El proceso de vender una entrada para el concierto de Linkin Park ha sido mucho más complicado de lo esperado. La realidad de utilizar el servicio oficial de Live Nation y Ticketmaster para realizar la reventa de una entrada cuando no se puede ir al concierto es que, además de ser un servicio complicado y engorroso, parece diseñado para que el usuario se vea obligado a vender la entrada por encima del precio original, con tal de conseguir recuperar el precio original del evento.
Tras comprar la entrada para la mítica banda de nu metal y ponerla en el servicio por ciento cuarenta euros, se evidencia que la empresa se quedará con una parte del precio de venta. De hecho, se avisa desde el principio de que la empresa se quedará con unos siete euros, pero tras venderla finalmente por cien euros, la empresa se ha quedado con unos quince euros del proceso de reventa. Es decir, un 15 % del precio al que el usuario la pone en venta.
Además de ser la segunda vez que las empresas reciben el dinero de la compra de la entrada tras el proceso original, es una medida que obliga al usuario a perder una parte de lo que ha pagado por la entrada en un principio, asumiendo que no deba verse obligado a venderla por debajo si no ve movimiento. Esto se suma a los gastos de gestión que se le piden al comprador, de nuevo, incluso al comprar el servicio Fan to Fan.

Es uno de los motivos por los que los usuarios consideran que las empresas juegan con la venta de entradas y por los que se agotan tan rápido algunos eventos al mismo tiempo que se llenan las webs de reventa, tanto las oficiales como las no oficiales. Además, los límites de precios y el dinero que se queda la propia ticketera pueden empujar a los usuarios a servicios no oficiales, como Viagogo o StubHub.
Las complicaciones a tener en cuenta
Los procesos de revender una entrada de forma oficial pueden ser más lentos de lo esperado. Aunque los eventos de alta demanda suelen ser mucho más rápidos, otras veces resulta más difícil de lo previsto, sobre todo porque, sin un comprador conocido, es muy común que haya usuarios que esperen lo más cerca posible del evento con la idea de que el precio de las entradas 'frías' caiga en el último momento.
De hecho, las secciones de reventa de las plataformas tienen la opción de compartir el link en caso de que se desee revender la entrada a un amigo o a un conocido, que suele ser la opción más fácil. Esperar a un comprador interesado que simplemente se conecta a la página es una mejor opción para las entradas más baratas de cada concierto, o bien para quienes ya no tienen muchas más opciones.
Live Nation y Ticketmaster, bajo la lupa por las reventas
La revisión de la reventa de entradas no es una novedad. En los últimos años, artistas como Oasis o The Cure han exigido a las plataformas de venta de entradas que pongan limitaciones para evitar que haya una reventa diseñada para explotar a los fanáticos. De momento, las limitaciones no han sido suficientes para evitar las reventas; de hecho, no es raro ver cómo conciertos como los de Bad Bunny o Shakira aparecen tanto en la web de las ventas Fan to Fan oficiales como en las plataformas online como Viagogo o StubHub.

No es un detalle secundario, pues ha sido un mercado paralelo en los últimos años. Las plataformas de venta de entradas han intentado aplicar otro tipo de medidas, desde las tarifas dinámicas hasta las entradas solo para fanáticos, todo oficialmente con la idea de reducir las compras de los revendedores que las usaban como negocio.


