La cardióloga Tara Narula avisa: la dieta carnívora puede llenarte los riñones de piedras

Comer solo o casi solo carne puede disparar el ácido úrico y cristalizarse en los riñones. La cardióloga Tara Narula explica el mecanismo y cómo prevenirlo.

La dieta carnívora está de moda y promete músculo, pero puede llenarte los riñones de piedras. La cardióloga Tara Narula, corresponsal médica jefa de ABC News, lo ha explicado sin rodeos: comer solo o casi solo carne desencadena un tipo de cálculo renal, esos cristalitos de ácido úrico que duelen de verdad.

El cuerpo descompone la proteína animal en purinas. Luego el hígado las convierte en ácido úrico y los riñones se encargan de filtrarlo. Si no hay suficiente hidratación ni otros compuestos que lo neutralicen, el ácido úrico se cristaliza y forma piedras diminutas. Al principio no molestan, pero con el tiempo esas arenillas crecen y el dolor puede ser insoportable.

Narula aclara que un plato normal de pollo o un yogur griego no suponen un riesgo real. El peligro aparece cuando alguien consume dos o tres veces la cantidad de proteína recomendada, alrededor de 200 gramos al día o más, sin acompañarla de agua, frutas ni vegetales. La Asociación Americana del Corazón recomienda unos 0,8 gramos por kilo de peso, apenas 55 gramos diarios para una persona de 68 kilos.

Publicidad

¿Por qué la carne se convierte en cristales dentro de tu cuerpo?

La clave está en la saturación de la orina. Cuando hay tanto ácido úrico que ya no se puede disolver, los minerales se agrupan en cristales. En una dieta carnívora extrema la orina se vuelve ácida porque desaparecen los alimentos que podrían alcalinizarla: nada de fibra, nada de verdura, nada de cítricos. La microbiota intestinal también se resiente, y según investigaciones recientes, esa alteración de las bacterias buenas eleva todavía más el riesgo de piedras.

Además, no solo es el ácido úrico. Narula recuerda que en esos pacientes suelen dispararse también el calcio y el oxalato, otros minerales que acaban participando en la formación de piedras. El caso más llamativo no es una hipótesis de laboratorio, sino un señor de carne y hueso que acabó en urgencias.

El problema no es el filete de toda la vida; es comer solo carne como si el brócoli fuera el enemigo.

El caso real que puso los datos sobre la mesa

Un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition siguió a un varón de 61 años con historial de gota y cálculos renales que decidió adoptar una dieta casi exclusivamente cárnica (90 % carne) después de ver un vídeo en YouTube que la promocionaba como remedio milagroso. Los investigadores comprobaron que sus niveles de calcio y ácido úrico en orina prácticamente se duplicaron, mientras que el citrato —la sustancia que protege contra las piedras— cayó en picado. Cuando el hombre abandonó la dieta, dejó de generar nuevos cálculos.

Cómo escapar de las piedras sin renunciar a la proteína

La solución que propone Narula no es eliminar la proteína animal, sino equilibrarla: mezclar parte del menú con proteína vegetal (legumbres, tofu, frutos secos, soja), reducir el sodio y aumentar el consumo de frutas cítricas y verduras ricas en citrato. Los lácteos y el agua abundante son otras dos patas básicas para mantener la orina diluida y alcalina, especialmente si hay antecedentes familiares o de gota.

Así que no hace falta desterrar el chuletón. Basta con que el plato no sea un monocultivo de carne y que el vaso de agua tenga tanto protagonismo como la salsa barbacoa. El riñón lo agradecerá sin dar un solo aviso.

🧠 Para soltarlo en la cena

Demasiada carne sin verdura cristaliza en piedras dentro del riñón.