Mousse de mango y arándanos: la receta ligera y sin horno que te salva el verano

Te contamos cómo preparar este mousse de mango con arándanos, un postre que no necesita horno y se hace casi solo. Ideal para los días de calor en los que el dulce ligero es obligatorio.

Reconócelo, después de comer siempre apetece un postre, aunque el calor apriete. La solución no es un yogur de toda la vida, sino esta mousse de mango con arándanos que se prepara sin horno y sabe a verano en cada cucharada.

En Trendencias hemos visto esta receta y nos ha parecido un chollo para los días de calor. Apenas se ensucian cacharros, el horno ni lo tocas y en la nevera se hace sola. ¿Quieres saber cómo montarla sin que se te baje?

Los ingredientes que necesitas para este mousse de mango

La lista es corta y de andar por casa. Para 2 personas generosas necesitas:

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  • 250 g de mango maduro (que esté dulce, es clave)
  • 500 ml de zumo de naranja (mejor natural pero del supermercado también vale)
  • 2 hojas de gelatina (las neutras de toda la vida)
  • 100 ml de nata líquida para montar
  • 50 g de azúcar
  • 2 claras de huevo

Y unos arándanos frescos para coronar, que le dan el punto de acidez perfecto.

El paso a paso para que la mousse te quede perfecta a la primera

Aquí no hay ciencia, solo un poco de maña. Lo primero, poner las hojas de gelatina a hidratar en agua fría durante cinco minutos. Mientras, en un cazo, calienta la nata con el azúcar hasta que empiece a humear (no hace falta que hierva). Retira del fuego, añade la gelatina bien escurrida y remueve hasta que se disuelva por completo.

Tritura el mango pelado con el zumo de naranja hasta obtener un puré liso. Mezcla este puré con la preparación de nata. Ahora viene el detalle que mucha gente salta: las claras. Móntalas a punto de nieve suave, con movimientos firmes pero sin pasarte, que no queremos merengue. Incorpora las claras a la mezcla de mango en dos o tres tandas, con mucho mimo y movimientos envolventes para que no se baje el volumen.

Reparte en vasitos o copas bonitas, y a la nevera. Lo ideal es prepararlo el día antes para que cuaje bien toda la noche, pero en un apuro, con dos horas de reposo en frío ya lo tienes listo. Al servir, espolvorea arándanos frescos por encima. Ya me contarás.

Este mousse de mango es la prueba de que un postre ligero no tiene por qué ser aburrido.

Si quieres darle un plus crujiente, puedes acompañarlo con unas galletitas tipo soletilla o un poco de granola. Aunque solo con los arándanos ya es un espectáculo.

Por qué funciona y no te arrepientes de haberlo hecho

La gracia de esta mousse está en la combinación: el mango es dulce y nada pesado, la naranja le da frescor, y las claras montadas aportan esa textura aireada que se deshace en la boca. Además, al ir en frío, es el postre anticalor por excelencia. Comparado con un pastel o un helado industrial, esto es ligereza pura y además controlas el azúcar.

En otras recetas de mousse de mango se usa solo nata montada, pero añadir clara montada la aligera mucho más. Si nunca has montado claras, no te asustes: con una pizca de sal y paciencia sale. Y si no tienes mango, esta misma fórmula funciona con melocotón o piña, solo ajusta el zumo de naranja.

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💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 18 minutos de elaboración (más el reposo). Nivel de dificultad: fácil. Un consejo extra: si usas un mango muy maduro, puedes reducir el azúcar a la mitad y sigue estando de vicio.