Hay actores que no necesitan cartel para llenar la pantalla. Manolo Solo era de esos. El intérprete algecireño, ganador del Goya por 'Tarde para la ira', ha fallecido este jueves a los 62 años víctima de un cáncer, según ha confirmado la Academia de Cine. Su agencia de representación, Yo lo vi primero, lo ha descrito como "uno de los mejores de su generación, un grandísimo profesional y un gran compañero". Y vaya si lo era.
El eterno secundario que se comía la pantalla
Manolo Solo era de ese tipo de intérpretes que convertían un personaje con cuatro frases en lo más recordado de la película. Nacido en Algeciras en 1964, estudió Ciencias de la Educación antes de lanzarse a la interpretación con más de 30 años. Su carrera arrancó tarde, pero ha sido una de las más sólidas del cine español. Desde 'Celda 211' hasta 'La isla mínima', pasando por 'El laberinto del fauno' de Guillermo del Toro y 'Biutiful' de Iñárritu, su currículum es un quién es quién del séptimo arte patrio.
En televisión se paseó por 'Compañeros', 'El comisario', 'Hospital Central' y, cómo no, 'Cuéntame'. Pero fue en el cine donde demostró que eso de "actor de reparto" se le quedaba corto. Su primera nominación al Goya llegó con 'B, la película', donde encarnó al juez Pablo Ruz en una recreación del caso Bárcenas que aún hoy pone los pelos de punta. Después vendría 'Tarde para la ira' y el personaje que le cambió la vida.
'El Triana': diez minutos que valen un Goya
Si hay una escena que define a Manolo Solo es esa en la que aparece en 'Tarde para la ira' vestido con pantalones de camuflaje, camisa abierta y una nevera portátil, soltando un "Me cago en to' mi puta madre, Currito" mientras abraza a un viejo amigo. Diez minutos de metraje le bastaron para llevarse el Goya a Mejor actor de reparto y dejar para la posteridad uno de los secundarios más carismáticos del cine español reciente.
La anécdota de cómo creó la voz disfónica de 'El Triana' es puro instinto actoral. Durante una lectura de guion, improvisó ese registro de broma; a Raúl Arévalo, el director, le gustó tanto que le pidió mantenerlo durante todo el rodaje. Solo dudó, pero aceptó. El resultado fue un personaje que transitaba del drama a la comedia sin perder un ápice de verdad. En la gala de los Goya, visiblemente nervioso, agradeció a Arévalo "por darme libertad, confianza, dirigirme y tirarme por el barranco porque creías que iba a volar y efectivamente tenía alas para hacerlo".
Manolo Solo demostró que no hacen falta minutos en pantalla para robar una película; bastan una voz disfónica y un pantalón de camuflaje.
Más de 30 años sin soltar el oficio
La de Manolo Solo era una carrera de fondo. Trabajó con Alberto Rodríguez en '7 vírgenes' y luego en 'La isla mínima', donde interpretó al periodista que cubría la investigación del caso. Con Manuel Martín Cuenca en 'La flaqueza del bolchevique' y con Daniel Monzón en 'Celda 211', donde fue el director de la cárcel José María Roca. Su capacidad para mutar de un registro a otro —del drama judicial a la comedia barriobajera— era apabullante, aunque él siempre rehuía de los focos.
La Academia del Cine ha anunciado que la capilla ardiente se instalará en el Tanatorio de San Isidro de Madrid, abierta al público la tarde del jueves y la mañana del viernes. El vacío que deja en el cine español es del tamaño de esos planos que se llenaban solos en cuanto aparecía él.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? El actor Manolo Solo ha fallecido a los 62 años a causa de un cáncer.
- 🔥 ¿Por qué importa? Era uno de los secundarios más queridos y sólidos del cine español, con papeles en 'La isla mínima' y 'Tarde para la ira'.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta. Perdemos a un intérprete que elevaba cada producción en la que participaba, y mucho.



