La Luna se encoge: la NASA confirma una reducción de 50 metros que pone en jaque las misiones Artemis

La agencia espacial estadounidense ha confirmado que la Luna, el único satélite natural de la Tierra, se ha encogido 50 metros, lo que podría tener consecuencias en las misiones Artemis. Por lo tanto, los próximos viajes a la Luna tendrán que estudiar la inestabilidad desarrollada en la corteza lunar.

Durante mucho tiempo se pensó que la Luna era un satélite totalmente inerte, una roca fría carente de actividad geológica, pero todo ha cambiado después de que investigaciones recientes de la NASA hayan podido confirmar que se está encogiendo, un aspecto que hay que tener muy presente para futuras investigaciones.

La agencia aeroespacial estadounidense ha confirmado una reducción de 50 metros de la Luna, lo que alerta a los expertos y provoca que se pongan en jaque las misiones Artemis. Por lo tanto, los próximos viajes a la Luna tendrán que estudiar los cambios en las condiciones que se han desarrollado en la corteza lunar.

LA NASA AFIRMA QUE EL DIÁMETRO DE LA LUNA SE HA REDUCIDO 50 METROS

Durante mucho tiempo se sostenía la idea de que la Luna era un mundo totalmente inerte y carente de actividad geológica. Sin embargo, las investigaciones más recientes muestran que su interior experimenta cambios lentos.

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Uno de ellos tiene que ver con el enfriamiento gradual del único satélite natural de la Tierra, de forma que el calor interno se disipa con el paso de millones de años y los materiales del interior se contraen. Ahora, la propia NASA ha confirmado que el diámetro de la Luna se ha reducido en unos 50 metros a lo largo de los últimos cientos de millones de años.

Aunque pueda parecer una mínima variación si tenemos en cuenta que el satélite tiene más de 3.400 kilómetros de diámetro, incluso este pequeño cambio tiene consecuencias geológicas. Cuando el interior se contrae, la corteza debe adaptarse a ese ajuste de volumen.

Con motivo de ello, aparecen arrugas tectónicas y estructuras conocidas como fallas de empuje. En este tipo de zonas, una parte del terreno se desplaza sobre otra como consecuencia de la presión, dando lugar a escarpes de varios kilómetros de longitud.

LA NASA CONFIRMA QUE LA LUNA SE ENCOGE

La contracción de la Luna genera fallas y tensiones en su superficie que preocupan a los responsables del programa Artemis de la NASA
Fuente: Unsplash

Ahora que sabemos que el origen de la Luna no fue un accidente, nos encontramos con una interesante confirmación de la NASA. En el año 2019, un estudio a partir de imágenes recopiladas por sondas orbitales permitió identificar numerosos escarpes distribuidos por diferentes regiones de la Luna.

Los investigadores se dieron cuenta de que muchos de ellos eran jóvenes desde el punto de vista geológico, y desde entonces ha habido consenso científico a la hora de confirmar que la Luna se encoge lentamente.

En 2024, otro estudio analizó con mayor detalle la región del polo sur lunar, una zona con un enorme valor estratégico para la exploración espacial, al encontrarse en ella distintos puntos de aterrizaje para futuras misiones tripuladas.

En el análisis de la NASA se detectaron indicios de fallas y deformaciones del terreno en zonas cercanas a algunos lugares de aterrizaje potenciales. Su presencia hace que se contemple la posibilidad de que hay zonas que podrían experimentar pequeñas sacudidas o movimientos del terreno.

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Este hecho es de gran relevancia si tenemos en cuenta que hay muchas misiones en marcha para enviar astronautas a la Luna y construir en su superficie instalaciones permanentes. Sin embargo, esos terremotos lunares o moonquakes pueden llegar a ser un problema.

RIESGO PARA LAS MISIONES ESPACIALES DE LA NASA

La Luna se está encogiendo y la NASA confirma una reducción de unos 50 metros que puede afectar a las misiones Artemis
Fuente: Unsplash

Mientras Jeff Bezos se prepara para colonizar la Luna, nos encontramos con estas nuevas conclusiones de la NASA que aseguran que esta reducción en el diámetro de la Luna supone un riesgo para las misiones espaciales.

Los registros históricos obtenidos por los sismómetros instalados durante las misiones Apollo han revelado que los terremotos lunares pueden ser sorprendentemente prolongados. Mientras un terremoto en la Tierra apenas dura unos segundos o minutos, en la Luna puede llegar a durar varias horas.

En algunos de los casos, las magnitudes de los moonquakes han llegado a situarse en un valor cercano a los cinco grados en la escala de Richter, una cifra que puede ser lo suficientemente alta como para desestabilizar materiales sueltos en la superficie.

Este hecho puede dar lugar a que aumente el riesgo de pequeños deslizamientos en zonas con pendientes. Esto es especialmente preocupante en un polo sur lunar que tiene un terreno irregular, lleno de cráteres y laderas abruptas. Pese a ello, es una de las regiones más interesantes para la exploración espacial.

En varios de sus cráteres, existen áreas que nunca reciben luz solar directa. Estos lugares podrían contener depósitos de hielo de agua que se han conservado durante miles de millones de años. Este recurso sería clave para cualquier proyecto que contemple la presencia prolongada de seres humanos en el satélite.