Si tienes placas solares en casa, la idea de un nuevo impuesto al autoconsumo eléctrico te afecta directamente. Un informe de la CNMC ha reavivado el debate, y los expertos no dudan en calificar de insensatez cualquier intento de gravar la energía del sol.
La chispa que ha reavivado la polémica
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) calcula que si se despliegan los 19 GW de autoconsumo previstos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), los ingresos del sistema caerían en 390 millones de euros al año. Una estimación que, sin embargo, parte de una premisa poco realista: asume que cada kilovatio generado se consume íntegramente en la misma vivienda o empresa.
En la práctica, una buena parte de la producción solar se vierte a la red y, cuando un tercero la consume, sí paga los peajes correspondientes. Es decir, el agujero real sería bastante menor. Aun así, incluso en el escenario más pesimista, la cifra es minúscula si se compara con los más de 40.000 millones de euros que los consumidores desembolsan cada año por el suministro eléctrico.
El debate, en realidad, no es nuevo. Entre 2015 y 2018, el conocido impuesto al sol lastró la expansión de las placas solares en España hasta que las directivas europeas y la constatación de sus beneficios económicos lo dejaron sin sentido. Ahora, con el argumento de la 'sostenibilidad financiera del sistema', podría reeditarse aquel error.
¿Pagan los autoconsumidores su parte justa?
Quienes generan su propia electricidad sí pagan los costes del sistema. Lo hacen a través de la parte fija de la factura, conocida como término de potencia, y de cada kilovatio que toman de la red. Lo que no abonan es el peaje por la energía que dejan de consumir, exactamente igual que una familia que cambia sus ventanas o un frigorífico antiguo no paga más después de la mejora.
El argumento de que los autoconsumidores eluden cargas es, por tanto, engañoso. De hecho, España ya tiene uno de los costes fijos más altos de Europa, tras la reforma tarifaria de 2013, por lo que cualquier hogar sigue contribuyendo de manera importante aunque reduzca su consumo de red.
El coste real de gravar el sol: datos que desmontan la medida
Los 390 millones de euros suponen, en el peor de los escenarios, menos del 1 % de los más de 40.000 millones que los hogares y las empresas españolas pagan anualmente por el suministro eléctrico. Para visualizarlo: el coste de las restricciones técnicas solo en mayo ascendió a 370 millones, casi la misma cantidad que la posible pérdida de ingresos en todo un año. Es decir, el supuesto agujero que generaría el autoconsumo equivale a lo que el sistema ya pierde cada mes por su propio funcionamiento.
El autoconsumo no debilita el sistema; al contrario, abarata la luz para todos al reducir las pérdidas y el precio mayorista de la electricidad.
Además, el autoconsumo aporta ventajas que ningún impuesto debería ignorar. Al generar electricidad junto al punto de consumo, reduce las pérdidas de transporte y distribución —que pagan todos los usuarios— y alivia la demanda en los momentos de mayor precio, contribuyendo a bajar el mercado mayorista. También permite a los hogares y empresas ahorrar en su factura y reinvertir ese dinero en la economía real.
Y no es solo cuestión de ahorro. Muchos hogares que instalan paneles acaban adquiriendo un coche eléctrico o una bomba de calor, lo que incrementa su consumo de red y, con él, su aportación a los costes del sistema. Ver el autoconsumo como una simple resta de ingresos es ignorar su efecto multiplicador sobre la electrificación.
El beneficio va mucho más allá de los particulares. Según una encuesta de la asociación valenciana AVAESEN, más del 86 % de las empresas que apostaron por el autoconsumo notaron una reducción relevante en sus costes de producción,, y un 53 % mejoró su competitividad. A escala industrial, la gigafactoría de Volkswagen en Sagunto exigió disponer de sistemas de autoconsumo con líneas directas para instalarse. Y en la última subasta europea de descarbonización del calor industrial, España consiguió el 37 % de los proyectos gracias, en buena medida, a que los aspirantes incorporaban paneles solares en sus modelos de negocio.
Penalizar el autoconsumo con un nuevo impuesto sería, por tanto, renunciar a una ventaja competitiva difícil de replicar en otros países, frenar la electrificación y enviar una señal contradictoria en plena emergencia climática. Mientras Francia gasta cientos de millones públicos en subvencionar la electricidad de su industria, España puede lograr el mismo efecto simplemente permitiendo que las placas sigan funcionando sin barreras. Como advierten los expertos, una insensatez difícil de justificar.
🏠 Las llaves de la noticia
- 🔑 Qué te importa: Se debate un posible impuesto al autoconsumo que afectaría a los hogares con placas solares.
- 💡 Por qué te importa: Podría encarecer tu factura y desincentivar la inversión en energía limpia en tu vivienda.
- 📊 Apunta estas cifras: 390 millones de euros: pérdida estimada de ingresos del sistema. 40.000 millones: coste anual del suministro. 370 millones: coste de restricciones técnicas en un solo mes.


