El misterioso fenómeno detectado bajo la corteza de la Tierra que está alterando el campo magnético del planeta

Bajo nuestros pies, a miles de kilómetros de profundidad, algo se mueve y debilita el escudo que protege al planeta. La ciencia acaba de explicar por qué ocurre y qué consecuencias tiene.

Si vives en Sudamérica o el Atlántico Sur, tu planeta te protege un poco menos que al resto del mundo. Allí, el campo magnético terrestre presenta un debilitamiento que los satélites sufren cada día en forma de interferencias y radiación.

Durante 68 años este fenómeno fue un enigma para la geofísica mundial. Ahora, un equipo de investigadores españoles ha logrado reconstruir su historia y explicar por qué se repite con el tiempo.

Qué está pasando bajo la superficie del planeta

Youtube video

La llamada Anomalía del Atlántico Sur es una región situada entre Sudamérica y África donde el campo magnético del planeta muestra valores muy por debajo de lo habitual. Los expertos la describen como una "abolladura" en el escudo magnético que protege la Tierra de la radiación cósmica.

Publicidad

El origen de esta debilidad se encuentra a unos 3.000 kilómetros de profundidad, en la frontera entre el núcleo líquido y el manto rocoso. Allí, las corrientes de hierro fundido que generan el campo magnético del planeta se comportan de forma anómala, y en algunas zonas el flujo magnético incluso se invierte localmente.

Un fenómeno que ya ocurrió hace 2.000 años

Para entender cómo afecta al equilibrio magnético del planeta, conviene recordar que el campo magnético terrestre actúa como un escudo dinámico que cambia constantemente de forma e intensidad. La anomalía magnética actual no es, ni mucho menos, la primera vez que sucede algo parecido.

Un estudio del IGEO (CSIC-UCM), publicado en PNAS, analizó 41 muestras arqueológicas de arcilla halladas en Sudamérica. Los resultados muestran que ya en el primer milenio se produjo un debilitamiento del campo magnético con un patrón muy similar al que vemos hoy, originado en el océano Índico y desplazado después hacia Sudamérica.

Por qué el planeta se está debilitando el escudo magnético terrestre

Youtube video

Entre las hipótesis que explican este comportamiento destacan las llamadas Grandes Provincias de Baja Velocidad Sísmica, enormes masas de roca situadas bajo África y el Pacífico con una densidad superior a la de su entorno. Estas estructuras parecen interferir en la generación del campo magnético del planeta desde lo más profundo.

Algunos científicos relacionan incluso estas formaciones con los restos del antiguo protoplaneta Theia, que impactó contra la Tierra hace 4.500 millones de años. Sea cual sea su origen, todo apunta a que actúan como zonas que modifican de forma recurrente el comportamiento magnético terrestre.

Qué consecuencias tiene para satélites y astronautas

La principal preocupación no es para quienes vivimos en la superficie del planeta, sino para la tecnología que orbita por encima de nuestras cabezas. En la zona de la anomalía magnética, los cinturones de radiación de Van Allen descienden a altitudes mucho más bajas de lo normal.

Esto expone a satélites y a la Estación Espacial Internacional a una dosis de radiación más alta de lo habitual, lo que puede provocar fallos electrónicos puntuales. Los expertos llevan años documentando estos efectos sobre la infraestructura espacial:

Publicidad
  • Interrupciones electrónicas temporales en satélites de órbita baja.
  • Mayor exposición a radiación cósmica para astronautas.
  • Posibles interferencias en sistemas de navegación como el GPS.
  • Necesidad de "modo seguro" en algunos equipos al cruzar la zona.

Qué va a pasar a partir de ahora con el campo magnético

La buena noticia es que, según los investigadores, no hay indicios de que se esté gestando una inversión inminente de los polos magnéticos. Este tipo de procesos, cuando ocurren, se desarrollan durante miles de años, y el comportamiento actual del planeta entra dentro de lo que los científicos consideran fluctuaciones normales dentro de un ciclo más amplio.

Lo más valioso de este hallazgo es precisamente eso: ahora sabemos que la anomalía magnética no es un accidente puntual, sino parte de un patrón que se repite. Y eso permite a las agencias espaciales anticiparse mejor, diseñar satélites más resistentes y seguir vigilando de cerca un fenómeno que, aunque inquietante, forma parte de la vida normal de nuestro planeta.