Cáncer de piel, el más común de todos y que afecta a uno de cada dos españoles: todo lo que podemos hacer

El cáncer de piel es ya el cáncer más frecuente que existe, hasta el punto de que en España uno de cada dos diagnósticos oncológicos se corresponde con un tumor cutáneo. Además, cerca del 50 % de la población española lo desarrollará a lo largo de su vida; por lo que identificarlo a tiempo es clave siempre.

En concreto, detalla el doctor Ricardo Ruiz, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Ruber Internacional, y director médico de la Clínica Dermatológica Internacional (Madrid), que el cáncer de se divide en los cánceres de piel no melanoma, como el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, “los mayoritarios y con muy buen pronóstico”; hasta el melanoma, “casos menos frecuentes, pero potencialmente mortales, y cuya evolución, tratamiento, y supervivencia dependen de un factor clave: el diagnóstico precoz que comentamos”.

A su vez, tal y como asevera este experto, una correcta valoración de la profundidad del tumor por parte de un dermatólogo especialista, y un abordaje multidisciplinar son claves en el tratamiento del cáncer de piel; sin olvidar que la prevención y la exposición solar responsable siguen siendo la principal arma para evitarlo.

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Dr. Pedro Rodriguez Dr. Ricardo Ruiz Dr. Ignacio Gimeno y Dr. Jorge Esteban Villerrubia

Incidencia del cáncer de piel y principales síntomas

Mientras, Pedro Rodríguez, coordinador de la Unidad de melanoma y cáncer de piel del Hospital Ruber Internacional y dermatólogo especialista en Oncología, cirugía dermatológica y cirugía micrográfica de Mohs en Clínica Dermatológica Internacional, sostiene por su parte que el melanoma es bastante frecuente en el grupo poblacional joven; mientras, que cáncer de piel no melanoma se ve sobre todo en población envejecida, en pieles claras con sobrexposición crónica, y por encima de los 50 años. “Si bien, el carcinoma basocelular en los últimos años estamos viendo cada vez más en la década de los 30 y los 40”, apostilla.

En el caso del carcinoma basocelular infiltrante (cáncer de piel no melanoma), dice el doctor Rodríguez que la inmensa mayoría de veces no pica, ni duele, ni da síntomas, y suele detectarse ante la aparición de ulceraciones o heridas, fruto del crecimiento tumoral. “Siempre que tenemos dudas o sospechamos que hay algo malo tenemos que hacer una biopsia, es decir, tomar una muestra de tejido para enviar anatomía patológica y analizarla porque es el diagnóstico de certeza y nos confirma exactamente qué tipo de cáncer de piel tenemos”, destaca este dermatólogo.

Además, el doctor Ruíz, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Ruber Internacional alerta por ejemplo de la aparición, a partir de los 30 años, de nuevos lunares, un contexto por el que sin duda habría que consultarlo con un dermatólogo. “Otro factor que hay que analizar es las uñas, donde a veces aparecen ‘melanoniquia’, unas líneas oscuras que son realmente lunares que aparecen en la matriz, en la raíz de la uña, y también el cuero cabelludo”, resalta este experto.

Igualmente, a la hora de identificar posibles signos de alarma del cáncer de piel, el doctor Rodríguez, coordinador de la Unidad de melanoma y cáncer de piel del Hospital Ruber Internacional recuerda la regla del ‘ABCDE’ en los lunares: “Si uno de nuestros lunares, ‘A’, se constituye como una mancha asimétrica; ‘B’, presenta bordes irregulares; ‘C’, tiene varios colores; ‘D’, su diámetro es grande; ‘E’, evoluciona y crece en tamaño, hay que consultarlo”.

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El tratamiento del cáncer de piel

Con todo ello, y ante una sospecha y una biopsia confirmada, una vez analizados los tejidos, según prosigue el doctor Rodríguez, lo más indicado suele ser la cirugía de Mohs, una intervención que se realiza en el quirófano, y que requiere especialización por parte del dermatólogo. “Esta técnica permite analizar las muestras que se van obteniendo en tiempo real y resecar completamente el tumor, todos los bordes quirúrgicos, con el grado de seguridad más alto posible en el momento en el que procedemos al cierre del defecto del paciente. Cerramos ya con la tranquilidad de que el tumor está curado”, agrega.

Además, el doctor Jorge Esteban, especialista en Oncología Médica del Hospital Ruber Internacional, aclara el papel de los tratamientos en los cánceres metastásicos, los tratamientos complementarios en esos casos, y la importancia del tratamiento multidisciplinar: “En el melanoma cutáneo habitualmente si se observan factores de riesgo de una mayor probabilidad de recaída, o de que el melanoma haya podido diseminarse a ganglios linfáticos que drenen la zona donde estaba el tumor primario, pues en esos casos es en los que se discute de una manera multidisciplinar si ese paciente puede ser un candidato a un tratamiento adyuvante para reducir las posibilidades de que el tumor vuelva”.

De hecho, comenta el doctor Rodríguez que en algunos casos de melanoma diseminados o con riesgo de diseminación se necesita recurrir a la inmunoterapia, a las terapias dirigidas.

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Principales factores de riesgo

Finalmente, el doctor Ignacio Gimeno, del Servicio de Dermatología en la Clínica Dermatológica Internacional, el Hospital Ruber Internacional y Ruber Internacional Centro Médico Habana, advierte sobre los factores de riesgo para padecer cáncer de piel, destacando la exposición solar sin fotoprotección; el tener una piel clara; pieles que se queman con facilidad o que no se ponen morenas con facilidad; gente que tiene muchos lunares.

“También un factor de riesgo es el tener un antecedente familiar o personal de cáncer de piel; factor de riesgo también es haber tomado rayos UVA; o a ver haber sido expuesto al sol en muchas ocasiones; y algo que es muy importante. Las quemaduras solares. Se sabe que niños que han tenido más de tres quemaduras solares a lo largo de la infancia tienen 10 veces más riesgo de padecer cáncer de piel”, resalta el doctor Gimeno.

Recuerda igualmente la importancia de usar crema de fotoprotección solar, superior al factor 15; y si se está en una zona como la playa o la piscina con mucho sol reaplicar cada 2-3 horas la crema de fotoprotección, aparte de la protección física con gorro o gafas.

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