria; su mejor lugar de llegada fue un cuarto puesto en 1967. Fue entonces cuando en 1970 se embarcó en la Fórmula 1 y pilotó el famoso Lotus 72C, una temporada casi perfecta que le otorgará el título, aunque fue una triste coronación: fallecía en Monza a tres carreras del final del campeonato, siendo el único campeón póstumo de la Fórmula 1. Ese año ganó el GP de Mónaco.
A la exitosa historia de Mario Andretti en el automovilismo sólo le faltó la perseguida victoria de Mónaco

Una de las páginas doradas del automovilismo, y que ya iguala el propio Fernando Alonso, es Mario Andretti, el que es uno de los pilotos más exitosos del automovilismo. Y es que el estadounidense se hizo con la victoria en las 500 Millas de Indianápolis de 1969, un logro al alcance de muy pocos en una de las carreras más míticas.
No en vano, hablamos de un campeón del mundo de F1, ganador de las 24 Horas de Le Mans y de las 500 Millas de Daytona, entre muchos otros grandes logros. Curiosamente, aquella posterior victoria de 1969 en la Indy500 no estuvo exenta de suerte. De hecho, Mario destrozó su Lotus en las prácticas en un accidente que acabó en incendio y que le provocó quemaduras en la cara.
Con todo, Mario Andretti siempre tendrá clavada la espina de no haber podido ganar nunca la carrera del Gran Premio de Mónaco, sobre todo sabiendo que se hizo con el mundial de Fórmula 1 en la temporada de 1978, un año que fue el de su consagración. También es campeón de la categoría de la Indycar (antigua CART) en 1984. Sin duda, uno de los pilotos con más historia del automovilismo.