La historia detrás del beso viral de Noruega: muerte y resurrección de su seleccionador

Stale Solbakken se fundió en un beso con su mujer Anniken tras la agónica clasificación noruega a octavos del Mundial. Detrás de esa imagen viral hay una historia de un paro cardíaco que lo dejó clínicamente muerto y un funeral que su madre ya estaba organizando.

Stale Solbakken no solo clasificó a Noruega para octavos de final del Mundial 2026 con un agónico 3-2 ante Senegal. El seleccionador nórdico se subió a la grada, encontró a su mujer Anniken y le plantó un beso que ha dado la vuelta al mundo en cuestión de horas. Y sí, detrás de esa imagen hay una historia de película.

El beso que ha incendiado las redes

Corría el minuto 96 y Noruega sufría. Solbakken lo reconoció sin rodeos: 'Los últimos minutos fueron una auténtica pesadilla'. Senegal apretaba y el desgaste físico era total. Pero el pitido final desató la locura. Erling Haaland, autor de dos goles, se llevó los focos del partido, pero fue su entrenador quien protagonizó el momento más comentado del Mundial hasta ahora.

El seleccionador no sabía exactamente dónde estaba su familia, así que se lanzó a la grada como pudo para buscar a Anniken. 'No sabía dónde estaban ubicados, así que tuve que encontrar la manera de subir a las tribunas', explicó después. El resultado: un beso apasionado que ya es meme y trending topic en medio planeta.

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Solbakken, con su ironía habitual, también bromeó sobre Haaland: 'Hoy sí falló una ocasión clarísima. Podría haber marcado aún más goles'. Pero el verdadero titular no era el fútbol.

Cuando su madre ya preparaba el funeral

Para entender la intensidad de ese beso hay que viajar a marzo de 2001. Solbakken, entonces centrocampista del Copenhague, se desplomó en el campo de entrenamiento con un paro cardíaco fulminante. Su corazón se detuvo durante 12 minutos. Clínicamente, estaba muerto.

El doctor Frank Odgaard le practicó la reanimación durante siete minutos eternos hasta que un desfibrilador reactivó el corazón. 'Fue un milagro', reconoció el médico al día siguiente. Solbakken no recuerda nada de aquel día. Lo siguiente que supo fue que su madre ya estaba organizando el funeral. 'Al principio les preocupaba si sobreviviría; después, si sufriría daños cerebrales', contó.

Pero el futbolista volvió a la vida y con él trajo una experiencia cercana a la muerte difícil de explicar: 'Al principio no veía nada, solo una oscuridad total. Luego apareció un azul claro... llamémoslo túnel. Era una luz hermosa. Cuando me despertaron, pensé: "Oh, no, ¿podría quedarme allí un poco más?"'. Un episodio que, como es lógico, transformó su forma de ver el mundo.

El funeral que no fue, la vida que volvió y un beso que lo resume todo en un Mundial.

Vivir 'medio en broma' después de rozar el adiós

Solbakken salió del hospital con un desfibrilador implantado y una certeza: 'Entiendo lo que realmente importa. Hay que tomarse las cosas superficiales con más ligereza: ya no me agobio y vivo tomándome la vida medio en broma'. Su mujer Anniken, con solo 23 años y dos hijos pequeños, vivió un infierno que aún hoy la emociona. 'Mi esposa todavía no puede hablar del tema, a pesar de que han pasado tantos años', confesó.

Esa segunda oportunidad unió a la familia en un vínculo, según él, indestructible. Y cada gol, cada victoria y cada beso en la grada es un recordatorio de que la muerte le pasó de largo para regalarle instantes así. Algo que en un Mundial de fútbol, entre millones de ojos, cobra un simbolismo brutal.

La clasificación de Noruega ya es histórica, pero el beso de Solbakken encierra un mensaje mucho más grande. Y el fútbol, a veces, también es esto.

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El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • El beso viral: Stale Solbakken subió a la grada y besó a su mujer tras el 3-2, sin saber dónde estaba sentada.
  • Muerte clínica en 2001: Sufrió un paro cardíaco de 12 minutos y su madre empezó a preparar su funeral.
  • Una vida nueva: Ahora se toma las cosas 'medio en broma' y su familia es su mayor tesoro.