El nuevo Santiago Bernabéu es la pura representación del Real Madrid del siglo XXI, pero Florentino Pérez lo está convirtiendo en un lugar cada vez más estadounidense. Desde la financiación de su explotación comercial hasta la tecnología que ilumina sus pantallas, pasando por los deportes que ahora se juegan sobre su césped, buena parte de los negocios que sostienen el proyecto económico de Florentino procede de compañías norteamericanas. El estadio que iba a ser la gran máquina de ingresos del club se ha convertido, en paralelo, en un escaparate permanente de marcas de Estados Unidos.
El acuerdo que mejor resume esta dependencia es el firmado en mayo de 2022 con el fondo Sixth Street y la compañía Legends. Por aquel pacto, el Real Madrid recibió aproximadamente 360 millones de euros a cambio de ceder a las dos firmas estadounidenses el derecho a participar en la explotación de determinados negocios del estadio durante veinte años, hasta 2042.
Legends, especializada en experiencias premium y gestión de grandes recintos deportivos, con clientes como el Liverpool, los San Antonio Spurs, la UFC o los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, se encarga de optimizar la operación diaria del recinto. Sixth Street, fondo de inversión que gestiona más de 60.000 millones de dólares en activos y que también posee la mayoría de Legends, aporta el capital y participa en los beneficios de los nuevos negocios, sobre todo los vinculados a conciertos, eventos corporativos, hospitality y zonas comerciales.

Ese contrato, sin embargo, ha vivido en los últimos meses una revisión de calado. Según la información de Vozpópuli, Sixth Street forzó una renegociación de las condiciones originales tras una serie de retrasos en la plena explotación del estadio y ajustes en el modelo de negocio previsto cuando el fondo desembarcó en el proyecto. El nuevo acuerdo amplía el derecho del fondo estadounidense a participar en el negocio del Bernabéu casi una temporada más, hasta marzo de 2043, y contempla además una rebaja de unos 30 millones de euros en el montante global de la inyección de capital.
Entre los elementos que han marcado esta tensión figura un pago de 32,5 millones de euros que estaba condicionado a una inauguración oficial del estadio bajo determinadas condiciones y que finalmente no llegó a ejecutarse. Las dificultades judiciales derivadas de las quejas vecinales, tanto por el ruido de los conciertos como por los aparcamientos subterráneos proyectados, han pesado bastante.
La NFL, el WiFi, el videomarcador del Bernabéu...
Mientras se resolvía la letra pequeña del acuerdo financiero, el club avanzaba en otro frente con sello estadounidense, el deportivo. El 16 de noviembre de 2025, el Bernabéu acogió el primer partido oficial de la historia de la NFL en España, con los Miami Dolphins como locales frente a los Washington Commanders.
Las 78.610 entradas se agotaron en pocas horas y el césped tuvo que adaptarse a las dimensiones reglamentarias del fútbol americano, con un terreno de juego de 120 yardas de largo y 53,33 de ancho, lo que obligó a desplazar parte del graderío mediante un sistema de plataformas móviles. El comisionado de la liga, Roger Goodell, no escatimó elogios tras el encuentro al asegurar que habían jugado quizá en el mejor estadio del mundo y que la NFL volvería con seguridad.

Pero la NFL no se va. El 2 de febrero de 2026, representantes de la competición, el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y el club confirmaron un pacto multianual para que la capital española siga formando parte del calendario internacional de la liga, junto a sedes como Londres, Múnich, Dublín o Melbourne.
El nuevo partido se disputará el 8 de noviembre de 2026, con los Atlanta Falcons como anfitriones frente a los Cincinnati Bengals, en lo que supone la confirmación de que Madrid ya no es una parada puntual, sino una plaza fija en la expansión global del fútbol americano. El propio Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del club, definió el regreso de la NFL como un honor que refuerza la imagen del Bernabéu y de la marca España en el mundo.
La NFL regresa al Bernabéu en 2026 y 2027, pero existen más acuerdos con multinacionales estadounidenses
El impacto económico de aquel primer partido rondó los 70 millones de euros para la ciudad, una cifra que explica por qué tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid presionaron para fidelizar a la liga estadounidense. El club, por su parte, ha encontrado en estos eventos no futbolísticos una vía para rentabilizar un estadio que, según fuentes del propio Real Madrid, ya genera unos 394 millones de euros anuales en ingresos vinculados al recinto, muy cerca del objetivo de 400 millones que se marcó el plan de negocio original cuando se diseñó la reforma.
La cosa no queda aquí, porque incluso la tecnología que sostiene todo esta estructura también lleva acento americano. En junio de 2025, el club amplió su alianza global con Cisco, convertida en socio tecnológico oficial desde hace casi dos décadas. El nuevo acuerdo incorpora un centro de datos preparado para inteligencia artificial en la Ciudad Real Madrid, conectividad Wi-Fi 7 de última generación y una infraestructura de red de 100 gigabits por segundo que une el estadio con las instalaciones deportivas del club.
Cisco fue además la responsable de dotar al Bernabéu de la primera red de acceso definido por software de un estadio europeo, una base que permite distribuir contenido a más de 2.500 pantallas repartidas por el recinto.
A esa infraestructura digital se suma el videomarcador de 360 grados. Su diseño, fabricación e instalación corrieron a cargo de Daktronics, multinacional estadounidense líder en sistemas audiovisuales, que desplegó más de 3.700 metros cuadrados de pantallas LED repartidas entre el videomarcador, compuesto por 18 paneles, y la fascia que recorre el primer anillo del estadio. La instalación fue estrenada en el Clásico de abril de 2024 y sitúa al Bernabéu entre el reducido grupo de estadios del mundo con esta tecnología, siendo el único recinto de España que cuenta con ella.
A falta de conciertos, golf
El negocio con compañías estadounidenses no se limita a la infraestructura física del estadio, también ha llegado a la equipación del primer equipo. En febrero de 2024, el Real Madrid firmó un acuerdo de patrocinio tecnológico global con HP que convirtió a la multinacional informática en la primera marca en 121 años de historia del club en lucir su logotipo en la manga de la camiseta, tanto en el fútbol masculino como en el femenino y en los equipos filiales. Según informó en su momento el diario AS, el acuerdo reportaría al club en torno a 70 millones de euros anuales, una cifra que sitúa a HP entre los patrocinios más relevantes de la entidad, solo por detrás de Adidas y Emirates.

La lista de socios norteamericanos sigue creciendo porque el club ha confirmado estos días que, entre el 24 y el 27 de septiembre de 2026, el Bernabéu acogerá por primera vez en España un evento de Upper Deck Golf, compañía que ya ha transformado estadios como el Minute Maid Park de los Astros de Houston o el Busch Stadium de los Cardinals de San Luis en recorridos interactivos de golf.
Durante cuatro jornadas, el césped y las gradas del estadio se convertirán en un campo con tees instalados en altura y greenes sobre el terreno de juego, una experiencia que combina deporte, gastronomía y música en directo. Los responsables de la compañía con base en Nevada (Estados Unidos) han presentado a España como la siguiente parada de su expansión internacional, con el Bernabéu como primer escenario del país.
Todo este despliegue de socios estadounidenses convive con una realidad incómoda para el club: la imposibilidad de explotar el estadio con conciertos. Las quejas vecinales por el ruido llevaron a suspender en 2024 eventos ya programados de artistas como Aitana, Dellafuente o Lola Índigo, y el Tribunal Supremo ha mantenido abierta la batalla judicial sobre si la calificación urbanística del recinto permite este tipo de espectáculos.
Mientras el Bernabéu negocia en los tribunales su derecho a organizar conciertos, el Metropolitano del Atlético de Madrid se ha convertido en el gran beneficiario de la situación, acogiendo la inmensa mayoría de los macroconciertos que la capital recibe estos meses, con nombres como Bad Bunny, Shakira u Oasis entre los que han mirado hacia el estadio rojiblanco en lugar de hacia Chamartín.



