Gerard Piqué ha aplicado un ERE en la Kings League: 41 despidos que dejan en evidencia que los números no acompañan al proyecto. Lo que empezó como un fenómeno de Twitch está en plena reestructuración por falta de rentabilidad. La empresa que hay detrás confirmó el ajuste de plantilla y el parón de la liga en España hasta 2027 mientras replantea su futuro en varios países.
Qué está pasando: 41 despidos y adiós al Cupra Arena
El ERE afecta a un tercio de la plantilla de Barcelona, principalmente al equipo de producción de los partidos. En los últimos días, la compañía compartió un vídeo mostrando el desmantelamiento del Cupra Arena, el pabellón donde se celebraba la competición desde finales de 2022. La imagen es toda una declaración de intenciones: la Kings League tal y como la conocíamos se para.
Además, la Liga en España no volverá, en principio, hasta 2027. Mientras, se revisará la continuidad de las ligas locales en Francia, Italia o Alemania. Solo México y Brasil se salvan de la quema. La empresa se ha gastado ya más de la mitad de los 110 millones de euros levantados en dos rondas de financiación: unos 60 millones, según reconocen fuentes internas.
Los planes de futuro: una 'Superliga' de la Kings League
La intención de los organizadores es presentar un nuevo formato después del verano, más parecido a una especie de superliga donde compitan los equipos de más tirón de cada país. El consejero delegado, Djamel Agaoua, señala que dedicarán los próximos seis meses a desarrollar ese modelo. La competición, pese a no lograr beneficios, sí ha mejorado sus ingresos: cerrará la temporada actual con 66 millones de euros, frente a los 15 de la primera temporada.
Sin embargo, la plantilla ha criticado la gestión de Agaoua y del propio Piqué. En un comunicado, los trabajadores denuncian que la dirección les exigió confidencialidad «para no perjudicar los acuerdos comerciales» y aseguran que los despidos no responden a un problema de salarios sino a un descontrol financiero. «A los trabajadores no se nos ha planteado ninguna otra alternativa de ahorro que no fuera despedir a las personas que hemos hecho posible todo esto», explican.
Las críticas se suman a un contexto complicado para el proyecto. La última final masculina en España, celebrada el 17 de mayo, apenas superó las 370.000 visualizaciones entre Twitch y YouTube. Una caída brutal si la comparamos con los más de dos millones que congregó la fase final en el Camp Nou en marzo de 2023. La tendencia es clara: el hype se ha desinflado.
De llenar el Camp Nou a perder fuelle: ¿fin del hype?
La Kings League nació en plena efervescencia de Twitch, apadrinada por streamers como Ibai Llanos, TheGrefg o DjMaRiiO, y con exfutbolistas como Iker Casillas o el Kun Agüero. El éxito fue instantáneo: 90.000 espectadores en el Camp Nou y millones en las pantallas. Incluso Mediaset compró los derechos para emitir en Cuatro. Pero el bajón de audiencia ha sido proporcional al ruido inicial. El formato que conquistó internet ahora se repliega en un intento de supervivencia empresarial.
La pregunta es si una superliga de franquicias con los equipos más potentes podrá recuperar el interés de una audiencia que parece haber pasado página. El precedente de otros proyectos de creadores que brillaron y se apagaron rápido está fresco. La Kings League está comprobando que no basta con juntar a streamers y llenar pabellones: la rentabilidad exige algo más que likes y views. Y Piqué, que de negocios sabe un rato, se ha dado de bruces con esa realidad.
Lo que empezó rodeado de las mayores estrellas del streaming ha acabado con despidos y un cambio radical de rumbo.
El Salseómetro
Nivel de salseo: 6/10. Un ERE con Piqué de protagonista siempre da juego, pero el drama se queda en los pasillos empresariales. A la audiencia le importará más el nuevo formato que los despidos en sí.
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: Gerard Piqué y la Kings League.
- 📲 En qué red social ha pasado: El origen es Twitch, pero la noticia es empresarial.
- 🔥 Por qué es viral: Un ERE de 41 despidos y el parón de un torneo que fue un fenómeno de masas demuestran que la burbuja del streaming tiene grietas.



