La noche madrileña vive un momento de cambios. Las empresas del sector reclaman modificaciones normativas para poder trabajar con seguridad jurídica y aforos actualizados, pero una parte destacada del ocio nocturno se coordina con el Ayuntamiento y con organizaciones vecinales y técnicas para reducir el ruido en la calle y mejorar la convivencia.
La llamada "crisis de los aforos" se ha convertido en una prioridad para la Plataforma por el Ocio, la Hostelería, la Cultura y el Turismo de Madrid, que agrupa a las principales organizaciones empresariales de esos sectores de la capital.
La patronal reclama al Ayuntamiento de Madrid y a la Comunidad que adapten los criterios de cálculo de la capacidad máxima de los locales a la normativa de seguridad vigente, en concreto al Código Técnico de la Edificación, y que se deje atrás un modelo heredado de hace casi tres décadas, que consideran desfasado y generador de inseguridad jurídica.
Limitar tanto los aforos llena las calles de Madrid de ruido
Para ilustrar el problema, la plataforma organizó esta semana una demostración práctica en El Penta, uno de los locales más emblemáticos de Malasaña. Según la licencia municipal, el establecimiento tiene autorizado un aforo de 72 personas. Sin embargo, los cálculos realizados conforme a los criterios de evacuación y densidad de ocupación del Código Técnico elevan esa cifra hasta las 225 personas, un 312,5 % más que el aforo de licencia. En la práctica, con 72 personas dentro, el local se percibe prácticamente vacío... motivo por el que juran y perjuran que su capacidad real de evacuación permitiría triplicar la presencia de público sin mermar la seguridad.
Los empresarios sostienen que esta brecha entre aforo administrativo y aforo de seguridad genera una paradoja que tiene consecuencias también en el espacio público. La plataforma recuerda que los criterios ambientales y urbanísticos del Plan General de Ordenación Urbana de 1997, diseñados para reducir el impacto de las actividades de ocio y hostelería, han terminado convirtiéndose, a su juicio, en una de las principales causas del ruido en las zonas de ocio.

Al limitar de manera muy restrictiva el número de personas que pueden estar dentro de los locales, se incentiva que parte del público permanezca en la calle, forme colas y prolongue las conversaciones en el exterior, con el consiguiente incremento del ruido nocturno.
Treinta años después de la aprobación del PGOUM, las organizaciones integradas en la plataforma denuncian que el proceso de adaptación de los aforos sigue bloqueado y que la derogación, en 2024, de la anterior instrucción municipal de aforos ha agravado la inseguridad jurídica. Los empresarios aseguran que el vacío normativo ha derivado en un aumento de precintos y sanciones que pone en riesgo la continuidad de numerosos negocios, especialmente en las Zonas de Protección Acústica Especial (ZPAE), donde se concentra buena parte de las actividades de ocio nocturno.
Por ello, instan al Ayuntamiento a aprovechar el último año de la actual legislatura para aprobar una nueva instrucción que actualice los aforos en estas zonas conforme a la normativa de seguridad, de manera que el número de personas permitido responda a la capacidad real de evacuación del local y no a criterios que el sector considera obsoletos. También reclaman a la Comunidad de Madrid que la nueva Ley de Espectáculos fije de forma clara esos criterios de cálculo y que el régimen sancionador se ajuste a una tipificación objetiva del riesgo, graduando las sanciones en función de la gravedad real de cada caso.
Insisten en que permitir que los locales operen con aforos ajustados a su capacidad de seguridad contribuiría a vaciar las calles, disminuir colas y concentraciones a las puertas de los establecimientos y, en definitiva, reducir el ruido generado en el espacio público, el otro gran elefante en la habitación.
"El silencio es música para tus vecinos"
Mientras la Plataforma por el Ocio presiona en el frente normativo, la Asociación de Empresarios de Ocio y Espectáculos de la Comunidad de Madrid (Noche Madrid) ha optado por intensificar su trabajo en el terreno de la concienciación en colaboración con las instituciones. Se ha sumado un año más a la campaña nacional "El silencio es música para tus vecinos", impulsada por la Federación Nacional de Empresarios de Ocio y Espectáculos (España de Noche), la Sociedad Española de Acústica (SEA) y la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV).
Más de 50 locales de ocio de la capital han participado en esta iniciativa, que cuenta también con la colaboración de la Asociación Española de DJs y Productores (AEDYP) y de la ONG Controla Club. El objetivo, explican, es utilizar la capacidad de influencia del propio sector para promover conductas más respetuosas entre quienes disfrutan de la noche madrileña, con especial atención al público joven.

Durante la campaña, los establecimientos han difundido mensajes de concienciación a través de redes sociales y contenidos audiovisuales que se proyectan en el interior de los locales. Y es que los vecinos agradecen el hecho de moderar el tono de voz a la salida de los locales, evitar aglomeraciones ruidosas y respetar el descanso vecinal, especialmente en las franjas horarias más sensibles.
El presidente de Noche Madrid, Alejandro Zamarro, subraya que el ruido en las grandes ciudades es un fenómeno complejo en el que intervienen múltiples factores, más allá de la actividad de los locales de ocio reglado.
Según los datos del Plan de Acción Municipal del Ayuntamiento de Madrid, la ciudad ha experimentado en las últimas décadas una reducción superior al 70 % del ruido nocturno, en un contexto en el que las fuentes de ruido se han diversificado. En distritos como Centro, apuntan desde la asociación, las quejas por ruido remitidas al 092 relacionadas específicamente con locales de ocio representan alrededor del 8,3 % del total, lo que, a su juicio, muestra que el problema excede con mucho el ámbito de los bares, discotecas y salas de conciertos.
En este marco, el sector reivindica la eficacia de las medidas implantadas en los últimos años, como los protocolos para la protección del entorno, el desalojo escalonado del público, el control de los flujos de entrada y salida y la sensibilización ciudadana. Zamarro insiste en que la clave pasa por "avanzar en un modelo de corresponsabilidad, en el que tanto las empresas como los usuarios del ocio nocturno y las administraciones compartan el compromiso de hacer compatible la actividad económica y cultural con el derecho al descanso".




