Usyk suelta la bomba: estudia bajar a peso crucero y deja en el aire la trilogía con Tyson Fury

Su promotora confirma que el ucraniano piensa volver el año que viene, aunque no descarta hacerlo a las 200 libras para reinar indiscutido otra vez. Fury se queda sin su tercer asalto.

Usyk ha dejado caer que su etapa en el peso pesado puede estar cerrada: estudia bajar a las 200 libras. La trilogía con Tyson Fury, que medio boxeo daba por hecha, se queda sin suelo.

La bomba no la suelta el propio ucraniano, sino su gente. Serhii Lapin, CEO de Ready To Fight, la promotora de Usyk, lo ha confirmado a Sky Sports en unas declaraciones que han corrido como pólvora: 'Usyk ya ha limpiado la división del peso pesado. Ahora está considerando volver al peso crucero, su categoría natural, para volver a hacer historia'.

La segunda parte de la frase abre la puerta del todo: 'Le encantan los retos, y este podría ser el siguiente que quiera asumir'. Traducido al idioma del boxeo: nadie ha firmado nada, pero el plan existe y viene de dentro.

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Qué hay exactamente detrás de la frase de Lapin

Puede que Usyk ya haya disputado su último combate como peso pesado. Este año, en Egipto, se llevó el título del WBC ante Rico Verhoeven y después soltó los cinturones que tenía en su poder. Sigue invicto como profesional y con la sensación de que arriba no queda nada por demostrar. El ucraniano podría haber peleado ya por última vez en el pesado.

Conviene recordar el recorrido: antes de reinar en el pesado, Usyk ya había sido indiscutido en el crucero, y en el pesado también ha unificado. La posibilidad de bajar a las 200 libras no es una ocurrencia de despacho: es el peso en el que empezó a construir su carrera, como recuerda su propia trayectoria. Ya fue indiscutido en el crucero antes de subir al pesado.

Usyk no necesita ganar otra vez a Fury: necesita algo que Fury no puede darle.

La idea, tal y como la cuenta su entorno, es volver a pelear el año que viene. La duda es a qué peso. Y esa duda, en el boxeo, mueve más dinero que cualquier contrato firmado: nadie cierra cartel hasta saber qué hace el hombre que ha vaciado la división.

El damnificado: Fury se queda sin su tercer asalto

Tyson Fury lleva meses pidiendo la trilogía. Ha peleado dos veces contra Usyk, ha perdido las dos y ha cuestionado públicamente el veredicto de los jueces en la segunda. Su argumento era simple: merecía una tercera y medio boxeo, con la caja registradora en la mano, estaba de acuerdo. Fury ha perdido las dos y reclama una tercera.

Pero antes tiene un compromiso enorme: en diciembre pelea contra Anthony Joshua. Una de esas veladas que se venden solas en Reino Unido y que, gane quien gane, deja al vencedor con el discurso perfecto para reclamar a Usyk. Salvo que Usyk ya no esté en el pesado.

Ahí está el problema para Fury. Si el ucraniano baja al crucero, la trilogía deja de ser una pelea pendiente y pasa a ser un recuerdo caro. Y no hay nada que un peso pesado odie más que quedarse sin la revancha que ya tenía vendida en su cabeza. Sin rival enfrente, el discurso sobre los jueces se queda en discurso.

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Por qué bajar de peso puede ser la jugada más lista

Si Usyk quiere volver a ser indiscutido a las 200 libras, el mapa ya tiene nombre y fecha: David Benavidez. El estadounidense se mide a Michal Cieslak el próximo 5 de diciembre con los cinturones del WBC, WBO y WBA del crucero en juego. Benavidez pelea el 5 de diciembre por tres cinturones. Quien salga de ahí con los tres es el objetivo evidente.

Es ahí donde el movimiento deja de ser una excentricidad y se convierte en estrategia. En el pesado ya lo ha ganado todo, ha vaciado la división y las revanchas que le quedan son negocios, no retos. En el crucero hay un trono nuevo, un rival más joven y una historia que contar: ser indiscutido en dos categorías distintas.

El riesgo también existe. Volver a bajar de peso a estas alturas de una carrera no es un ajuste menor, y el cuerpo de un peso pesado no siempre acepta el viaje de vuelta. Ahí estará la lectura real: si Usyk reaparece a 200 libras y arrasa, hablamos de uno de los movimientos más ambiciosos del boxeo actual; si el corte le pasa factura, la trilogía con Fury quedará como la pelea que nadie supo cerrar.

De momento toca esperar. Usyk no ha puesto fecha ni rival, y su promotora habla de consideraciones, no de contratos firmados. Pero cuando el entorno de un campeón indiscutido empieza a decir en voz alta eso de 'hacer historia otra vez', normalmente es porque el plan ya está en una pizarra. La pregunta es si Fury, Benavidez o el calendario tienen la última palabra.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: El entorno de Usyk confirma que estudia bajar al peso crucero y volver a pelear el año que viene.
  • 🔥 Por qué arde: La trilogía con Fury, vendida durante meses como un hecho, se queda sin base si el ucraniano cambia de división.
  • 📲 Lo que viene: Benavidez y Cieslak pelean el 5 de diciembre en el crucero; ahí apunta el próximo gran reto.