Si buscas un plan cultural diferente cerca de Zaragoza, el Museo de las Momias de Quinto te espera con una experiencia difícil de encontrar en otro rincón de España. El primer museo de momias del país está en este pueblo aragonés, a unos 45 kilómetros de la capital, y convierte una antigua iglesia mudéjar en la casa de quince cuerpos momificados de forma natural. No se trata de una exposición de réplicas ni de un gabinete de curiosidades: la visita guiada te adentra en una práctica funeraria que durante siglos fue común en muchos templos.
Un museo de momias con sello aragonés
El Museo de las Momias de Quinto ocupa la antigua iglesia de la Asunción, conocida en la localidad como el Piquete, un edificio del siglo XV que se reconoce desde la carretera por su silueta elevada. En su interior se conservan quince cuerpos de hombres, mujeres y niños que recibieron sepultura bajo el suelo del templo entre los siglos XVIII y XIX. Lo que hace especial a este museo no es solo la presencia de las momias, sino el hecho de que permanezcan expuestas en el mismo lugar donde fueron enterradas, sin haber sido trasladadas ni embalsamadas.
La visita permite observar también restos de ropas, mortajas, zapatos y objetos personales que acompañaban a los difuntos. Las momias de Quinto no fueron preparadas artificialmente, sino que se momificaron gracias a las condiciones de humedad y temperatura del subsuelo, un fenómeno poco frecuente que los arqueólogos encontraron por sorpresa en 2011.
El Piquete: un fortín mudéjar repleto de historia
El escenario de la exposición es en sí mismo un motivo para acercarse a Quinto. La iglesia de la Asunción, relacionada con el alarife Mahoma Ramí —maestro de obras del Papa Luna—, fue construida a comienzos del siglo XV y sorprende por sus dimensiones y su carácter casi defensivo. Tras dejar de utilizarse para el culto, el edificio sirvió como almacén de grano y sufrió deterioros importantes, pero tres décadas de trabajos permitieron recuperarlo como espacio cultural.
En 2011, los trabajos arqueológicos en en la nave central sacaron a la luz centenares de enterramientos. Se documentaron 1.061 personas inhumadas en el templo, y aunque la mayoría de los restos había perdido la conexión anatómica, quince cuerpos aparecieron en un estado de conservación excepcional. La momificación natural fue posible por la combinación de sequedad y temperatura estable del subsuelo del Piquete.
Además de la lectura arqueológica, el museo muestra las huellas que la Guerra Civil dejó en el edificio: impactos de bala y metralla que recuerdan la posición estratégica que ocupó durante los combates.
Lo que la ciencia y la historia nos cuentan
Más allá de la impresión inicial que pueden producir los cuerpos, el recorrido propone un acercamiento riguroso a las costumbres funerarias de la época. Los paneles y las explicaciones de los guías sitúan al visitante en un tiempo en que recibir sepultura bajo el suelo de la iglesia era habitual entre las familias que podían costearlo, y revelan detalles sobre la organización de las sepulturas, la indumentaria y los objetos cotidianos que acompañaban a los fallecidos.
Conviene recordar que la exposición de momias con fines educativos genera siempre un debate ético, y en Quinto se ha optado por un tratamiento respetuoso y contextualizado. Los cuerpos no se muestran como rarezas, sino como testimonios de una comunidad que vivió junto al Ebro hace más de dos siglos. La comparación con otras colecciones —como las de Guanajuato o Palermo— resalta aún más el valor didáctico de esta propuesta, que evita el efectismo y apuesta por la divulgación antropológica.
La visita guiada obliga a detenerse en los detalles, y eso es precisamente lo que convierte la experiencia en algo valioso. Salir del Piquete conociendo quiénes podían ser enterrados dentro de una iglesia, qué revelan los tejidos encontrados o cómo afectó la Guerra Civil al edificio es un aprendizaje que va mucho más allá del impacto visual.
No es un museo de curiosidades: es una ventana a la historia de las personas que vivieron en Quinto hace más de dos siglos.
Cómo y cuándo visitar el Museo de las Momias de Quinto
El museo abre sus puertas únicamente mediante visita guiada. Entre mayo y septiembre, los pases se realizan viernes y sábados a las 10:00, 11:30, 18:00 y 19:30 horas, y los domingos a las 10:00 y 11:30. La entrada general cuesta 7 euros y la reducida 5 euros, y los menores de cinco años acceden gratis. Como los horarios pueden variar por festivos o actividades culturales, lo más prudente es consultar el calendario actualizado y reservar con antelación en la web oficial del Museo de las Momias de Quinto.
Ficha técnica
- Título: Museo de las Momias de Quinto (exposición permanente).
- Autor o autora: Anónimo (cuerpos momificados de hombres, mujeres y niños del siglo XVIII y XIX).
- Qué puedes ver: Quince cuerpos momificados de manera natural con ropas, zapatos y objetos funerarios, en el mismo templo donde fueron enterrados.
- Recinto y ciudad: Antigua iglesia de la Asunción (el Piquete), Quinto, Zaragoza.



