Tras despedir al papa Francisco, el Vaticano se prepara para la elección de su sucesor, un cónclave en el que se aprovechará de la tecnología para tratar de mantener el secreto más protegido de la Iglesia católica a salvo y que no se pueda llegar a conocer por los ciudadanos antes de que se realicen los correspondientes procesos.
Para ello, ha puesto en marcha un sistema de vigilancia y ciberseguridad ambicioso, recurriendo al uso de la inteligencia artificial para evitar posibles filtraciones durante el cónclave en el que se decidirá quién será el nuevo papa, el cual dará comienzo el próximo día 7 de mayo.
EL VATICANO ELEGIRÁ AL NUEVO PAPA

Tras el fallecimiento de Francisco I, el primer papa americano de la historia, da comienzo un evento extraordinario que va más allá de los religiosos para tener una cita con la historia, que es la elección del nuevo papa. De este evento están pendientes millones de personas en todo el planeta.
De esta forma habrá que poner mucha atención a lo que suceda en el Vaticano durante los próximos días, cuando los cardenales se reunirán para votar en secreto al nuevo papa. Sin embargo, en esta ocasión, más allá de la solemnidad y el simbolismo, habrá un nuevo elemento que formará parte del evento, y es la tecnología.
EL CÓNCLAVE DEL VATICANO PARA ELEGIR AL SUCESOR DE FRANCISCO

El próximo día 7 de mayo comenzará el cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco, una decisión adoptada este lunes por los cardenales en la quinta congregación general. En las congregaciones generales se han presentado más de 180 cardenales, de los que más de un centenar son electores.
A partir de este momento empieza a especularse con los 12 papables que se disputan el futuro del catolicismo, siendo algunos nombres como los de Pietro Parolin, actual secretario de Estado del Vaticano, Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia o el cardenal Robert Sarah, originario de Guinea, algunos de los favoritos.
CÓMO SERÁ EL CÓNCLAVE EN EL VATICANO

Los cardenales se congregarán en la Casa Santa Marta, la residencia en el interior del Vaticano y en la que residió Francisco durante su pontificado, en la noche del 6 de mayo, mientras que el 7 de mayo los cardenales celebrarán en San Pedro la misa oficiada por el cardenal decano Giovanni Battista Re. En ella invitará a sus hermanos a dirigirse por la tarde a la Capilla Sixtina para elegir al nuevo papa.
Desde allí se realizará una procesión hasta la Sixtina, donde tras cantar el himno Veni, Creator Spiritus y prestar juramento, comenzará la votación, que será una o dos, en función del tiempo disponible. En el resto de las jornadas habrá dos votaciones por la mañana y otras dos por la tarde. Las papeletas solo serán quemadas tras dos escrutinios si son negativos y no se consiguen dos tercios de los votos.
EL VATICANO QUIERE PROTEGER SU MAYOR SECRETO

En la era actual, en la que una simple fotografía hecha con el móvil puede llegar a difundirse y dar la vuelta al mundo en apenas unos segundos, para el Vaticano es fundamental proteger el secreto del cónclave. Se ha convertido en una misión de alta seguridad en la que no se escatimará a la hora de utilizar todos los recursos tecnológicos a su alcance.
La Santa Sede ha decidido desplegar un impresionante escudo digital en el que hay lugar para cámaras de vigilancia, inhibidores de señal, vidrios opacos e incluso el uso de la inteligencia artificial. El objetivo es evitar cualquier mínima filtración a lo largo del proceso de elección del nuevo pontífice.
MEDIDAS DE SEGURIDAD EN EL VATICANO

El Vaticano ha puesto en marcha diferentes medidas para tratar de evitar el espionaje, los ataques cibernéticos, las redes sociales y la desinformación que puede rodear a este evento y que puede llevar a que surjan tensiones dentro y fuera de la Iglesia. Por este motivo, se ha desplegado un arsenal de medidas de seguridad para garantizar el silencio, la confidencialidad y la integridad del proceso.
Entre ellas destacan los inhibidores de señal, que bloquean cualquier tipo de comunicación inalámbrica dentro de las áreas del cónclave. También se han cubierto las ventanas con películas opacas y se harán inspecciones para detectar cualquier dispositivo espía, todo ello mientras los espacios son vigilados continuamente con más de 650 cámaras.
EL VATICANO RECURRE A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

El Vaticano recurre a la inteligencia artificial para proteger un proceso tradicional, siendo consciente de que la tecnología es una herramienta fundamental para detectar amenazas en tiempo real. La IA estará en las cámaras de vigilancia para poder observar comportamientos anómalos.
De esta forma, son capaces de reconocer patrones de movimiento e identificar comportamientos inusuales, además de detectar la presencia de objetos en un determinado lugar en el que no deberían estar. De esta forma, nos encontramos con una tecnología que incluso ha llegado a los ámbitos más conservadores.
EL RETO DEL VATICANO EN EL SIGLO XXI

A pesar de que estas medidas pueden parecer de película, hoy en día son imprescindibles para salvar uno de los secretos mejor guardados de la Iglesia, que tiene más de 2.000 años de historia. Esta sabe que sus tradiciones más antiguas deben ser capaces de adaptarse a los desafíos del siglo XXI.
El cónclave es un proceso que se desarrolla a puertas cerradas y alejado del bullicio del mundo exterior, pero hoy en día este es muy ruidoso, intrusivo e imprescindible. Por lo tanto, toda preocupación es poca para que el Vaticano sea capaz de preservar el secreto hasta que sea público.
LA IA AYUDARÁ AL VATICANO A MANTENER LA PRIVACIDAD

Las medidas que adopta el Vaticano, recurriendo incluso al uso de la IA, nos dejan claro cómo es la sociedad actual, en la que es imprescindible velar por proteger la privacidad. Además, muestra cómo la tradición es capaz de convivir con la tecnología más avanzada.
De esta forma, mientras los cardenales votan en secreto al nuevo papa, la tecnología será la que se encargará de que ese secreto se mantenga y no trascienda hasta que se tome la decisión definitiva y esta sea anunciada. Primero con la fumata blanca y posteriormente con la aparición del nuevo pontífice en el balcón de la Plaza de San Pedro.













































































































